El patriotismo flexible de la derecha española
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
En estos días estamos asistiendo a un fenómeno sumamente interesante. La derecha clásica española está perdonando a la derecha clásica catalana sus pecados en el pasado procés. Se está realizando paso a paso, pero parece un hecho innegable que la estrategia de la derecha popular pasa por la necesidad de contar con el apoyo de su congénere catalana para echar al supervillano de los villanos o felones de la política española, esto es, el presidente Sánchez.
En realidad, Junts ya está muy lejos del Gobierno de coalición porque en su momento consideró que no hacía caso a sus demandas nacionalistas, además de que, en realidad, no le gusta nada la política social, habida cuenta de que junto con la pasión soberanista catalana está su intenso conservadurismo. Y esto es lo que le interesa al Partido Popular, pasando ahora un semitupido velo sobre lo otro, es decir, sobre el catalanismo.
Una vez que la izquierda clásica española y catalana han solucionado de forma pacífica y civilizada el problema generado con el procés, y por ello la segunda gobierna por el voto de los catalanes, tocaba ponerse a trabajar por parte de los populares para hacer funcionar la máquina del olvido, que siempre tienen guardada en una estancia de Génova y que le emplean con mucha profusión en un variado abanico de asuntos a conveniencia.
Ahora hay que olvidar y pasar página (expresión favorita en el Partido Popular) porque el interés supremo de España, según lo interpreta dicha formación, pasa por derribar al Gobierno, tanto por la corrupción, como, sobre todo, porque hay que terminar con la política social y, además, recuperar lo que es suyo desde siempre, es decir, el poder. El fin justifica los medios. Si hay que pasar página se pasa y sin problemas de ningún tipo. La cruzada españolista ya no sirve y ahora hay que buscar el acuerdo, el consenso con quienes sienten los mismos valores sociales y morales, aunque unos lo digan en castellano y otros en catalán.
Pero esto no es nuevo; en la Historia contemporánea de España hay muchos ejemplos.
El patriotismo es muy flexible. Ayer era un arma contra los malvados catalanistas, y ahora solamente contra los malvados socialistas. El patriotismo se cambia, se adorna, se transforma, se metamorfosea, en fin, igual sirve para un roto que para un descosido con el consiguiente cambio de composturas. A veces parece un elástico de esos que venden en las mercerías.
Pero esto tiene dos peligros que, curiosamente, pasan por dos extremas derechas, la españolista y la catalanista. Ambas ejercen una evidente presión sobre las derechas clásicas. Si al PP se le ve demasiado el plumero puede enfadar a su electorado más reaccionario, decidiendo votar al partido patriótico por antonomasia. Si a Junts también se le el plumero, su electorado más reaccionario y catalanista puede votar a esa nueva formación de extrema derecha catalana.
Al final, el patriotismo va a ser un ejercicio muy complicado de gestionar.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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