La Gran Transformación: Polanyi y la crítica a la economía de mercado
- Escrito por Manuel Peinado Lorca
- Publicado en Opinión
Hace ahora justamente un año, en el Simposio Anual de Política Económica celebrado en Jackson Hole, Christine Lagarde, presidenta del BCE, pronunció un discurso titulado Cambios estructurales en la economía global, puede leerse que «Podemos estar entrando en una era de cambios en las relaciones económicas y de rupturas en las regulaciones establecidas».
Me acordé entonces, y lo retomo ahora, de la época que le tocó vivir a Karl Polanyi y la perspectiva de un cambio drástico en el orden global ya no me parece tan descabellada.
Karl Polanyi y la gran transformación
El teórico social húngaro Karl Polanyi (1886-1984) es conocido sobre todo por su análisis del colapso de las instituciones liberales entre 1914 y 1945. En su libro La gran transformación rastrea las catástrofes de esas décadas hasta la globalización del liberalismo de mercado.
En su opinión, el intento de los ingenieros sociales liberales de establecer un sistema de mercado "autorregulado" estaba destinado a desgarrar el tejido social, provocando respuestas que socavarían el funcionamiento del propio sistema.
Tras su publicación en 1944, La gran transformación ganó seguidores entre los antropólogos sociales, pero se mantuvo al margen en otras disciplinas y se vendió muy mal. Esa percepción comenzó a cambiar con el ascenso neoliberal de la década de 1980. El número de lectores de Polanyi se disparó y su libro se consolidó como un clásico de la teoría social del siglo XX.
Su reputación ha crecido aún más en los últimos años. Según datos de Google, las citas de "Karl Polanyi" comenzaron a crecer rápidamente desde principios de la década de 1980, un ritmo que se aceleró en las décadas de 2010 y 2020. Y el 20 de junio de 2024, La gran transformación tuvo su primera reedición desde 2001 y la primera edición británica desde 1945.
¿Qué significan estos cambios en el devenir de la obra de Polanyi?
Uno de los argumentos centrales del libro, que la intervención estatal desestabiliza las economías de mercado, fue refutado por la realidad durante la “Edad de Oro” de las posguerras, el gran auge capitalista de 1950-1973. Durante esos años, variantes altamente reguladas del capitalismo presidieron una mercantilización sin precedentes de la sociedad. Las corporaciones capitalistas y los estados obtuvieron un control social cada vez mayor.
Por el contrario, las condiciones de la época siguiente permitieron que los argumentos de Polanyi resonaran de nuevo. La globalización económica y el neoliberalismo se parecían mucho a las prescripciones políticas del liberalismo de mercado del siglo XIX criticadas en La gran transformación.
La acusación de Polanyi contra el liberalismo de mercado era que trataba a la tierra y al trabajo como «fictitious commodities (mercancías ficticias). Nada podría ser más contrario a «la organización tradicional de la sociedad humana —escribió— que un sistema que dispone de la tierra y del trabajo como si fuesen “pepinos”».
Al minusvalorar y subsumir estos elementos vitales humanos, el sistema de mercado somete a la sociedad a sus propias leyes peculiares; reduce la motivación económica al miedo al hambre (para los trabajadores) y a la codicia de ganancias (para los empresarios), transformando la vida social en su conjunto en un reino impulsado por la competencia y la competitividad.
En la era neoliberal (que ha acogido a todo el mundo, desde Ronald Reagan y Margaret Thatcher hasta Tony Blair y Barack Obama), la crítica de Polanyi a la economía de libre mercado se convirtió en una piedra de toque para activistas e izquierdistas de muchas tendencias diferentes: socialistas, socialdemócratas, anarquistas y religiosos.
Posteriormente, sin embargo, la marea de la globalización neoliberal se desaceleró. El proteccionismo, la política industrial y el "Gran Gobierno" han reaparecido a raíz de la gran recesión de 2008 y, de nuevo, durante la pandemia. De ahí que haya surgido un debate sobre si el neoliberalismo sigue siendo el término apropiado para los regímenes políticos globales y nacionales dominantes.
