La necesidad de la autocrítica entre los masones
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
La masonería no está ni ha estado libre de problemas, dificultades y conflictos en clave interna, además de las críticas y persecuciones que ha sufrido desde fuera. A pesar de que la masonería exige mucho de sus miembros, y que estos deben cumplir con requisitos y comportamientos basados en altos principios, los masones y las masonas son seres humanos con sus debilidades también, y eso ha repercutido en la orden de forma evidente, ya que, en ocasiones, esos altos valores no se siguen, o se interpretan de forma un tanto forzada o para beneficio personal.
Muchos masones consideran que pertenecen a una élite, pero los verdaderos masones no proclaman eso porque, en realidad, iría contra esos altos principios, además de que la realidad es muy tozuda en mostrar, insistimos, que en muchas ocasiones salen a relucir las debilidades de esos hombres y mujeres, que llevan guantes y mandiles.
La masonería, aunque trabaje a cubierto, esto es, de forma dis creta, ha estado y está inmersa en cada período y época. Muchos de los problemas sobre las relaciones humanas, sobre el poder, etc. ter minan entrando en los talleres y en las obediencias, aunque no se hable ni se trate de política en las logias.
En masonería se discute mucho sobre las razones por las que algunas personas quieren entrar en la misma, en muchas ocasiones por motivos que no tienen que ver con la misma, además de com portarse y actuar como se hace en las organizaciones y sociedades profanas a las que se puede pertenecer, provocando, al final, muchas salidas. Pero ya hemos explicado que la masonería no es una religión, ni una secta, ni un lobby, ni un club exclusivo, ni una consulta psico terapéutica, ni un partido, ni un sindicato, ni un grupo de amigos y amigas; es, y eso es lo complicado y fascinante, una sociedad iniciática.
Quizás, como dicen algunos masones, lo mejor para entrar en masonería y ejercer un trabajo provechoso dentro sería llegar siendo un masón sin mandil, es decir, antes de ser iniciado compartir los valores que tiene la masonería, aunque se sepa poco de la misma. No saber mucho de su organización no es fácil en esta época de la satu ración informativa, pero casi es mejor saber poco, solo intuyendo algunas cuestiones y teniendo esas virtudes sin mandil. De ese modo, se poseería esa base, y luego todo sería estudiar, pensar, reflexionar y actuar, porque la masonería es, como hemos visto, un trabajo continuo, donde solamente cabe el descanso para reponer fuerzas, no como fin en la vida. Primero la experiencia y la sorpresa, y luego el estudio para entender, podría ser una lección a tener en cuenta.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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