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Ecología humana, ecología medioambiental


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

España es un país muy atractivo. De no ser así, resultaría inexplicable lo que está sucediendo hoy en Ceuta: miles de marroquíes y subsaharianos intentan reiteradamente adentrarse en España. Incluso, arriesgando sus vidas. Todo un síntoma de las degradadas condiciones de vida reinantes entre los sectores populares del vecino reino de Marruecos y el Sahel.

¿Es quizá esta la cualidad marroquí que lleva a la casta política ultra estadounidense, a loar y adular al reino alauita: la de generar tanta pobreza? Es esa misma casta la que ha entrado en tromba contra el Gobierno español, precisamente por regularizar la situación de miles de inmigrantes norafricanos y centro y suramericanos que aquí laboran honradamente cada día y que, con su trabajo, fortifican la economía nacional. Como trabajadores, ciudadanos y seres humanos, tienen derecho a ver sus vidas social y económicamente regularizadas con libertades y protección social. Claro que, como la protección social de la allí llamada clase media es en Estados Unidos una quimera, tal vez les mueva cierta perplejidad o envidia por aquello de lo que carecen y que aquí abunda.

Se daría la paradoja según la cual, si Marruecos fuera vecino fronterizo de Estados Unidos, Donald Trump, dadas sus "cualidades humanas" reconocidas, expulsaría a punta de pistola hacia Marruecos a los marroquíes adentrados en territorio USA. Qué bonita situación para Rabat ¿verdad?

Coincidencias

Por cierto, siempre que España afronta una adversidad, ahora en el caso de los numerosos incendios, el reino de Marruecos nos "regala" sorpresas como la reciente de Ceuta. Puede hacerlo en cada momento, porque tiene una masa de subproletariado tan super-explotada como para movilizarla a su antojo, como hizo en su día con la infausta "marcha verde" contra el Sáhara y contra el pueblo saharaui; pero se reserva su movilización para aquellas ocasiones en que percibe que España es más vulnerable.

Si alguna vez Marruecos se propusiera abandonar tan desleal actitud, como parece que allí se ha planteado en alguna ocasión, ya estarían hoy detrás el genocida Benjamín Netanyahu y su "mandao", Donald J. Trump, para recordarle a Rabat que se trata de debilitar a España al máximo, incluso para forzar el derrocamiento del Gobierno de coalición progresista. Este es el dato nuevo de la situación actual. A las habituales y normales fricciones vecinales entre Marruecos y España, se añade ahora la insidiosa instigación al conflicto del siniestro tándem que forman Donald Trump y Benjamín Nethanyahu. Incluso algún imbecil voluntario de los bimillonarios que por allí pululan mentan otra guerra civil aqui. Y todo ello porque el pueblo español, por boca de Pedro Sánchez, decidió definir como genocidio lo que Netanyahu hizo y prosigue haciendo a su antojo contra los pueblos de Palestina y Líbano, sin que Trump haga nada de nada para impedirlo. Claro que, esta inacción resulta explicable dado lo ineptos que son sus dos escuderos, Marco Rubio y James Vance, incapaces de levantar la voz ante el Gobierno israelí, que es quien dirige realmente la política exterior de los Estados Unidos de América. Ni unos ni otros toleran que la dignidad hispana, por boca del jefe del Gobierno español, impidiera emplear las bases de utilización conjunta de Rota y Morón para ser cómplices de una guerra ilegal contra Irán. (Ha tenido que ser estupendo contemplar de cerca cómo la cohorte imperialista tragaba sapos de mil colores al comprobar que la selección española de fútbol se hiciera con digna limpieza con el Campeonato Mundial frente a un hostil anfitrión y de frente contra el histérico "clown" de la motosierra).

Al coro histérico antimigración, orquestado en Europa por el tándem siniestro, se ha unido ahora Georgia Meloni, que no duda ahora en arrimarse sumisa a la execración antiespañola que promueve el bocazas que dijo que ella le mendigaba hacerse fotografías junto a él. Meloni debería recordar lo que Francisco y León XIV, Pontífices de la Iglesia católica, le señalaron sobre la condición humana de los migrantes, condición que es también la misma que la de cualquier nacido de madre. Pedir que España salga del acuerdo de Schengen, como ella ha hecho, es otra de las propuestas incendiarias tan funcionales para los imperiales designios, muy servilmente asumidos por los regímenes europeos más inhumanos, burocratizados e ineptos.

