Atacando la enseñanza pública en Francia
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Estos días hemos tenido noticia de unas declaraciones del expresidente francés Sarkozy sobre los profesores que, al parecer, trabajan poco, lo que ha generado ya su correspondiente polémica en Francia. Además, y siempre según el político francés, su país no puede seguir manteniendo el número de profesores que hay en la enseñanza pública. El mismo se vanagloria de ser el único presidente de la V República en haber reducido su número cuando estuvo en el cargo.
El ataque a la enseñanza pública y a lo público no es privativo de la derecha española, aunque aquí tengamos adalides de primer orden porque lo público, desde su perspectiva no es más que gasto improductivo, en vez de considerarlo como uno de los factores fundamentales para la redistribución de la riqueza y la reducción de las brechas sociales. En realidad, no desconocen todo eso, porque lo saben, pero no les interesa lo más mínimo porque es peligroso. Siempre ven gasto, y no inversión en mecanismos para que funcione el denominado “ascensor social”. Lo público debe aminorarse hasta que quede en lo puramente asistencial, dentro de los viejos parámetros de la beneficencia o la caridad.
Vanagloriarse de reducir el número de profesores demuestra la altura moral de un presidente que, curiosamente, tuvo serios problemas con la justicia, pero eso le da igual, hay que fustigar a los profesores por vagos e ineficaces, demostrando, por lo demás, una gran ignorancia de lo que hacen o lo más grave, sabiendo, en realidad lo que hacen, menospreciarlo.
Los profesores y profesoras franceses son uno de los pilares de la República, y lo son desde que la Tercera República ya en el siglo XIX apostó, como ningún otro régimen político, por una educación laica, integradora, de alta calidad, y pública. Decir liceo es decir excelencia, no lo olviden. Pero, además, en los momentos difíciles como los de los últimos decenios porque hay que integrar alumnos y alumnas de culturas y países diversos, con lenguas distintas, niveles competenciales diferentes y mucha problemática social detrás, nuestros compañeros y compañeras franceses trabajan con una dedicación encomiable, siendo un ejemplo que nos inspira a los colegas españoles.
No se gasta en educación, no, se apuesta por el saber, pero también por la igualdad. Usted, señor Sarkozy, cada día que pasa, nos gusta menos, y menos, y menos. Afortunadamente, los franceses y francesas se movilizan rápidamente cuando se ataca lo público.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Lo último de Eduardo Montagut
- El mitin de Pablo Iglesias en Burgos (1888)
- “500 Mulleres na Arte”, con Concha Mayordomo
- Julián Zugazagoitia y el libro de Trotski sobre la situación real de Rusia
- Los socialistas bilbaínos contra los accidentes laborales (1889)
- El valor pedagógico de la historia de las relaciones internacionales en la escuela