Rajoy o el pelo de la dehesa
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Los esfuerzos que realizaron los miembros de la derecha clásica española por ser modernos, por quitarse la roña del pasado franquista y/o reaccionario han sido encomiables en algunos casos, sin lugar a dudas. Pero esos esfuerzos fueron evidentes en la Transición y en la primera democracia, protagonizados por miembros de la UCD. Venían del régimen, pero hicieron muchos deberes para ponerse al día de lo que era ser conservador o moderado en la Europa occidental. Es evidente que los miembros de Alianza Popular no hicieron muchos esfuerzos y si tiramos de la hemeroteca podemos leer declaraciones y planteamientos de Fraga y de sus allegados que eran simplemente un planteamiento franquista adornado, actualizado y con tratamiento antipolillas, pero poco más.
Después han venido más generaciones y vemos como de vez en cuando, a pesar de las lecciones que habrían debido supuestamente aprender en la confluencia de las antiguas formaciones de AP y UCD, a veces no parece que se hayan asimilado mucho, y saltan las costuras de lo que uno ha mamado de pequeño en casa y en la escuela nacionalcatólica.
Rajoy puede ser considerado un ejemplo de una derecha amable, no gritona, como bonachona y simpática con un puro, una copita y sonrisas, en fin, de tertulia de rebotica de ciudad de provincias, al contrario de Aznar que es la derecha guerrera, enérgica, envalentonada y hasta agresiva, siempre con el gesto adusto y con la voluntad salvadora de la patria, que, como es sabido, siempre está en peligro cuando no gobierna. Parece, desde una perspectiva de izquierdas, que puede gustar más la que representa el político gallego, pero, al final, desengañémonos, sale el elitismo, grandes dosis de racismo y xenofobia, además de hasta homofobia o desprecio a quienes defienden los derechos de los animales.
Sí, por que Rajoy ridiculizó hace unos años el desarrollo legislativo en favor de los animales en nuestro país, y no siente mucha simpatía por el matrimonio de personas del mismo sexo. Y ahora le ha salido con sus declaraciones sobre la selección francesa aquello suyo de principios de los años ochenta sobre las personas de “buena estirpe” (¿y quién es de buena estirpe?). Les recomiendo que busquen dicho artículo en El Faro de Vigo porque no tiene desperdicio. Al final, le sale el pelo de la dehesa.
Así pues, no nos engañemos, si Aznar y Vox nos dicen las cosas a lo fuerte, Rajoy lo dice en un artículo como comentarista deportivo, pero, al final, seguramente hace más daño este último método que el otro porque creo que cala más.
No lo olviden, para ser francés hay que ser blanco, de antepasados por lo menos de la época de Juana de Arco. Si usted ha nacido en Lyon, por ejemplo, pero su padre es marroquí y su madre argelina no es francés. Si usted es descendiente de alguna antigua colonia francesa asiática, americana o africana, aunque haya nacido en París no es francés. Eso luego puede usted aplicarlo al caso español donde también podemos multiplicar los ejemplos.
Pero lo más curioso del asunto es que Rajoy está en su casa perplejo, sin entender el revuelo producido en España y su dimensión internacional. El debe pensar que lo que ha dicho es normal, que su versión esencialista del nacionalismo es la verdadera, la de siempre, la que tiene que ver con aquella otra gran aportación suya historiográfica sobre que España era la nación más antigua de Europa.
En fin, estamos ante un personaje con un pensamiento lamentable, anclado en un pasado ya no digo franquista, sino del más puro tradicionalismo español decimonónico o del nacionalismo esencialista alemán frente al de origen liberal de Francia o de un Mazzini.
Eso sí, entre lo del Tratado con Francia por el asunto del Consejo de Ministros y esta declaración la derecha española se está cubriendo de gloria en el país vecino. Afortunadamente, los franceses están informados de que hay otra España, la civilizada, la moderna, la cosmopolita, la de los derechos y las libertades.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.