Cristina detenida: problemas para Milei
- Escrito por Roberto Suárez
- Publicado en Opinión
La situación política de la Argentina es compleja, muy difícil de explicar, pero vamos a tratar de poder expresar en esta columna un panorama de la situación actual. La economía argentina muestra resultados mixtos con mejoras en algunos sectores y perjuicios en otros. El gobierno ha logrado superávit fiscal y reducido la inflación, pero la actividad económica sigue enfrentando obstáculos.
Los aspectos positivos son que ha logrado un superávit fiscal, algo que no ocurría desde hace años, según el Banco Mundial. La reducción de la inflación mensual ha descendido significativamente, pasando de 25.5% en diciembre de 2023 a 2.4% en febrero de 2025. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) ha mostrado un crecimiento interanual del 5.6% en marzo de 2025, según el INDEC. Los aspectos negativos pasan, fundamentalmente, por el aumento del desempleo.
El aumento de salarios reales está por debajo de la inflación. Si bien se espera un aumento en la inversión fija bruta, la desaceleración de las exportaciones afecta el crecimiento general. Balanza comercial: si bien se ha registrado un superávit, el panorama general requiere de un análisis más profundo para evaluar su impacto sostenible.
El ajuste del Estado pasó fundamentalmente por los salarios y beneficios a los jubilados, el sector más perjudicado por el gobierno de Milei, y castigado cada vez que protesta por la represión de las fuerzas de seguridad. Otro tema grave es la deuda pública, que asciende aproximadamente a 500.000 millones de dólares.
Es el escenario que reseña un completo informe de este mes sobre Social Mood de Moiguer Consultora de Estrategia, que dirige el economista y profesor en varias universidades Fernando Moiguer, y que se tituló “La Argentina ‘pesificada’ versus la Argentina ‘dolarizada’”.
El documento, además, actualiza la posición que tienen los argentinos en la clásica pirámide social y define -con base en ingresos- quiénes son de clase alta, media (el aspiracional de la mayoría) y baja hoy en el país. La estructura social de segundo trimestre define a la clase alta (el 6% de la población) como aquellos hogares que tienen ingresos promedio $20.500.000 (US$17.000).
La clase media alta gana mensualmente $9.105.000 (US$7836). La clase media son el 44% de los argentinos. La clase media típica (18% de la población) vive en un hogar con un promedio de ingresos de $3.122.836 (o US$2687), según identificó el trabajo de la consultora Moiguer. La clase media baja (26%), en tanto, tiene una entrada mensual de $1.564.000 (US$1346).
Por último, el 50% de los argentinos pertenece a la clase baja. Allí está la clase media vulnerable (el 31%), cuyos ingresos promedio mensuales en el hogar llega a $1.120.600 (o US$964). En tanto, el 19% representa directamente a los pobres, a los que les entran $585.800 (US$504) todos los meses, estimó el documento.
“Tras meses de mejora, los indicadores empiezan a encender sus primeras luces amarillas”, expresó el trabajo en su conclusión. “Luego de más de un año de recesión, en 2025 la economía retoma un período de crecimiento que toma impulso en el primer trimestre, que se desacelera hacia el segundo trimestre, impactando en el humor de los consumidores”, completó el panorama de Moiguer.
Podemos concluir que la mentada recuperación económica no llega a todos y que profundiza las desigualdades del presente entre los distintos estratos sociales.
Los patrones y comportamientos de consumo comienzan a ser diferenciados para los diferentes segmentos de la pirámide. Mientras los segmentos medio bajo y bajo se muestran más restrictivos y con dificultades para afrontar gastos básicos del hogar, los segmentos medio alto y alto expanden sus consumos en dólares (atesoramiento, viajes, compras en el exterior).
En este marco que hemos descripto, el gobierno ultraderechista de Javier Milei sigue teniendo un alto porcentaje de apoyo popular que se ubica entre en 40 y 50 %, pero en descenso, sostenido en aquellos logros anunciados y en el hecho fundamental que hasta esta mitad de año no hay una oposición que lo amenace, o que despierte la posibilidad de provocarle una derrota en las elecciones legislativas de octubre próximo. Su partido, La Libertad Avanza, crece en armado en todo el territorio y está absorbiendo poco a poco al PRO, el partido del expresidente Mauricio Macri, y sumando a sectores del debilitado partido histórico, el Radicalismo.
