Peticiones con respeto para Felipe González
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
¿Por qué esta beligerancia de Felipe González contra el presidente del Gobierno?, ¿es por pertenecer a una distinta generación?, ¿es una derechización?, ¿es un ejercicio de afán de protagonismo?
Nadie duda de que Felipe González es un protagonista político y eso no es malo. Cuando alguien se dedica a la política tiene que tener un cierto ego y un cierto afán de protagonismo, eso sí, medido, y que no colisione con los afanes de protagonismo de los afines. Además, se puede entender que un protagonista indiscutible de la Historia reciente quiera seguir estando en el escenario. Pero en el mismo se puede estar de muchas maneras y, con todo el respeto, no creemos que la que ha adoptado sea la más positiva y no sólo para el Partido Socialista y sus militantes, sino también para él mismo. Pienso que uno, en la edad ya avanzada debe cuidar su presente, su pasado y dejar un final elegante, cuidado, asumiendo también fracasos y errores, pero con grandeza y altura de miras, y enseñar con libros, conferencias, charlas y entrevistas sobre lo que uno ha hecho y también sobre el presente y el futuro, pero desde, insistimos, una posición de elegancia y grandeza. Atacar a un sucesor de tu propio partido no es el camino, estimado expresidente, eso no es grandeza ni altura de miras, sin negar que no tiene que adular ni seguir lo que el actual inquilino de la Moncloa y de Ferraz haga o diga. Así no, por favor, cuide su legado que es muy grande, intenso y fundamental para el PSOE y para España, y para Europa y América latina, también, ¡faltaría más!. Usted, señor González, es uno de los españoles más influyentes del pasado siglo y eso pocos pueden decirlo, o casi ninguno.
No se trata de que González se haya derechizado en sus ideas, ni mucho menos. Su pensamiento y sus políticas del pasado tienen mucho que ver con lo que hoy dice. Pero el problema es que no ha evolucionado, no parece que entienda que la España de 2025 no es la de 1974, ni la de 1977, ni la de 1982 ni la de 1996. Creemos que un principio de personas que se encuentran en el universo de la izquierda es hacer un análisis intenso de la realidad y adoptar posturas acordes con esa realidad cambiante, sin renunciar, por supuesto, a una serie de principios generales de ese universo. Pero es que no estamos en la España que salía del franquismo, ni en la España que se organizaba de forma bipartidista con unos nacionalismos sin Estado potentes, pero no desafiantes, y con partidos nuevos en los dos universos ideológicos. No estamos en una España atrasada en todo y aislada, sino en una España de fuerte desarrollo e integrada.
González y su generación entendieron que la perspectiva que el Partido desarrollaba desde el exilio no era la adecuada al comenzar la década de los años setenta. Los dirigentes del Partido, con Rodolfo Llopis a la cabeza (nunca lo suficientemente valorado y necesitado de un homenaje), desarrollaron una obra titánica para mantener vivo tanto el Partido en tiempos de tribulación, como para luchar por la democracia español en todos los foros del mundo, y apoyando a las trístemente descabezadas ejecutivas del interior. Pero no conocían cómo había cambiado España en las décadas de la dictadura, y que los españoles y españolas de 1972, 1974 y 1975 buscaban una democracia moderna, pero sin saltos y necesitada de consensos. Pues bien, si esa generación de González y Guerra supieron ver eso porque hicieron un análisis de la realidad española en la que vivían, podrían entender que la vida cambia, que la España de ahora no es la del siglo pasado, y que el esfuerzo que hace la generación socialista actual, con todas las dificultades que se quiera, busca mantener un modelo social que hoy es atacado por tierra, mar y aire en todas partes. Entiendo que no les guste la amnistía, ni a mi tampoco, pero en política y eso lo enseñaba el propio González, hay que buscar el bien mayor sobre el mal menor, y en este caso, que Cataluña esté tranquila sin el alboroto catalanista y que se pueda mantener ese modelo social frente a una derecha radicalizada y extremista es más que un bien mayor, es vital.
En todo caso, aunque no se comparta esto que digo, lo elegante, lo grande es hacer otra cosa, es tener otra postura en el universo envenenado de los medios. Así no, señor González, y se lo digo desde el respeto de aquel adolescente que llevaba en su carpeta de COU la pegatina “Por el cambio”, pero que ha sabido ver que Zapatero tenía que atender, con la especial sensibilidad de su generación, a cuestiones como la violencia de género, la igualdad entre los sexos y para gays, lesbianas y transexuales, además de reparar el agravio permanente de los vencidos, y también que la generación de Sánchez tiene que trabajar contra la brecha social y en medio de un mundo hostil de guerras, pandemias y auge de la extrema derecha. Solo le pido que reflexione sobre eso y que se dedique a enseñarnos cómo hizo para que Kohl y Mitterrand entendieran que España tenía que estar en Europa, o cómo se relacionó con Gorbachov, Reagan y la dama de Hierro, por ponerle ejemplos de todo lo que nos puede aportar desde su inmensa sabiduría.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.