Incendios

Hablando de incendios, daremos algunos datos. Y perdonen por utilizar la primera persona. Quienes tuvimos la fortuna de asistir a la primera cátedra de Ecología, regentada en la Facultad de Sociología por el Profesor Roberto Sancho Hazak, supimos que todo el mundo sensato comprende que los recursos naturales y medioambientales del Planeta son limitados. Sin embargo, unos creen que la distribución actual de tales recursos es inmutable, estos serían los ecologistas de derechas; otros, por el contrario, los ecologistas progresistas, piensan que su distribución puede modificarse para facilitar su acceso a las mayorías sociales. Y en esta distinción se encuentra la base del problema, también la de los devastadores incendios: la distancia entre igualdad humana y desigualdad inhumana. Porque los primeros creen inmutable la desigual propiedad privada de los recursos naturales, que son de todos, mientras los progresistas consideran que montes, bosques y praderas han de ser bienes generalmente públicos. Según se asegura, más del 70 por ciento de los bosques quemados en los últimos incendios en España son de propiedad privada. Su inicial cuidado y limpieza, corresponde a sus dueños, que privatizan cotidianamente sus beneficios - madera, resina, pastos, frutos, agua- mientras que, cuando sobreviene la tragedia, los incendios, socializan sus pérdidas, que pagamos tod@s con los impuestos que muchos de sus propietarios se niegan a pagar o pagan a regañadientes. Unirnos en la desgracia y combatir conjuntamente el fuego arrasador es tarea humana y totalmente necesaria; pero no lo es tanto como para desplazar las responsabilidades de donde realmente se encuentran. Corresponsables de los incendios son, por cierto, los Gobiernos regionales, algunos más empeñados en destinar presupuestos a escuelas taurinas que a impedir que los bosques ardan. Incluso, varios de los más concernidos por el fuego, se permiten humillar y ningunear a los bomberos forestales, es el caso de las Comunidades de Madrid y Castilla León, como si todas sus tareas y labores pudieran ser consideradas meramente como eventuales. Entretanto, los españoles afrontamos la agobiante matraca de quienes solo buscan desmoralizar a la población que les planta cara y resistencia, para hacerle desistir de su impugnación y allanar su regreso a un poder que no les pertenece, porque el poder no puede estar nunca en manos de irresponsables.

Incendios los ha habido siempre, pero nunca, nunca, de esta intensidad tan devastadora, ni con esta frecuencia tan recurrente.

El cambio climático tiene causas cósmicas, sin duda, que no están al alcance ni son responsabilidad de los humanos. Pero no hay duda alguna de que la acción contaminante de los humanos acelera de manera muy grave y abrupta aquellos procesos de cambio. Miremos esa gigantesca isla de plásticos que vaga a la deriva por el océano Pacífico, metáfora de cuanto sucede. Respiremos la atmósfera de metrópolis como Beijing, Londres, Ciudad de México, incluso observemos la oscura "boina" que corona Madrid durante tantos días; confirmemos toda la suciedad que vertemos desde miles de fábricas a la tierra y al cielo, surcados además cada minuto por miles de millones de trayectos automovilístico y decenas de miles de vuelos de aviones movidos por el tóxico queroseno. Hemos transformado el Planeta Azul en un degradado Planeta Gris. Sólo faltaba ahora que fueran los ecologistas, los más comprometidos en luchar por el medio ambiente como patrimonio de la Humanidad, quienes fueran acusados de atizar los fuegos que provocan la desidia regional, la privatización de los bosques y una modificación galopante del clima; la misma transformación cuya cruel malevolencia, sobre gentes y cosechas las expulsa hacia una vida mejor en lugares como nuestra muy atractiva España.

 

Rafael Fraguas (1949) es madrileño. Dirigente estudiantil antifranquista, estudió Ciencias Políticas en la UCM; es sociólogo y Doctor en Sociología con una tesis sobre el Secreto de Estado. Periodista desde 1974 y miembro de la Redacción fundacional del diario El País, fue enviado especial al África Central y Oriente Medio. Analista internacional del diario El Espectador de Bogotá, dirigió la Revista Diálogo Iberoamericano. Vicepresidente Internacional de Reporters sans Frontières y Secretario General de PSF, ha dado conferencias en América Central, Suramérica y Europa. Es docente y analista geopolítico, experto en organizaciones de Inteligencia, armas nucleares e Islam chií. Vive en Madrid.


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