Analizando datos
Va quedando menos para deshojar la “margarita electoral”. En un par de semanas podremos ver cómo se produce (o no) la investidura de gobierno.
- Publicado en Opinión
Licenciada en Derecho, Periodista y Analista política.
Va quedando menos para deshojar la “margarita electoral”. En un par de semanas podremos ver cómo se produce (o no) la investidura de gobierno.
Hoy hemos conocido que tres magistrados (dos hombres y una mujer) dieron un golpe en la mesa hace unos días. Concretamente plantaban cara a sus compañeros por haberse quedado mirando el dedo en lugar de la luna, como podría decirse. En sus votos particulares le sueltan a sus colegas que han querido inadmitir el recurso que Jordi Sanchez presentó ante la decisión por la cual se le castigaba a 30 días sin patio ni actividades recreativas en el centro penitenciario donde se encuentra preventivamente preso.
Estos resultados electorales hay que analizarlos despacio. Muy despacio. Son tan enrevesados que en muchas ocasiones parecen lo que no son, y son lo que no parecen.
Ayer tuve el honor de poder estar en el Congreso de los Diputados, observando en primera persona cómo se producía el inicio de esta XIII legislatura.
Estas elecciones son diferentes a todas las demás. Decir esto es de perogrullo, y casi sería posible intentar encajar esta afirmación en todos los comicios. Al menos, últimamente las elecciones generales han venido siendo una montaña rusa: desde aquellas en las que el 11M hizo cambiar el rumbo de manera estrepitosa y que dieron la victoria al por entonces “bambi” de Zapatero, pasando por las que tuvo que adelantar el Psoe convocándonos a todos aquel 20N, para después ver cómo la derecha se instalaba cómodamente y se ponía a recortar sin piedad con la excusa de lo que llamaron “crisis” y en realidad era el desmantelamiento encubierto del Estado de Bienestar.
Jose Antonio Ortega Lara, candidato de la formación de ultraderecha Vox, dijo en Burgos el pasado domingo que era contrario a la eutanasia porque a ver quién nos va a asegurar que si se abre esa puerta, “no eutanasien a los mayores por no ser productivos”.
Decía Jaime Sartorius en un artículo publicado en 2010 en El País que “al llegar la democracia, y tras las elecciones del 15 de junio de 1977, la necesidad de promulgar una amnistía se convirtió en insoslayable. Sin su aprobación, la credibilidad de la naciente democracia se resentía, por lo que los partidos políticos decidieron crear al efecto una Comisión Parlamentaria a la que se encargó la redacción de un Proyecto de Ley por la que quedaran amnistiadas todas las personas que habían sufrido cualquier tipo de represión por oponerse al levantamiento armado contra la República y a la dictadura en defensa de las libertades públicas”.
Del 29 al 31 de marzo Verona acogerá el congreso mundial de Familias. Así dicho una quizás no llegue a imaginarse (o sí) que para los que van a congregarse el concepto de familia es el conservador. El llamado “pro-Vida”. Porque hace tiempo que Verona se ha convertido en referente para quienes persigan el aborto, entre otras cosas.
En este país nos hacemos “expertos” de lo que toque en cada momento. Hace poco ha sido Venezuela, por cierto ¿qué está pasando ahora en Venezuela? porque después de que intentasen darle un golpe de estado a Maduro y no lo hayan conseguido, ha vuelto el apagón informativo. No está mal, porque al menos, así, no consumimos solamente una parte de las cosas que nos quieren meter en vena. Es evidente que la noticia es noticia si le interesa a quien nos la quiere colar. Porque cuando no cuela, ya no se habla del tema. Curioso, ¿no?
En España se conoció como “Yo también”, en inglés es el #Metoo, una campaña viral a través de la cual en redes sociales, cientos de miles de mujeres denunciaron (denunciamos) las múltiples situaciones de acoso, discriminación y agresión que sufrimos por el hecho de ser mujeres.
Nos encontramos aún tratando de asimilar la llegada de la extrema derecha a las instituciones andaluzas.
Se conoce como “Viernes negro” (en inglés “Black Friday”) al día que se abre la veda para las compras de Navidad. El pistoletazo de salida para invitarle a gastar, gastar y gastar. En unas fiestas donde se celebra el gasto por encima de cualquier otra cosa.
Maxim Huerta ha sido el ministro más breve en la democracia española. Ni una semana ha durado. Hemos pasado, como un péndulo, de un extremo al otro: de un gobierno cubierto de corrupción hasta el cogote que no soltaba sus escaños ni con agua caliente a un ministro que no ha terminado de aprender cómo se llega a su despacho y ya está saliendo de él.
