La lucha entre la luz y la oscuridad
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
La gente se trastorna si se ve a las puertas de la cárcel y es un momento en el que la gente se arrepiente de algunas de las cosas hechas, aunque no tenga tiempo de corregir la trayectoria de los acontecimientos fallidos. En esa dicotomía entre la luz y la oscuridad, hay sociedades en las que falta de todo, pero la ciudadanía y las instituciones compiten por ser las que más gastan en iluminaciones navideñas.
La contaminación lumínica crece un 2% cada año. EL ser humano destruye el mundo no por necesidad sino por desmesura y despilfarro. Así que la literatura se vuelve cortesana si olvida el mundo en el que vive, entre robots humanos y humanos robots.
Entre la luz y la oscuridad defendamos nuestro derecho a pensar, porque incluso si lo hacemos de forma errónea, si nos equivocamos en nuestros planteamientos es mejor que no pensar. Como decía María Zambrano “Después del negro viene la luz” o como afirmaba Immanuel Kant por distinguir entre ciencias y letras como si las humanidades fueran inferiores. “Las humanidades y la ciencia no se entienden la una sin la otra, la filosofía es la madre de la ciencia”.
Cuando pensamos en personas con altas capacidades que ocultan sus talentos tratando de encajar en normalizado y pasan inadvertidos hasta su madurez, debemos tener en cuenta que no ser lo que uno es pasa factura a la mente y al cuerpo.
Buscando en la oscuridad para encontrar la luz, como dice Luis Bassat “La gran idea es tan difícil de encontrar como fácil de despreciar” La publicidad ayuda a vender. Pero lo mejor que se puede hacer por una persona o por un producto es mejorarlo.
Hoy en día, casi todo se mueve por redes de contactos; paisanos y familiares orientan, acogen y van abriendo puertas. Debemos cultivar el arte de regalar momentos y encontrar una serie de propuestas que aúnan diseño, tecnología puntera y cierta dosis de nostalgia y que aspiran a hacernos la vida más fácil, más divertida, más bonita e incluso en algunos casos más larga.
Aprendemos a leer sin libros que nos cuentan historias sobre las nuestras y hemos de aprovecharnos de las experiencias y saber enfrentaros y saber utilizar lo que encontramos en nuestro camino, asistiendo a lo que sea capaz de hacernos felices y no tristes. Saber conversar con la gente agradecida de la que aprendas y que cuanto más sepan, mejor te tratan.
Aunque en ocasiones me siento bastante pesimista en términos globlales, pero me gusta mi vida y estoy decidido a sacar le el máximo partido posible y no quedarnos en ser vendedores de humos o atrapados en las redes sociales que generan bulos y confusiones o aquellas personas con su atención secuestrada por un excesos de ver con claridad la realidad.
A través de la Inteligencia Artificial podemos analizar grandes cantidades de datos sobre cómo las personas interactúan y puede a recuperar el espacio público bajo la óptica del bien común. El espacio público es algo vivo: responde al clima, a la luz.
El reto más profundo es cultural: Durante demasiado tiempo hemos diseñado la vida pública desde escritorios. En la actualidad, gracias a la tecnología, podemos volver a observar la calle de cerca, probar, corregir y cuidar de ella. Porque el espacio público no debe optimizarse: debe ser amado.
Y tal vez gracias a la IA, podamos volver a escuchar algo que se ha olvidado: La frágil y esquiva sinfonía del bien común.