La marea del currículum en el ámbito político
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Esta marea o guerra sobre el currículum y la formación de muchos políticos de ambos universos, el de la derecha y el de la izquierda, es el resultado, a nuestro juicio, de una serie de elementos a tener en cuenta, y que deberían motivar a la reflexión y no sólo en relación con la política en sí.
En primer lugar, es evidente que vivimos en una época de apariencia, de exposición mediática permanente y eso estimula a unos y otros a engordar sus virtudes, formaciones, aptitudes, capacidades y demás, sobrepasando el adorno para terminar por mentir pura y simplemente. Unos mientes con su físico, otros nos ofrecen supuestas vidas apasionantes y otros nos cuentan milongas sobre su formación, todo en las redes, en el mundo del postureo.
En segundo lugar, hay determinados políticos y políticas que han estimulado de forma casi exorbitada tanto desde sus responsabilidades públicas como en el ámbito de sus partidos determinadas formaciones de escasísima calidad académica, cuando no inexistente, con el fin de “fabricar” jovencitos y jovencitas para que puedan acceder a la primera línea y puedan trabajar en las redes por las propias causas y escalar en la política, sin conocimiento profundo de nada. Esto ha sido muy estimulado desde la derecha, pero en la izquierda también hay algunos casos.
En tercer lugar, y en relación con lo anterior, contamos con una verdadera fiebre de universidades privadas, algo promovido por algunas derechas, como la madrileña, que, junto con algunos establecimientos extranjeros, no tienen calidad alguna frente a las Universidades (fíjese el lector que ahora empleo las mayúsculas) públicas de este país que, a pesar de los recortes estimulados también por algunas derechas, especialmente, la madrileña, siguen siendo centros de calidad.
Y, en cuarto lugar, y esto es un mal social muy extendido. Parece una cosa añeja decir que para alcanzar una formación de verdad, de calidad, una educación completa, se necesitan dos premisas ineludibles, y que han existido desde los tiempos de los romanos, por lo menos, y que son, estudio y tiempo. El estudio es esfuerzo, con muchos sinsabores, problemas, dificultades, cansancio y hasta fatiga, pero también con no pocas satisfacciones personales. Y ese estudio requiere mucho tiempo para reflexionar y aprender, en un proceso de maduración personal, teniendo que sacrificar otras cosas, pero la vida, en realidad, es así. Lo demás es engañarse a uno mismo y/o al resto, así como el triunfo de la más pura frivolidad en la política.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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