En el noventa aniversario de Izquierda Republicana
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
El 3 de abril de 1934 se constituía Izquierda Republicana, el esfuerzo de unión republicana más importante, en realidad, de toda la Historia contemporánea española, en un universo político donde había sido muy común la división y el enfrentamiento, tanto por motivos ideológicos o programáticos, como por cuestiones puramente personalistas.
El contexto de la creación de Izquierda Republicana hay que buscarlo en el descalabro electoral que los republicanos, pero también los socialistas, sufrieron en las elecciones de noviembre de 1933, fruto de una combinación de factores: desgaste gubernamental, desunión de la antigua coalición republicano-socialista, y por el desencanto de amplias capas populares ante la lentitud en la aplicación de reformas fundamentales que afectaban a la población, especialmente en la reforma agraria, además del claro disgusto que produjo la represión ejercida ante protestas, ocupaciones de tierra, huelgas, etc. Por otro lado, las derechas habían aprendido la lección derivada de la desunión, y se organizaron infinitamente mejor que en las elecciones anteriores cuando quedaron sorprendidas y superadas por el ímpetu republicano de la primavera de 1931.
Izquierda Republica fusionó a todo el republicanismo progresista, dejando fuera al Partido Radical de Lerroux, que desde la aprobación de la Constitución se había situado claramente en el centro-derecha, y había sido protagonista del bienio siguiente. Así pues, se integraron distintos partidos. En primer lugar, estaría la Acción Republicana de Manuel Azaña, el personaje clave de esta fusión y líder indiscutible de la nueva formación. Después, nos encontramos con la izquierda del Partido Radical-Socialista, una formación que había sido muy importante en el inicio de la República pero que escondía dos almas ideológicas, una más conservadora, muy contraria al entendimiento con los socialistas, y otra claramente de izquierdas, que había formado una organización propia, el Partido Republicano Radical-Socialista Independiente. En esta formación destacaban Marcelino Domingo, todo un histórico del republicanismo español, y Álvaro de Albornoz. En tercer lugar estaría el O.R.G.A., es decir, el republicanismo gallego de Santiago Casares Quiroga. También se incorporaron los republicanos alaveses y navarros, y una parte de los guipuzcoanos.
En Izquierda Republicana destacaron los nombres que ya hemos señalado, pero también José Giral, Luis Bello, Victoria Kent, Amós Salvador y José Lino Vaamonde.
Por su parte, en Cataluña se formaría el Partit Republicà d’Esquerra de forma simultánea, como una especie de federación catalana de Izquierda Republicana. No tomó el nombre en catalán de Izquierda Republicana para no confundirse con la Esquerra Republicana de Catalunya. Sus líderes principales fueron Faustí Ballvé, Eduard Arbós, Brauli Solsona y Ramón Nogués. Si Izquierda Republicana se integró en el Frente Popular para las elecciones de febrero de 1926, la parte catalana lo haría en el Front d’Esquerres de Catalunya.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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