Pero es en estos días que podríamos vislumbrar un cambio en el panorama político, ante lo ocurrido con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien comenzó este mes de junio a cumplir una pena de seis años de prisión e inhabilitación política perpetua por corrupción, tras ser notificada por la justicia que podrá cumplir su sentencia en su domicilio en la ciudad de Buenos Aires.
El juez Jorge Gorini, quien presidió el Tribunal que condenó a Kirchner en primera instancia en 2022, notificó a la exmandataria su arresto a través de una comunicación por Zoom.
De esta forma, se evitó que Kirchner, quien gobernó Argentina entre 2007 y 2015 y fue vicepresidenta entre 2019 y 2023, se presentara ante los tribunales, tal como había anunciado la propia jefa del peronismo luego de que la Corte Suprema de Justicia ratificara su condena la semana pasada.
Kirchner, que usa una tobillera electrónica durante la prisión domiciliaria, días antes de que se conociera el fallo de la Corte Suprema, había anunciado en una entrevista su intención de postulares para un cargo en los comicios legislativos de este año, cuyas candidaturas se presentan en julio.
Tras la ratificación de su condena, el pasado diez de junio, la defensa de Kirchner presentó un escrito ante la Corte Penal Internacional en La Haya para denunciar su proscripción, y anunció que también planea acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Kirchner alega ser víctima del lawfare, una persecución política, mediática y judicial orquestada por "el poder económico concentrado", en particular el Grupo Clarín, principal conglomerado mediático del país.
Ha recibido el apoyo de varios líderes políticos, entre ellos Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, y Rafael Correa, exmandatario de Ecuador, quienes también denunciaron ser perseguidos.
Pero lo más importante fue el fuerte apoyo de un vasto sector de la población, puesto de manifiesto en la gran movilización que convocó el peronismo en la Plaza de Mayo, para reclamar contra el fallo que confirma la prisión de Cristina Kirchner, que finalizó sin grandes inconvenientes de cortes de tránsito ni incidentes. La expresidenta grabó un mensaje de voz desde su casa que fue transmitido en la plaza y emocionó a la militancia.
Desde el peronismo estimaron la presencia de un millón de personas, mientras que desde el gobierno porteño, unas 40 mil. Sea cual sea la cifra, las imágenes mostraron una multitudinaria movilización que concentró además a gran parte de la dirigencia sindical y política del peronismo.
La expresidenta afirmó en un mensaje grabado hacia su militancia: "Vamos a volver y, además, vamos a volver con más sabiduría, con más unidad, con más fuerza. Donde me toque estar, desde la trinchera que sea, voy a seguir haciendo todo lo que esté a mi alcance para estar ahí junto a ustedes". "Tenemos algo que ellos jamás van a tener ni van a poder comprar: tenemos pueblo, tenemos memoria, tenemos historia y tenemos patria. Vamos a volver. Lo vamos a volver a hacer una y mil veces. Los pueblos siempre vuelven", completó.
Con esto quiero volver a lo que veníamos analizando sobre el panorama político nacional, que, ante esta situación con la expresidenta, se ha logrado, aparentemente, aglutinar a todo el peronismo y permitirle un armado nacional que polarice la futura y próxima elección: por un lado la ultraderecha de Milei y la derecha del PRO y Radicalismo, y del otro lado el peronismo unido con toda su carga histórica.
Esta situación de condenar a Cristina Fernández y ponerla presa, alentada por Macri y su fuerte incidencia en el poder judicial y el Grupo Clarín, perjudica al gobierno porque ahora sí puede aparecer el gran rival electoral y de alternativa de poder, que puede significar el peronismo unido, como ha pasado tantas veces en la historia nacional.
*Roberto Suárez es periodista del Diario Jornada (Mendoza) y colaborador de la Fundación Alternativas.