Pedro de Silva: Lo que queda a la espalda
- Escrito por Antonio García-Santesmases
- Publicado en Tribuna Libre
Pedro de Silva cumple ochenta años, y antes de que todo lo vivido yazca en el olvido, decide emprender una aventura notable; nada más y nada menos que dar cuenta de todas las experiencias y vivencias acumuladas; lo hace en conversación con Cesar Iglesias. El libro está publicado por la prestigiosa editorial asturiana Trea(1). Lo primero que sorprende- y que imagino que para algunos será motivo suficiente para dar marcha atrás ,y para otros un incentivo para lanzarse a la lectura - es que estamos ante una obra de 945 páginas.
Para los lectores asturianos del periódico LA NUEVA ESPAÑA donde nuestro protagonista colabora diariamente con una columna pequeña, con un billete, el contraste no puede ser mayor. Pasamos del “minuto filosófico diario”- según la ingeniosa definición de Gustavo Bueno - a esta obra exhaustiva, inabarcable, imposible de resumir. No cabe duda que habrán algunos temas sin tocar pero los analizados lo son en profundidad , analítica y reflexivamente, sin perder nunca la perspectiva histórica.
No es fácil una conversación de este tipo y es un gran mérito de Cesar Iglesias haber logrado hacerse cargo de una vida tan poliédrica donde conviven el primer presidente de la Comunidad autónoma asturiana y el ensayista, el poeta y el abogado, el novelista y el autor teatral. No era una tarea fácil y, a mi juicio, el reto ha sido superado con acierto.
Comienza la obra con los años que van de 1.945 a 1.975 . Aparece el Gijón de los años cincuenta y el colegio de los Jesuitas de la Inmaculada y con ellos la educación nacional-católica, la represión sexual y la irrupción del Opus Dei . Confieso que me ha extrañado que no aparezca la universidad de Oviedo en momentos en los que se produjo una gran presencia del movimiento estudiantil en la lucha antifranquista. Todas las referencias están vinculadas hasta el 65 a Gijón. No sé si algún rasgo de la personalidad autodidacta de Pedro de Silva tiene que ver con este hecho.
En los años del 65 al 75 además de ejercer como abogado comienza la actividad política antifranquista del futuro presidente de la comunidad asturiana. Primero como compañero de viaje del Pce y posteriormente como militante del Partido socialista popular de Enrique Tierno Galván. En las filas del Psp Pedro de silva apoya la candidatura del magnífico orador e insigne republicano que fue el gran Paco Prendés. Por poco no logran el escaño en reñida competencia con un Psoe cuya candidatura lideraba Luís Gómez Llorente y con un Pce encabezado por Dolores Ibarruri Pasionaria.
Tras aquellos comicios del 77, con una clara hegemonía electoral del Psoe dentro del espacio socialista se va produciendo el acercamiento entre el Psoe y el Psp hasta alcanzar la unidad socialista. Es el momento en el Fernando Morán concurre como candidato a senador por Asturias. Seguirá en el senado hasta el 82 en el que encabezará la candidatura del Psoe por Jaen, momento en el que pasará a ministro de asuntos exteriores. Es el momento en el que Luís Gómez Llorente decide retirarse de la política institucional y será Pedro de Silva el que encabece la candidatura por Asturias a las elecciones de octubre del 82. Todos estos datos los señalo porque tengo una experiencia distinta de ambos de la que aparece en las memorias de Pedro de Silva. Mi experiencia viene de lo ocurrido cuando ambos ya no tenían responsabilidades en la política institucional asturiana y colaboran con las tareas de izquierda socialista, con la “reserva india” donde, a juicio de nuestro protagonista, el felipismo permitió sobrevivir a los derrotados del 79.
Quizás por este mismo hecho, por haber dedicado afanes y desvelos a participar en las batallas promovidas desde esa reserva, confieso que he aprendido muchísimo de la obra de Pedro de Silva. Muchas cosas que ignoraban por completo. Aparece con todo lujo de detalles, con comentarios agudos, con recuerdos inagotables, las peripecias del joven diputado que tiene que hacerse un hueco en el grupo parlamentario socialista a partir del 79. Un diputado que se va a especializar en los temas de la energía, donde conectará especialmente con Javier Solana y que intervendrá a comienzos del 83 en un debate tan decisivo como fue el provocado por la crisis de Rumasa.
Pedro de Silva tras encabezar la candidatura de Asturias al congreso de los diputados es propuesto por la Federación socialista asturiana como candidato a la presidencia de la comunidad. Es, a partir de este momento cuando el libro adquiere una intensidad extraordinaria. Intensidad que tiene que ver con la prodigiosa memoria de Pedro de Silva, y con una personalidad realmente peculiar, específica, quizás excéntrica dentro del mundo socialista.
¿Por qué digo excéntrica? Si pensamos en aquellas elecciones del 83 acceden a la presidencia autonómica políticos socialistas como Bono, Rodríguez Ibarra, Leguina o Lerma. Son elegidos alcaldes otros como Paco Vázquez. Todos ellos tendrán largos mandatos. Algunos superarán el siglo veinte como Ibarra, Bono o Vázquez. Otros, al ser derrotados en 1.995 como Leguina o Lerma seguirán en la política institucional en el congreso de los diputados o en el senado.
En ese panorama Pedro de Silva es una excepción. Tras dos mandatos decide abandonar la política institucional y reinventar su vida. Comienza a colaborar diariamente con una pequeña columna hasta el día de hoy en el periódico LA NUEVA ESPAÑA y decide emprender una obra literaria muy amplia donde quisiera resaltar sus libros sobre LAS FUERZAS DEL CAMBIO, su semblanza acerca de LARGO CABALLERO, y su obra RECTOR sobre el juicio y la pena de muerte a Leopoldo Alas rector de la universidad de Oviedo.
