He estado callado pero no se puede seguir así: el horror en Gaza
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Durante mucho tiempo he estado observando lo que está pasando al otro lado del Mediterráneo, en Gaza, y he estado callado, algo muy inhabitual porque siempre intento expresar mi opinión por responsabilidad como persona comprometida, aunque priorizando las cuestiones nacionales.
He estado callado porque nunca he sido contrario a Israel. A mi me pesa mucho el Holocausto y el antisemitismo, y desde muy jovencito. Es algo que me ha obsesionado siempre porque el genocidio de ese pasado de hace tan poco tiempo es como una pesadilla. Además, siendo niño recuerdo haber estudiado mucho los kibutz y el enorme esfuerzo que se hizo para convertir en vergeles verdaderos desiertos. Después me acerqué a estudiar el socialismo judío ya siendo más mayor.
Pero mi filia judía no puede ser cómplice de lo que la extrema derecha israelí está haciendo en este tiempo. No se trata de perseguir a los extremistas y fundamentalistas, se trata de otra cosa, esta ofensiva que no cesa es un pretexto nada más porque cualquier observador sensible, sin prejuicios, está viendo lo que está pasando. Además, soy verdaderamente consciente de que no todos los ciudadanos de Israel creen en esta deriva extremista, alentada por esos sectores extremistas religiosos del fundamentalismo judío.
Por otro lado, parece que hay que seguir insistiendo que Israel no tiene patente de corso para hacer lo que quiera por un pasado de persecución. Seguiré combatiendo el antisemitismo con energía, la misma con la que combato la islamofobia actual en Occidente y en este país, alentada por las dos derechas, ayer antisemitas, aunque muy de salón, para abrazar ahora el sionismo, un asunto que merecería, por otra parte, muchos análisis.
Creo en los dos Estados, el de Israel, y creo que hay que zanjar los cuestionamientos sobre su constitución en el pasado, pero también creo en el derecho de los palestinos a su propio Estado.
Toda esta violencia solamente engendra más violencia, y alimenta a esos fanáticos que creen tener un pasaporte directo al paraíso por inmolarse con bombas en un atentado en Israel o en Europa occidental. Y no olvidemos tampoco cómo los servicios secretos de las autoridades occidentales alientan la creación de unos grupos extremistas para enfrentarse a otros y luego todo se descontrola. Lo hemos visto en los últimos decenios.
No, me niego a seguir callado. Lo que yo hago con esto de nada sirve porque no soy nadie ni tengo influencia alguna pero no quiero ser cómplice en el silencio.
A mi ahora lo que me preocupan son los niños y las niñas, los que han muerto, ¿eran culpables de algo?, y los que sufren sin comer, sin medicinas, sin jugar, sin poder vivir. Y esto no es demagogia, ni populismo, ni buenismo, es un sentimiento sincero y profundo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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