Con la llegada de las vacaciones estivales, termina el curso geopolítico y también el político propiamente español. Ambos se encuentran mucho más relacionados de lo que parece. Las trompadas y bandazos dados por Donald J. Trump sobre el mapa mundial, señaladamente en el Medio Oriente y en Europa, repercuten por doquier: aquí en España los venimos sufriendo porque él es el principal causante de que no podamos disfrutar del momento dulce que viven la economía y la sociedad españolas, con cuotas de empleo, de afiliación a la seguridad social, con alzas salariales, de pensiones, de derechos cívicos y de bienestar, inéditas durante décadas. Que se lo digan también a los bancos. Claro que, como vivimos en un sistema de “libre mercado capitalista”, donde prima el beneficio privado de constructores e inmobiliarios sobre el bien público y social, la vivienda se torna inaccesible para los jóvenes, como nos pasó a nosotros otrora. Si se organizasen mejor, dicen los veteranos, tal vez los jóvenes lograrían detener tanta opresión vivencial como la que padecen.