Lo que debemos al PSC
- Escrito por Antonio García-Santesmases
- Publicado en Opinión
Han pasado dos años desde aquel 8 de agosto del 2.024 en el que los socialistas catalanes lograron acceder al gobierno de la Generalitat. No es un mal momento para hacer un balance de la experiencia vivida. La primera consideración remite a lo inesperado de la victoria si recordamos la situación vivida los años anteriores. Hay que señalar que desde que abandonó el gobierno de la Generalitat en el año 2010 el Psc sufrió un proceso de descomposición y fragmentación interna que parecía no tener fin.
Una parte de los electores y de los militantes se iba a CIUDADANOS y otra a ERC; no faltaban los que optaban por la abstención, por los COMUNES o por JPC. En las elecciones municipales de Barcelona del 2019 había antiguos militantes del Psc como: Ernest Maragall, Ferran Mascarell y Celestino Corbacho en distintas candidaturas además de la encabezada por Collboni por el Psc.
Se sobrevivía a duras penas a pesar del triunfo de la moción de censura contra Mariano Rajoy en junio del 2018. La moción de censura triunfó pero aguardaban momentos muy duros por vivir tras el juicio a los políticos independentistas y la condena de tribunal supremo. Las escenas vividas en octubre del 2019 siguen impresionando por su brutalidad y violencia. Parecía que no había salida. Los dirigentes políticos habían sufrido años de prisión y eran objeto de una una condena que alargaba esta situación por muchos años; otros políticos independentistas seguían en el exilio. En este contexto se producen las elecciones de noviembre del 2019 y la posterior formación del primer gobierno de coalición desde el inicio de nuestra democracia; era igualmente el primer gobierno de coalición de izquierdas desde al guerra civil.
Cuando se haga la historia de estos añós se recordará que el nuevo ministro de sanidad fue a parar a un desconocido militante del Psc. Se eligió al secretario de organización Salvador Illa. Hay que decir que PODEMOS no aceptó este ministerio por considerarlo poco relevante. Meses después se comprobaría su enorme relevancia ante una crisis imprevista como la Covid. En la situación de angustia que comenzamos a vivir sobresale la figura de un hombre tranquilo, sereno, equilibrado. Virtudes que merecen elogios de muchos másallá de las fronteras de la izquierda. En momentos de polarización Illa aparece como un referente de sosiego.
Se toma poco después, a finales del 2020, una decisión muy arriesgada: Illa encabezará la candidatura del Psc en las elecciones de febrero del 2.021. Fue una opción que podía haber salido mal. Fue necesaria la renuncia del anterior candidato que había sufrido todo el proceso de polarización interna de la sociedad catalana y el proceso de fragmentación interna al que nos referíamos anteriormente. Uniendo la mesura de Illa, la generosidad de Iceta y la agudeza de Ivan Redondo se logró lo que parecía un milagro. No se triunfó pero se sentaron las bases para la victoria de mayo del 2024.
La pregunta es si este resultado hubiera sido posible si a la mesura de Illa, a la agudeza de Redondo y a la generosidad de Iceta no hubiera ido unida la audacia del gobierno de coalición al atreverse a aprobar los indultos y posteriormente la amnistía. Hoy es frecuente denigrar al gobierno concentrando el reproche en los casos de corrupción. Es explicable que sea así porque no se condena todos los días a un secretario de organización ni se investiga a su sucesor. Pero es evidente también que antes de aparecer estos casos se proclamó ,una y otra vez, que era la nación española la que estaba en peligro; se afirmaba enfaticamente que la nación había subsistido por la intervención del monarca el 3 de octubre del 2017 y por la decidida actuación del poder judicial que se constituyó en la auténtica columna vertebral de la nación y en salvamento del Estado. Se decía entonces y algunos siguen repitiendo hoy que ante la desidia, la incompetencia y la abulia de la derecha cobarde por un lado y la irresponsabilidad, la traición y el engaño contumaz de la izquierda gubernamental por otro sólo los jueces habían sabido estar en su sitio.
Hace dos años seguíamos prendidos del tema catalán.En aquel verano del 2.024 todavía no había ganado Trump y los informativos los llenaba la aparición y posterior marcha de Puigdemont. Han pasado dos años y el tema de Cataluña ha desaparecido de los titulares. El Partido popular quiere pasar la pagina; los premios Princesa de girona secelebran el el Liceo; la selección española de futbol se sustenta en jugadores del Barca y Rodri, el cerebro de la victoria que proclamaba el viva españa, está dispuesto a firmar por el barcelona. Algo ha cambiado profundamente y, es hora de reconocer que para alcanzar este clima de distensión ha sido decisiva la aportación del Psc. Es de justicia reconocer todo lo que le debemos al Psc.
Sé que no es facil ese reconocimiento porque a ha hecho creencia entre muchos socialistas españoles y se ha convertido en un sentido común compartido afirmar que el Psc no es un partido socialista. Se ha difundido la tesis de que es un partido nacionalista.
Por todo ello es tan difícil retomar el relato. Si pensamos en los vivido hace dos años el mérito dele Psc es indiscutible. Logra sobrevivir como partido, accede al gobierno de la Generalitat y permite pasar la pagina al supera una década perdida por los enfrentamientos y mirar hacia el futuro.
Ese mérito no nos puede distorsionar la realidad; subsiste una herida profunda en parte de la sociedad catalana especialmente en el sector que apoyó decididamente el independentismo y existe igualmente un resquemor en parte de la sociedad española por las concesiones económico- financieras hechas a Cataluña en detrimento de otras regiones.
Son dos retos considerables. Si uno piensa que toda nación cultural sólo será plena cuando tenga un Estado propio considerará que lo que toca es que es restañar las heridas y esperar a una próxima ocasión para volver a intentarlo. La política de indultos y amnistía no evita el dolor por la derrota ni suprime la necesidad de venganza.
Ahora bien si uno piensa que caben distintas naciones culturales dentro de un Estado fedral puede apostar por un destino compartido. Un destino compartido dentro de Cataluña por los que tienen distintas identidades y compartido con todos los que sienten lo ocurrido en Avila o en castellón, en Zamora o en León como algo propio, como partes de un mismo cuerpo, como partes de un todo. Soy consciente de que no pocos aspiran a formar un todo aparte homogéneo y excluyente pero hay otros, entre los que sobresalen los socialistas catalanes que desean formar parte de un todo. Es hora de reconocerlo y de agradecerlo. Es mucho lo que debemos al Psc y ahora que celebramos los dos años de gobierno de Salvador Illa es una buena ocasión para recordarlo.
Antonio García-Santesmases
Catedrático de Filosofía política de la Uned y ex portavoz de Izquierda socialista.
La Redacción recomienda
- Los demócratas tienen un problema con el electorado de clase trabajadora que los progresistas como Abdul El-Sayed todavía están luchando por resolver
- El Ingreso Mínimo Vital llega en julio a cerca de 2,7 millones de personas que residen en 879.225 hogares
- El sector agroalimentario y pesquero se consolida como el principal exportador de la economía española
- El empleo turístico supera los 3,18 millones de ocupados, un 5,4% más que en el segundo trimestre de 2025
- Escrito por IA: el comienzo de una disrupción permanente para las empresas