Hace cincuenta años
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Hace cincuenta años murió el dictador en un contexto verdaderamente dantesco como luego tuvimos ocasión de comprobar en unas fotos publicadas, demostrando la falta de altura moral de los responsables de todo aquello. Lo que rodeó aquella muerte parece de otra época, de un mundo gris, oscuro, raro, muy alejado del mundo en el que vivimos, pero que era lo normal durante aquel tiempo, como aquello del “hecho biológico”, para no hablar de la muerte de Franco.
Eso pasó, afortunadamente pasó y parece que fue hace miles de años si no fuera por ese intento de blanqueo del franquismo de algunos o del fomento de la desmemoria de otros. Los primeros son herederos directos de la dictadura y del franquismo y se sienten orgullosos de ese pasado, los segundos lo han metido debajo de la alfombra y no quieren saber nada, del mismo no hablan ni bien ni mal, en una suerte de equidistancia falsa porque nunca han hecho un examen del pasado para despegarse del mismo. En realidad, no les hizo nunca falta porque la dictadura se murió, no fue expulsada ni por propios ni por extraños.
Puede parecer más terrible la postura de la extrema derecha, pero, al menos, tiene la virtud de ir de frente y no esconder nada. Sabemos a qué atenernos, aunque lo que defiendan sea abominable y falso. Pero la postura de la derecha clásica es, sin lugar a dudas, peor. Del franquismo del que proceden han optado por el velo, por la cortina, por el telón, por el silencio y por organizar el olvido, además de recordarnos que si los demás hablamos del franquismo es porque queremos abrir viejas heridas, desde el rencor de los vencidos. No se trata ahora de hablar de la guerra ni de las barbaridades cometidas en todas partes, sino de una dictadura injustificable, y de las barbaridades cometidas desde el minuto uno hasta el final de la misma, y aún después en la primera transición. ¿Por qué no podemos recordar todo eso para saber qué es nuestro país y de donde viene, y para aprender que nada de aquello fue positivo?, ¿no es mucho más doloroso el silencio? Se sufrió, ahora lo olvidamos y no hablamos de ello. Afortunadamente, los amigos de la equidistancia, a pesar de ser muchos, no son todos, porque muchos también somos amigos de la verdad, y la verdad es que aquello fue una dictadura, ni más ni menos, con todo lo que ello supuso y supone como tal. Al final, no lo duden, se trata de mala conciencia. Airear los trapos sucios no gusta nada.
Hace cincuenta años, pues, casi una eternidad, pero no, es casi ayer en términos históricos.
Mirando al pasado vivimos intensamente el presente y queremos contribuir a construir un futuro mejor que nuestro presente, por supuesto, pero, sobre todo, para que nunca sea como aquel pasado, el del “imperio hacia Dios”, algo que, si no se hubiera sustentado en el hambre y la represión, hasta tiene un sentido cómico, como de mala opereta vienesa, comenzada con fanfarria militar en la Castellana, y terminada con tubos y electrocardiogramas al final del Paseo del Generalísimo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.