Cada vez llama más la atención, incluso escandaliza, el distinto trato que muchos medios de comunicación y también algunas instituciones ofrecen a unos y otros casos de supuesta corrupción.
En algunos casos se multiplican los datos, las filtraciones, las hipótesis, las elucubraciones, y en otros no. En algunos casos los procesos institucionales se aceleran a un ritmo frenético, con coincidencias temporales más que sospechosas, y en otros no. En algunos casos se acepta la presunción de inocencia para los acusados, y en otros no. En algunos casos se reclaman responsabilidades políticas inmediatas, y en otros no.