Parodia proviene del latín “parodia”, aunque tiene su origen más remoto en la lengua griega. Tiene su origen etimológico en el griego παρώδïα. Está conformado por tres partes: el prefijo “para”, que puede traducirse como “junto a”; el vocablo “oide”, que es un sinónimo de “canción” y, por último, el sufijo “ia”, que es equivalente a “cualidad”. Se trata de una imitación burlesca, entonces, porque trata de caricaturizar a una persona o a un cierto asunto. Rebaja al modelo en lo que éste tiene o pretende tener de valioso o meritorio, creando así una versión risible de lo que se supone serio y elevado. La parodia existe en todos los géneros, incluyendo la literatura, la música, el cine, la televisión y las revistas de humor satírico. Un acontecimiento político, social o cultural puede ser asimismo parodiado. La parodia es la recreación de un personaje o un hecho, empleando recursos irónicos para emitir una opinión generalmente transgresora sobre la persona o el acontecimiento parodiado. La literatura está repleta de obras que “parodian” la sociedad en la que se desarrolla su contenido. El Quijote es un caso. Conspiranoias aparte, sería perfecto para entender la peligrosamente autoritaria estrategia del Gobierno del PSOE, en pretender un gobierno en solitario con 123 diputados. A partir de ahora la ciudadanía debería protegerse para hacer frente a las “fake news”. El entorno presidencial, asesores que poco tienen de progresistas, están construyendo aquél relato ficticio de que “los números no dan”. En la moción de censura dieron. En Navarra dieron.