Las porcelanas del Buen Retiro en el Museo Municipal de Madrid con la República
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Cultura
En febrero de 1932 el Museo Municipal de Madrid inauguró una nueva sala, dedicada monográficamente a la porcelana de la Fábrica del Buen Retiro. El periódico El Socialista se hizo eco de esta noticia cultural de la mano de un personaje al que hemos acudido muchas veces a la hora de tratar la preocupación socialista por la cultura en tiempos de la República, Emiliano M. Aguilera.
El autor explicaba en su artículo que incluía dos ilustraciones que iba a producirse la inauguración de la sala que vendría a evocar una de las industrias artísticas más importantes del Madrid del pasado, en relación con la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro fundada por Carlos III. Aguilera pensaba que el gusto por la porcelana del monarca había nacido gracias a su esposa la reina María Amalia de Sajonia. Después de fundar en Nápoles la fábrica de Capodimonte, se había traído los operarios y artífices más destacados de la misma a Madrid al acceder al trono español.
La sala se había pintado con colores albos y cerca del techo corría cornisas con dentellones. Para salvar la monotonía de las paredes se habían colgado pinturas cedidas por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, vinculadas al asunto de la sala. En primer lugar, citabauna vista de la Real Fábrica del Buen Retiro que habrían destruido los franceses de Murat en 1808. Pero, en realidad, sabemos que esto no fue así. Murat había transformado la fábrica en un objetivo militar fortificándola pero no la destruyó. Serían los británicos quienes volaron la fábrica después de vencer en la batalla del Retiro en agosto de 1812. También se había colgado un medallón con los bustos de Carlos III y su esposa.
Casi todas las piezas procedían de la colección reunida por Francisco de Laiglesia, reseñada en parte en un catálogo que había redactado y con prólogo de Pérez Villamil. Recordemos que Laiglesia (1849- 1922) fue un político e historiador madrileño que llegó a ser diputado en tiempos de la Restauración por el Partido Conservador. Ingresó en la Real Academia de la Historia con un discurso sobre la política imperial de Carlos V. El catálogo mencionado se publicó en 1908. Por su parte, Manuel Pérez Villamil (1849-1917) fue historiador y arqueólogo, además de periodista y escritor, de ideología muy conservadora y en el ámbito de los neocatólicos.
La colección fue adquirida por el Ayuntamiento de Madrid por un valor de cien mil duros.
Aguilera consideraba que la colección era la más completa que existía sobre porcelana española.
Los organizadores de la sala habían sido el conde de Casal que era un especialista en las porcelanas españolas, Joaquín Ezquerra del Bayo y Joaquín Enríquez.
Efectivamente, Manuel Escrivá de Romaní, décimo conde de Casal (1871-1954), además de sus vinculaciones políticas en la Dictadura de Primo de Rivera y luego en el Ayuntamiento de Madrid ya en tiempos del franquismo, fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y se especializó en la historia de la cerámica de Alcora y de Toledo, sacando dos monografías al respecto. Por su parte, Joaquín Ezquerra del Bayo (1863-1942) fue un destacado museógrafo, especializado en el siglo XVIII. Fue quien dirigió las obras de la restauración del palacete de la Moncloa, que terminaría resurgiendo como una obra neoclásica en 1929, aunque el proyecto era de 1918. Fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Por fin, publicó un sinfín de obras de historia del arte, casi todas sobre cuestiones del siglo que bien conocía.
Hemos trabajado con el número del 7 de febrero de 1932 de El Socialista. Sobre Aguilera podemos acudir tanto al Diccionario Biográfico del Socialismo Español como la hemeroteca de El Obrero.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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