Patriotas de pega
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Opinión
Todos los días a todas horas vemos que nuestro País, España, no es una tierra de matices sino de extremos, o todo o nada, o bueno o malo, o patriota fundamentalista o enemigo del pueblo. Y en ese camino de nuestra propia historia u observando la realidad nos encontramos demasiados personajes que dan el pego.
Cuantos y cuantos, cientos y cientos, que gritan desaforadamente su condición de español por encima de todas las cosas, pensamientos y sentimientos, llenando los balcones de banderas, resultan después ser un fraude a todas luces.
Son patriotas de pega, que defienden los intereses generales, que solo se quedan en la sublimación de los símbolos, pero actúan de forma sectaria y bajo el interés particular e incluso si me apuran faccioso, de grupo o de familia. Dispuesto siempre a abandonar el suelo patrio para establecer su residencia allí donde paguen menos impuestos o no lo hagan, y llevarse su dinero a paraísos fiscales.
Suelen sentir cansancio, miedo y no se pringan cuando nuestra cultura, nuestras instituciones o nuestras libertades están amenazadas desde dentro o desde fuera. Ignoran con frecuencia, que eso que ellos llaman patria, no es un patrimonio individual, sino que es de todos.
Un buen patriota es por encima de todo un ser generoso, dispuesto a predicar con el ejemplo , a no ir por ahí repartiendo carnets de malos y buenos españoles , a admitir de una puñetera vez que el patriotismo ni se declama ni se proclama , sino que se practica.
No podemos ni debemos, si somos auténticos patriotas y no de pegas, dejarnos caer en el maniqueísmo barato en una carrera desenfrenada de a ver quién corre más o quien grita más. Tampoco debemos incurrir en el error de descalificar a todo el que no piensa como nosotros.
En los últimos tiempos ha habido tres claros ejemplos de antipatriotismo, transformado en nacionalismo barato teñido en ocasiones de xenofobia, en otras de defensa a ultranza de las esencias de lo español recubierto de ropajes, de “somos los únicos y los mejores”.
No me parece una actitud muy patriótica, intentar poner en debilidad al gobierno de España, ante las autoridades europeas, no ser capaces de colocar los intereses generales por encima de los personales, negar la ayuda a quienes más lo necesitan.
Tampoco parece muy patriótico, minar la credibilidad de tu gobierno para conseguir un puñado de votos, poner en crisis las instituciones e instrumentalizar partidistamente la política, como si lejos de ser un instrumento al servicio de todos nosotros fuera un fin en sí mismo.
Aquellos que como los señores Casado y Rivera se dedican a hacer demagogia con el fenómeno migratorio y reproducen los discursos de las fuerzas más reaccionarias y de extrema derecha de la Unión Europea , sin ser capaces de aportar soluciones sino incendiando el tejido social y creando conflictos.
Tal vez un patriota auténtico y no de pega, hace más y habla menos, apoya a los que se lo curran y ni práctica el victimismo ni acepta resignadamente que nadie pisotee su dignidad. Más que creer en el futuro y llenarlo de palabras vacías, se compromete para crearlo y ser lo más útil a su País.
Un patriota de verdad no presume de lo que no hace sino que se compromete con lo que pudiera hacer, no espera pasivamente su destino, sino que con ideas e iniciativas se lanza a conquistarlo. Sabe que siempre hay muchas cosas por hacer, desde las más domésticas a las trascendentales.
Andaba ensimismado en estas reflexiones cuando el Presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, se reunía con el nuevo Presidente del PP; Pablo Casado, para pedirle que haga una oposición responsable y tenga una actitud patriótica y de Estado en temas con los que no se puede jugar a la demagogia.
Al mismo tiempo, nos enterábamos de los resultados del último barómetro del CIS, tras la moción de censura que sitúa al PSOE como primera fuerza política a nueve puntos del PP y CIUDADANOS, siendo precisamente el líder socialista, el político más valorado. Y es que tal vez la gente esté percibiendo el gran esfuerzo del actual gobierno por cambiar las cosas.
Estamos cansados de los patriotas de pega, de aquellos que van dando lecciones de españolismo o catalanismo, y después, lejos de predicar con los hechos, nos engañan con sus palabras envueltas en los colores de la bandera del momento.