Solo ganarán si desistimos, y no lo vamos a hacer
La derecha solo gana elecciones generales en España cuando el PSOE desiste, como muchos interpretaron en 1996 y en 2011. Ahora no va a pasar.
- Publicado en Opinión
- Escrito por Rafael Simancas
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La derecha solo gana elecciones generales en España cuando el PSOE desiste, como muchos interpretaron en 1996 y en 2011. Ahora no va a pasar.
El adensamiento de episodios adversos para la España que razona y delibera en términos de empatía social, genera una especial forma de angustia. Adopta un perfil culposo que lleva a preguntarse qué es lo que ha hecho mal esa España para merecer el castigo que desde tiempo atrás recibe. El castigo es el de un desdén teleguiado, rampante, intencional y ajeno contra todo lo que implica serenidad, diálogo, sensatez y contención, que atribuye a esa otra España que se mantiene intolerantemente enriscada en su tarea de zapa de toda posibilidad de concordia, de toda viabilidad de entendimiento en clave de democracia. Brotes de esta clase los hay, desde luego. Basta con observar la doble vara de medir que cierta institución togada, a través de algunos de sus principales exponentes, aplica a sus instrucciones, procesos y sentencias según se trate de la primera o de la segunda España.
La sexualidad está presente en la vida cotidiana, en la educación, en las relaciones afectivas, en la salud, en las redes sociales y en la cultura popular, pero en muchas ocasiones, todavía, se habla de ella con cierta incomodidad o dificultad. Ante esta realidad, es importante conocer, observar y analizar cómo conecta la gente en España con la sexualidad: qué sabe, qué practica, qué acepta, qué teme y qué contradicciones siguen existiendo, si es que las hay.
En el año 2022, Elon Musk, el hombre más rico del mundo, presentó a Optimus, el robot humanoide de su empresa Tesla. Adelantó que tendría un coste de fabricación de 10 000 dólares y que lo vendería por una cantidad entre 20 000 y 30 000 dólares, lo que, según opinaba, supondría fabricarlo en un alto volumen, a bajo coste y con una alta fiabilidad. Optimus es un joven con una estatura de 1,73 m, un peso de 57 kilos y capaz de realizar actividades de la vida cotidiana como caminar, transportar objetos o regar plantas. Según declaraciones de aquel momento de su artífice, este asistente inteligente traería «un futuro de abundancia» y una «transformación de la civilización».
Jamás imaginé que escribiría contra la justicia y a favor de los sentenciados. Pero estoy tan estupefacta como la mitad de la población española, porque el primer problema que estamos sufriendo en el mundo, no solo en España (véanse EE. UU., Europa, Latinoamérica, etc.), es la polarización, la división en bloques, que ha provocado el odio, la enemistad, el insulto y el deseo de aniquilar al otro como sea.
Hay terremotos que sorprenden por su magnitud y otros que lo hacen por el lugar donde ocurren. Los recientes seísmos que sacudieron el litoral central de Venezuela pertenecen claramente a la segunda categoría. Aunque las magnitudes registradas —7,2 y 7,5 en un intervalo de apenas unos segundos— fueron muy elevadas, la explicación de la devastación sufrida por La Guaira no reside únicamente en esos números. La clave está bajo el mar, en una estructura geológica poco conocida por el gran público: la falla de San Sebastián.
La semana nos ha dejado dos novedades sin aparente relación: la dimisión del Primer Ministro británico, Keir Starmer, y el triunfo del ultraderechista Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia (el margen inferior a un punto sobre el izquierdista Cepeda aconseja cierta prudencia antes de dar este resultado como definitivo).
En realidad, en ambos acontecimientos hay un nexo poco visible: la pujanza de la extrema derecha como fuerza no sólo de movilización y perturbación comunicativa y social, sino también como alternativa de gobierno.
Tecnofeudalismo, tecnocapitalismo, turbocapitalismo:
Se habla de que entramos en una nueva era, en un nuevo paradigma: ruptura del multilateralismo, proteccionismo económico, negacionismo generalizado, desacreditación de la democracia, dominio de los llamados tecno-magnates y búsqueda de liderazgos atribulados por redes sociales. Lo contrario, lo vigente, pero en peligro, es, con todos los matices y críticas, la idea de una globalización compartida, la apertura comercial, la conciencia del problema climático y de la emergencia energética, y la capacidad de las instituciones democráticas. Este cambio de paradigma no sabemos cómo se va a dirimir, si en mesas de negociación o en campos de batalla. Nos adentramos en una fase, sea cual sea la denominación que le demos, de gran incertidumbre en un sentido preciso: el cuestionamiento del estado actual amparado por las democracias liberales, en una dirección que nada tiene que ver con procesos de mejora, sino más bien de formación de escenarios dogmáticos y autoritarios. Distopías impulsadas por personajes que utilizan el caos como arma de dominación. Una regresión en toda regla.
La gran movilización del sindicalismo europeo celebrada en Madrid el pasado 18 de junio lanzó un mensaje claro: el futuro de Europa dependerá de su capacidad para defender la democracia, el trabajo decente, la justicia social y la paz. Convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES), junto con CCOO y UGT, reunió a cerca de once mil sindicalistas de España y otros países europeos. En un momento marcado por las guerras, las desigualdades y el avance de propuestas que cuestionan derechos sociales y laborales, la movilización reivindicó la vigencia del modelo social europeo.
PRIMERO:
EL CONTENIDO DEL AUTO DEL MAGISTRADO PEINADO Y DE LAS MEDIDAS CAUTELARES
En un sábado inhábil donde las noticias políticas tienen más repercusión, el Magistrado Peinado ha rematado su persecución contra la esposa del Presidente del Gobierno, su asistente y un empresario amigo y, por medio de un auto de 84 folios, ha acordado la apertura de juicio oral contra Begoña Gómez por los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios en el sector privado entre particulares, apropiación indebida y malversación de caudales públicos, y contra su asistente y contra el empresario amigo por los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios en el sector privado entre particulares, apropiación indebida y malversación de caudales públicos.
Las palabras parecen sencillas hasta que intentamos averiguar a quién se aplican realmente. Estos días han vuelto al debate público dos de ellas: prioridad nacional. Todos creemos entender qué significan, pero basta una pregunta para que las cosas empiecen a complicarse: ¿a quién o a qué se refiere exactamente esa “prioridad nacional”?
En tiempos de Mundial, millones de personas observan a futbolistas levantar trofeos, firmar contratos millonarios y vivir una vida que parece fuera del alcance de cualquiera. Pero hay una pregunta mucho más interesante que cuánto ganan: ¿qué hacen con ese dinero cuando termina el partido?
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