Recordando xenofobias del pasado
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
La xenofobia en España, ahora agudizada con la presencia constante de la extrema derecha en nuestras vidas, no es nueva; tiene sus antepasados.
En tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera se realizó un renovado ejercicio de patriotismo y de nacionalismo de signo españolista. Los socialistas se empeñaron en criticarlo, en línea con su tradicional repulsa de lo que para los grupos dominantes significaba el patriotismo.
En el periódico El Socialista” se insertó una columna en el mes de mayo de 1927 con el significativo título de “Xenofobia”.
En dicha columna se explicaba que se estaba produciendo en España un ejercicio de “patriotismo cerril” en empresas y comercios. Dicho patriotismo se desarrollaba a través de expresiones del siguiente tenor:
“No deshonres nunca la casa o el taller español con empleados o con herramientas extranjeras”
“No comerás nunca viandas extranjeras, que comprometerán tu salud” “Productos como los españoles no se encuentran en ninguna parte”
“Los extranjeros que vienen a España sólo vienen a llevar tu dinero”.
El periódico socialista era contundente al afirmar que se trataba de la “mejor floración de la mentecatez patriótica” de algunos.
Con esta suerte de amor a España, se afirmaba, se contribuía más que a su “prestigio y progreso” a su “pobreza y deshonor”.
Los socialistas se preguntaban si contratar a un trabajador extranjero constituía una deshonra. La formulación de dicha afirmación solamente la podían realizar los que no sabían realmente en que consistía el honor. Los trabajadores extranjeros en España no robaban su riqueza, sino todo lo contrario, contribuían a generarla.
Tampoco se llevaban el dinero español los extranjeros que visitaban España con intención desinteresada con afán de conocimiento y de cultura. España debía mucho a los viajeros extranjeros, mientras que no debía nada, a no ser miserias, a muchos de sus compatriotas con “cédula patriótica de primera”.
El consejo de no comer productos extranjeros porque comprometerían, supuestamente, la salud era considerado como peregrino. Ciertamente, los productos extranjeros malos si eran peligrosos para la salud, pero como ocurría con los productos españoles que fueran malos. Había, pues, que rectificar ese “patriotismo xenófobo”, y que no se dijeran tonterías, porque algunos, siempre en opinión del diario socialista, confundían el “patriotismo con la imbecilidad”. Recordemos que estamos hablando de 1927 no de 2025.
Los materiales del pasado son siempre sumamente sugerentes y pedagógicos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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