La combinación entre el comentarista cotidiano, que tiene que hacer malabares para no perder la atención de los lectores, y el ensayista que no está dispuesto a perder la perspectiva histórica, es una combinación realmente admirable. La interrogante es ¿ cuál debe ser y cuál puede ser el lugar de Asturias dentro del Estado de las autonomías?
Asturias como una autonomía excepcional en el norte peninsular con una Galicia donde la derecha ha gobernado con Fraga, con Feijoo y ahora con Rueda, al igual que Castilla- León desde 1.987 con Jose María Aznar. Una Asturias donde en la vecina Cantabria siempre ha liderado el regionalismo conservador de Revilla.
Los vecinos no acompañaban y las nacionalidades históricas reclamaban una diferencia sustancial y se oponían al Café para todos. ¿ Cómo hacer valer tu fuerza cuando a la hora de la reconversión industrial tienes que competir con el País Vasco y con el País Valenciano? Los recuerdos y las reflexiones de Pedro de Silva son de tal interés que será difícil hablar con rigor del autonomismo y del federalismo, de los hechos diferenciales y de los derechos económico-sociales, de la identidad y de la solidaridad, sin adentrarse en estas páginas.
¿Cuál era la fuerza de Asturias? Pedro de Silva ,buen conocedor de la historia y ágil analista socio-político ,apuesta por poner encima de la mesa la fuerza de la memoria histórica y el peso de los sindicatos. Hacer esto cuando el Presidente del gobierno- Felipe González- no contesta a tus escritos; cuando el vicepresidente- Alfonso Guerra- no se pone al teléfono y cuando el ministro de economía- Solchaga- considera que todo se puede resolver con una buena indemnización tiene su mérito. Maxime en un contexto donde el gobierno felipista no quiere profundizar en el Estado autonómico y mucho menos profundizar en un Estado federal.
Nada menos que desde 1.991 Pedro de Silva deja la política institucional pero no abandona nunca la reflexión política. El lector encontrará semblanzas llenas de interés sobre personalidades como Rafael Fernández, Gabino Díaz Merchán, Gustavo Bueno, Aurelio Ménendez o Placido Arango por decir algunos nombres. Conviene hacer un punto y aparte al hablar de Sabino Fernández Campo y la reflexión sobre el 23 de febrero de 1.981, sobre el golpe que Pedro de silva vivió dentro del hemiciclo.
Se ha escrito tanto sobre lo ocurrido. Se ha llevado a la novela a través del libro de Javier Cercas Anatomía de un instante y de la serie televisiva que nos parece que no hay novedad en estos recuerdos sobre Gutiérrez Mellado, sobre Santiago Carrillo y sobre Adolfo Suarez. Pero el lector que quiera profundizar en la personalidad de Sabino Fernández Campo y en lo ocurrido en aquellas horas “en las que el rey dudó”, debe acercarse al libro de Pedro de Silva y retener la confidencia del propio Sabino: “ Pero Pedro ¡ ¿cómo quieres que sea monárquico con lo que he visto en esta casa?!”(p. 644)
Las fuerzas del cambio no tuvo la repercusión que merecía quizás porque cuando apareció en 1.996 estábamos tan sobrecogidos con el final del felipismo que los sucesos del 23 f quedaban muy lejanos con todos los temas de corrupción que habían aflorado. El propio Pedro de Silva quedaba lejos, fuera de aquel debate entre felipistas y guerristas; realizando eso sí comentarios agudos, ingeniosos, brillantes en las columnas que los veraneantes, como era mi caso, leíamos con placer al acceder al paraíso asturiano todos los agostos.
Pero Pedro de silva nos reservaba una penúltima ocasión de sorpresa y admiración. En el año 2014 aparece en Editorial Losada su obra El Rector. En el año 2.018 la obra será representada en el teatro Campoamor gracias a la iniciativa de Germán Ojeda, el gran historiador de la Asturias contemporánea, y al empeño del magnífico concejal de cultura del ayuntamiento de Oviedo Roberto Sánchez ramos( Rivi). Tuve ocasión de asistir al estreno de la obra y fue uno de esos momentos en que uno siente que la historia se hace vida en un escenario de teatro. Nunca lo olvidaré.
Nada menos que el hijo de Clarín, del autor de La Regenta, rector de la universidad de Oviedo, es juzgado y condenado a muerte por Franco. Aparece la Asturias del 34 y la responsabilidad que se trata de atribuir a aquellos universitarios, hijos del grupo universitario de Oviedo, de la impronta revolucionaria del proletariado asturiano; los golpistas quieren depurar, limpiar y exterminar, un mundo ilustrado y progresista, herederos del krausismo y de Jovellanos.
Pocas lecciones tan impresionantes de la memoria histórica como ésta. Sería un buen momento para rescata la obra y presentarla en escenarios fuera de Asturias. La obra lo merece y quizás estas memorias de Pedro de Silva pueden incentivar la curiosidad de los que entonces ignoraron este gran acontecimiento.
Sería una manera de reconocer a un político singular, a un político que abandonó los cargos institucionales, pero no quiso abandonar el ensayo, la novela y la poesía, la columna cotidiana y la reflexión exhaustiva sobre lo vivido, cuando ya se han cumplido los ochenta años y es toda una vida la que queda a la espalda.
(1) Pedro de Silva y Cesar Iglesia Lo que queda a la espalda Trea, Gijón. 2025
Antonio García-Santesmases
Catedrático de Filosofía política de la Uned y ex portavoz de Izquierda socialista.