La Iglesia Católica y el efecto rebote
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Las declaraciones de distintos obispos sobre los inmigrantes y la visita del Papa, también muy interesado en el sufrimiento de las personas que tienen que emigrar y se juegan la vida, además de condenar la xenofobia que se está desarrollando en nuestro país y en otros lugares del teórico mundo rico, habían provocado que la izquierda política y social española encontrara, por fin, puntos de conexión con la jerarquía de la Iglesia Católica.
No se trataría de un asunto secundario, ni mucho menos. Por fin, se escuchaba desde esa jerarquía eclesiástica un discurso con un intenso contenido social, de igualdad y de justicia. Además, el Gobierno y la Iglesia habían firmado un acuerdo sobre la dolorosa y espeluznante cuestión de los abusos sexuales.
Pero, de repente, el obispo Luis Argüello arremete con trazo grueso contra el Gobierno y, sobre todo, lanza anatemas, nombrando al propio satán en relación con el Orgullo Gay, en una exaltación de homofobia que hacía un tiempo que no oíamos con tanta claridad, desde aquellas filípicas del obispo de Alcalá.
Así pues, la luna de miel se terminó en un momento, en un instante, para disgusto primero, supongo, de quienes habían trabajado en ambos lados por el acercamiento entre el Gobierno y la Iglesia, y luego para indignación justa, todo hay que decirlo, de quienes defienden la verdadera igualdad y luchan contra la homofobia.
¿Y todo esto por qué?
Personalmente, tengo una teoría que me permito compartir con los lectores y que tiene que ver con el título de este apunte de opinión: “el efecto rebote”.
Así es, tanta declaración progresista en favor de los inmigrantes habría disgustado mucho a las derechas españolas, en teoría las formaciones donde más católicos hay. Ahora tocaba, de rebote, fustigar a la izquierda por corrupta y por favorecer esas supuestas anomalías del Orgullo o de la cuestión de la transexualidad. Parece como si algunos obispos, y con su jefe al frente, se sintieran un poco arrepentidos de cargar tanto contra la xenofobia brusca de la extrema derecha, y la supuestamente moderada de la derecha clásica, y aprovechando que junio es el mes del Orgullo y que se había celebrado con enorme éxito la Marcha en Madrid, se pusieron a cargar ahora contra los otros. Así podrían decir que no se casaban con nadie, bueno lo de casarse es una forma de hablar.
En todo caso, las declaraciones tan gruesas son un ejercicio de nula inteligencia, de un personaje muy reaccionario hasta en la forma de expresarse.
Y miren que no he hablado nada de lo de la paja y la viga sobre el asunto que todos ya sabemos y que sacó en respuesta Bolaños. Por cierto, es que el señor Argüello se lo puso muy fácil al ministro.
En una primavera los que no son católicos y los católicos progresistas amanecieron esperanzados con la Iglesia Católica, pero se ha comenzado el verano como antes, regresando al espíritu de la caverna, comprobando lo obsoleto del discurso oficial de la Iglesia Católica, esa que se permite insultar sin rubor como si estuviéramos en tiempos de Trento.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.