Terraplanismo político
- Escrito por Elena Muñoz Echeverría
- Publicado en Tribuna Libre
El siglo XXI es el siglo de los cambios acelerados, y muy en concreto en el campo social. Podríamos pensar que al tener cerca tantos dispositivos con el que acceder a la información esta sería mucho mejor, más veraz, más sujeta a la realidad. Nada más lejos.
Tomemos por ejemplo el terraplanismo. Tras siglos de estudios, experimentos y conocimientos científicos la veracidad de que nuestro planeta es una esfera es algo incuestionable… Pues no. Contra toda lógica, en los últimos tiempos, van proliferando aquellos que dicen que la Tierra es lo más parecido a un plato con el que dar la vuelta a la tortilla de patatas: para ellos es la certidumbre.
Esta cuestión, que no dejaría de ser cómica, en realidad es tremendamente peligrosa por la filosofía que subyace detrás. Recordemos que adeptos a esta teoría también los fueron, y lo son, en creer que las vacunas son en realidad chips incrustados en la piel, y que lo que verdaderamente cura es la ingesta de dióxido de cloro (como si bebieses lejía), por poner dos ejemplos. Además, no puedes convencer a un terraplanista de lo contrario que predica, y eso es lo tremendo, porque significa el extremo de lo que estamos viviendo y viendo todos los días en los medios: recelar de los datos, ensalzar la subjetividad, rechazar lo que nos contradice y creer falsedades propagadas en redes.
Todos estos principios planiterristas se pueden trasponer a las actuaciones que desde ciertos partidos, sobre todo en la derecha y la ultraderecha española se llevan a cabo con el fin de socavar la credibilidad, la honorabilidad y despreciar la inteligencia de la ciudadanía con aseveraciones absolutamente absurdas. Tomemos el ejemplo de la presidenta de la Comunidad de Madrid, cuya obsesión con el presidente Sánchez es ya patológica, que avisa de un contubernio y de un plan para acabar con la democracia en España y convertir a nuestro país en una república bolivariana comunista. Se queda tan ancha, ovacionada por toda la bancada de su partido.
No importa que el Gobierno de España haya conseguido que, en las circunstancias en que hemos estado los último cuatro años, seamos el país que más ha crecido de la zona euro, o que tengamos la inflación más baja, o que se haya subido las pensiones como nunca, o que el salario mínimo cada vez sea más justo: no importa. Porque tras esos logros se esconde una especie de Cosa nostra que lo que quiere es elevar a dictador perpetuo a Pedro Sánchez, algo así como el César del siglo XXI.
Por unas horas hemos tenido la horrísona experiencia de escuchar de nuevo a Aznar (por cierto que parece de cartón), refiriéndose al gobierno como una sarta de populistas de extrema izquierda, de secesionistas y de antiguos terroristas. ¿Valdría decirle que, por favor, repasara los currículos de ministros y ministras? No, porque no va a reconocer que lo único que le mueve es un odio revenido y vengativo desde hace casi veinte años. Además, como hay quien se lo compra…
No sé, mis queridos lectores, si con este símil o comparación, he conseguido haceros llegar mi reflexión acerca del panorama político con el que tenemos que bregar los y las que todavía creemos que los datos, la evidencia y la verdad son herramientas con las que construir el discurso político.
Termino contando una anécdota que creo pone el broche a mi artículo. Hace unos días me dice un señor jubilado que lo de la subida de las pensiones contributivas al 8,5 % es una trampa para que el Gobierno sanchista pueda recaudar más. ¿Cómo te quedas?
Pues eso, la tierra es plana.
Elena Muñoz Echeverría
Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid. Tiene doce libros publicados entre narrativa y poesía.
Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES
http://mividaentacones59.blogspot.com/
Actualmente forma parte del gobierno municipal de Rivas como Concejala (PSOE) de PATICIPACIÓN CIUDADANA Y BARRIOS.