Basta un nivel básico de empatía para darse cuenta del agobio con el que Pedro Sánchez asumía su responsabilidad en la mañana de ayer sábado. Su rostro era la viva imagen entre la incredulidad y la sospecha casi ya palpable del enorme “marrón” que caía en sus manos.
Pedro Sánchez será recordado en la historia del Partido Socialista como quien le dio la estocada final a la formación. Ya lo decía Pérez Tapias: “135 años de historia no le garantizan al partido la supervivencia, ni siquiera 5 años más”. Y cuánta razón tenía.
Este es uno de los argumentos que más se le imputan a los “indepes” catalanes. Sí, que España les roba. Bien, resulta sorprendente cómo hay “españolistas” que se ofenden por ello. Como si les estuvieran acusando a ellos, a ellas, ciudadanos mondos y lirondos, de robar a nadie. No, no creo que los independentistas catalanes estén acusándonos a millones de personas de robarles. No es eso.
Esta mañana me llegaban unas declaraciones de la Señora Arrimadas. Parece ser que ha dicho que cortar una carretera por parte de los CDR tiene intencionalidad política. Y ha ido más allá cuando ha dicho algo así como que "Si cortas carreteras con fines políticos, estás usando violencia”.
Me eduqué en un colegio de monjas. Y siempre estaré agradecida por todo lo que allí aprendí. Las hermanas del Colegio Santa Ana fueron para mi una familia en la que aprendí algo fundamental que me acompañará siempre: los principios y los valores que toda persona debería tener.
España no da más de sí. Necesitamos un cambio pero no tenemos la capacidad de hacerlo posible. Son muchos los interrogantes que necesitan respuesta urgente. Nuestra Constitución debe flexibilizarse, abrirse y dejar que entre aire. Justamente lo contrario de lo que el gobierno y sus apoyos parecen promover.
Es muy probable que usted no haya estado jamás en Venezuela, pero sin lugar a dudas, le vienen muchas ideas a la cabeza al leer esa palabra. Piense de dónde han venido esas ideas. Haga el esfuerzo y el ejercicio de saberlo. Sí, usted tiene una cantidad inimaginable de ideas en su cabeza que no son fruto de su experiencia, sino del interés de personas que usted ni conoce, ni se imagina que existen. Y no, esto no es una “teoría de la conspiración”: es tan cierto como que para vivir necesitamos respirar. Estamos mucho más analizados de lo que nos pensamos; hay personas que trabajan, precisamente, para saber de qué manera es preciso “bombardearnos” con mensajes para que generen en nosotros una reacción inmediata. La manipulación de las masas es una de las claves fundamentales para cualquier sujeto que quiera ostentar o participar de alguna manera del poder. Pero de esto ya se ha escrito, por expertos que conocen muchísimo mejor que yo de qué se trata; le invito a buscar información. Sobre todo, para ir empezando, le recomiendo expresamente que vea el documental “La Doctrina del Shock”, basado en el libro del mismo nombre, de la autora Naomi Klein.
Leer el auto del Señor Llarena que ha escrito hace un par de días respecto a la puesta en libertad del ex Consejero Forn causa un verdadero estupor. Y digo “estupor” por decirlo suave, pues ahora debemos tener mucho cuidado con lo que decimos, escribimos, tuiteamos, pero también, con lo que pensamos. Sí, resulta que el Juez Llarena entiende, y así lo expresa en este auto de 13 páginas, que el Señor Forn no debe ser puesto en libertad. ¿Por qué? Porque tiene pensamientos, ideas, convicciones independentistas.
Una semana esperpéntica dentro de un periodo atroz. Así podríamos definir lo que está sucediendo en España, de manera innegable, desde el verano. Sí, podríamos ampliar el periodo mucho más, pero no podemos disimular que desde que se produjeron los atentados en Barcelona todo está ocurriendo rápido, excesivamente rápido y de una manera descorazonadoramente agresiva.
Una semana esperpéntica dentro de un periodo atroz. Así podríamos definir lo que está sucediendo en España, de manera innegable, desde el verano. Sí, podríamos ampliar el periodo mucho más, pero no podemos disimular que desde que se produjeron los atentados en Barcelona todo está ocurriendo rápido, excesivamente rápido y de una manera descorazonadoramente agresiva.
El pasado sábado tuve el honor de leer el manifiesto de la organización SARE al finalizar la manifestación multitudinaria en Bilbao. Unas cien mil personas se congregaron para pedir que los presos y presas vascos fueran ubicados en los centros penitenciarios más próximos al País Vasco. Es lo que se viene llamando “acercamiento de presos”, en contra de la política de dispersión penitenciaria que lleva ya casi treinta años aplicándose.
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