La gestión de las catástrofes y el patriotismo: “libéranos domine”
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
En la historia reciente de España hemos vivido tres tragedias horribles: el accidente del Yakolev Yak-42, los atentados del 11-M y la Dana en Valencia.
Hemos visto, en los tres casos, como la derecha española gestiona. Han sido hechos horribles con muchas pérdidas de vidas humanas, y en algún caso, con un elevadísimo coste económico. Y en las tres situaciones, ya sea la Administración central, ya la autonómica correspondiente, hemos comprobado varias cosas:
- Se buscan responsables, aunque no lo sean realmente, para evitar perder unas elecciones generales. Afortunadamente, los españoles y la prensa razonable destaparon a tiempo el engaño y las urnas castigaron las mentiras, las tergiversaciones y las manipulaciones.
- Se hace una chapuza monumental para despachar deprisa y corriendo los restos mortales de servidores de este país y que trabajaban por la paz, llevando, por lo otro lado, el nombre de este país por el mundo con orgullo.
- Se vive en la frivolidad de comidas en tardes de alarma, se cuentan versiones distintas y hasta contradictorias, no se atienden los requerimientos de ayuda del Estado, no se sabe cómo funcionan las emergencias, se liquida lo que se había hecho antes sobre cuestiones climáticas, etc.
Tres lecciones bien duras que hemos aprendido de quienes siempre tienen el nombre de España en la boca, y sus símbolos en la muñeca o en las calles contra la que siempre han considerado la AntiEspaña, capaz de vender a la patria por el poder o para fines espurios. Al parecer, ese es el patriotismo que tenemos que aprender, sobre todo si a alguien se le ocurre amnistiar a unos políticos que intentaron mancillar (eso sí, de una forma bastante chapucera) la sagrada unidad de la patria. Por eso debemos salir a la calle para honrar o rezar por España. Pero, luego si hay españoles que mueren cuando no deben morir, o cuando hay que actuar para evitar males mayores ante los imponderables pero se prefiere comer con una periodista, o no atender el teléfono a una ministra, o meter restos mortales de forma tan cruel en ataúdes y poner una etiqueta encima, o contarnos que aquello lo hizo ETA, organización terrorista-comodín que sirve para explicar casi todo, estaríamos ante pequeños errores propios de toda gestión pública o fruto de manipulaciones de esa sempiterna AntiESpaña.
Con patriotas así, “libéranos Dómine”, como se decía en la Baja Edad Media cuando atacaba la peste.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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