Un ático inentendible
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
No siento la más mínima simpatía política por la presidenta de mi Comunidad. No me gusta su política neoliberal, su trumpismo castizo, su falta de empatía, su desprecio hacia la oposición, su gestión en las residencias en tiempos de la pandemia, su batalla contra el Gobierno cuando está en su puesto para gobernar un determinado territorio y no para ser la subjefa de la oposición, ni su victimismo que nadie en su sano juicio se cree. Pero esto del ático y todo lo que rodea sobre compras, ventas, declaraciones, etc. me tiene descolocado.
Otras veces veo las jugadas de las derechas desde lejos y lo que pretenden, pero esta vez, lo confieso, soy muy torpe porque no entiendo nada de nada, seguramente por los calores o porque hay tantos asuntos graves que atender que uno ya no da más abasto.
No me puedo creer, de verdad, y los lectores y lectoras saben que mis querencias ideológicas y políticas van por caminos muy distintos, que se compre un ático para que viva la presidenta o para especular o qué se yo, porque eso tarde o temprano la oposición lo descubriría o un medio de comunicación. Esta vez ha sido, efectivamente, un medio, pero porque ha habido un chivatazo interno, que son los más peligrosos, y que, eso sí, abundan mucho en la historia de la derecha madrileña desde los tiempos de Esperanza Aguirre.
Vale, me creo lo de las guerras internas por esa experiencia histórica indudable, con espías incluidos, y que luego también se elevó al PP nacional con lo de los chóferes, el material informático, y el uso de fondos públicos para esas guerras internas. Vale, eso es consustancial a nuestra derecha, tan amiga de las conspiraciones.
Pero eso no me soluciona nada, porque me sigo preguntando la razón de la compra de ese ático y, supuestamente otros inmuebles en este Madrid tan caro. Quiero hacer un ejercicio de empatía política y espero que nos demuestren con pruebas que los fines eran altruistas o de gestión pública con el dinero de los madrileños porque, por ahora, lo del despacho no cuela. De verdad, lo espero. Eso no va a cambiar mis ideas ni mi posición ideológica, pero me sentiré mejor como ciudadano que cree en las instituciones y en el juego político democrático.
Si no es así, si, en realidad hay algo turbio y hasta zafio, convendría que la máxima figura de esta Comunidad tan rara, como es la madrileña, pensase que es la hora de marcharse. Y un consejo, el enemigo no lo tiene en la Moncloa ni en las bancadas de la oposición de la Asamblea, lo tiene más cerca. Seguramente, le vendría bien cambiar de estrategia para su supervivencia o para salir sin muchos daños. Hay gente no muy lejos que espera su defenestración.
Eso sí, estimada presidenta, comparto con usted la pasión por los áticos. No me puedo permitir uno, pero tiene razón, donde se ponga un ático, dejémonos de chalets en urbanizaciones, aunque no sean adosados.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.