El recuerdo de Pi i Margall desde el socialismo en 1925 con lectura actual
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
A pesar del intenso obrerismo del Partido Socialista en claro enfrentamiento contra las fuerzas republicanas durante el último cuarto del siglo XIX y comienzos del XX, la figura de Francisco Pi y Margall después de su fallecimiento en noviembre de 1901 terminó por concitar una general admiración en el seno del socialismo español. Se le recordó en los aniversarios de su fallecimiento y la Escuela Nueva le dedicó un curso monográfico en el veinte aniversario de su muerte. Las referencias al destacado político republicano fueron constantes en las páginas de la prensa obrera.
Hoy nos detenemos en un homenaje que la redacción de El Socialista en Cataluña le brindó en la página que el diario dedicaba periódicamente al movimiento obrero y socialista catalanes en los años veinte.
Pi y Margall era elogiado desde el primer momento como uno de los hombres más honrados que había dado Cataluña y España. Su vida había sido un modelo en ese sentido y por eso debería ser un modelo a seguir para los que se dedicaran a la política. Si así se hiciera, como lo haría el Partido Socialista, se añadía, no se escribiría y se diría lo que se escribía y decía en España de sus políticos.
Su segunda virtud tenía que ver con el hecho de que vino a ser una especie de favor contra la “oscuridad espiritual” española. La austeridad de su vida, su talento y su amor incansable a la democracia hacían que los socialistas recordasen su nombre con veneración.
La redacción reconocía que no había sido colectivista, y no había militado en el campo socialista, pero tenía un concepto tan elevado de todas las cuestiones, que como hombre de Estado se había anticipado cien años a teorías que aún hoy se consideraban demasiado modernas. Pi y Margall había creído siempre que la salvación colectiva que garantizase la paz y el bienestar solamente pasaba por la democracia.
La redacción catalana elogiaba su obra Las Nacionalidades, porque concretaba, siempre según esa opinión, lo que los socialistas catalanes deseaban para todos los pueblos, y que tendría que ver con la idea socialista en los Estados.
Toda la vida del republicano merecía admiración y un enorme respeto y había sido “parte integrante de nuestra formación anímica”, es decir, como si perteneciese a la memoria inspiradora de los socialistas, añadiríamos nosotros.
La redacción catalana de El Socialista esperaba que la vida de Pi y Margall tuviera la virtud de enseñar a los españoles la ruta a seguir y para demostrar que no servía gritar ni hablar contra la política como la forma de regenerar el país. Había que acudir a la política, exigiendo a los que se elegían que fuesen honrados y cumpliesen con su deber.
Este último párrafo tendría su dimensión actual. Pi y Margall puede ser un referente para quienes creemos en la política y en su buen ejercicio. Pi y Margall desde la distancia temporal constituye, a nuestro juicio, un referente para nuestro tiempo de crisis política y de la democracia.
Se publicó este homenaje en el número 5247 del 28 de noviembre de 1925 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.