Cualquiera que sea la posición que se adopte en ese debate, está claro que el interés por el neoliberalismo ya no es la causa principal de la popularidad del libro de Polanyi. Para un nuevo enfoque, sugiero que comparemos la época actual con la época que le tocó vivir.
Un mundo en confusión
Polanyi nació a finales del siglo XIX. El orden mundial estaba pasando de la hegemonía británica a la competencia multipolar y la guerra. El liberalismo avanzaba, pero provocaba una reacción conservadora y populista. Las inquietudes sociales se canalizaron a través de la xenofobia contra los inmigrantes y los "cosmopolitas desarraigados". La publicación de los Protocolos de los Sabios de Sion en 1903 (un texto inventado que afirmaba revelar un complot judío para la dominación global) lanzó una ola de antisemitismo conspiranoico.
Estos acontecimientos afectaron directamente a Polanyi, que era judío. Fue expulsado de la Universidad de Budapest por la presión de los antisemitas. Sufrió enfermedades y tifus en la Primera Guerra Mundial antes de exiliarse a Viena desde Hungría, que por entonces estaba bajo el régimen protofascista de Miklós Horthy.
A principios de la década de 1930, el ascenso del fascismo en Austria le obligó a exiliarse una vez más, esta vez a Gran Bretaña, donde vivió la Gran Depresión (1929-1939). Perdió amigos y familiares durante la Segunda Guerra Mundial, incluidos parientes cercanos asesinados en el Holocausto.
En Estados Unidos, su siguiente país de adopción, las nuevas leyes impidieron que su esposa viviera con él y se viera obligada a vivir en Canadá. ¿Por qué, se preguntaba Polanyi, la expansión global de la sociedad de mercado no había traído paz y prosperidad, como predecía la teoría liberal, sino guerra, colapso económico, fascismo y más guerra?
Los relatos dominantes trataron de culpar de las catástrofes de principios del siglo XX al legado de los valores e instituciones precapitalistas. Pero Polanyi centró su atención en los desarrollos modernos, en particular el sistema de mercado y el patrón oro. ¿Podrían las guerras mundiales, el fascismo y la Gran Depresión haber sido síntomas de una crisis de la civilización liberal? Esta es la pregunta que se propuso explorar en su libro.
La Gran Transformación argumenta que la agenda liberal de extender el mercado autorregulado a escala global (el proyecto conocido hoy como globalización neoliberal) sembró las semillas de su propia destrucción. Los acontecimientos que estaba viviendo la generación de Polanyi constituían un «cataclismo interconectado», cuyos orígenes podían rastrearse en «el esfuerzo utópico del liberalismo económico por establecer un sistema de mercado autorregulado».
¿Podría esta conciencia del cataclismo global impulsado por el mercado explicar el resurgimiento de la popularidad de Polanyi en la actualidad? Parece que sí. Las patologías sociales de las que somos testigos –la desigualdad social, la volatilidad geopolítica, el nacionalismo virulento y las fantasías conspiranoicas– recuerdan a los procesos que analizó en La gran transformación.
Brasil, India, Israel e Italia han visto a políticos de extrema derecha entrar en el gobierno en los últimos años. Estados Unidos y Gran Bretaña han lanzado ataques contra países de todo Oriente Medio. Rusia invadió Ucrania. Israel lleva a cabo un genocidio contra el pueblo palestino. Y, sobre todo, la amenaza que supone el colapso climático domina ahora el horizonte.
Con esta realidad, tanto el libro de Polanyi como el discurso de Lagarde adquieren una nueva dimensión.
Manuel Peinado Lorca
Catedrático de Universidad de Biología Vegetal de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid.
En la Universidad de Alcalá ha sido Secretario General, Secretario del Consejo Social, Vicerrector de Investigación y Director del Departamento de Biología Vegetal.
Actualmente es Director del Real Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá. Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).
En el PSOE federal es actualmente miembro del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía y responsable del Grupo de Biodiversidad.
En relación con la energía, sus libros más conocidos son El fracking ¡vaya timo! y Fracking, el espectro que sobrevuela Europa. En relación con las ciudades, Tratado de Ecología Urbana.