EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ En 20 minutos

Ceuta, las prisas y la grosería


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

La crisis de Ceuta se está convirtiendo en un parteaguas del mandato controvertido del gobierno de coalición emanado de las elecciones de julio de 2023, donde la aritmética se impuso sobre los sondeos para disgusto de las sociedades de prospección y de los pagadores de los servicios facturados. El contencioso ha demostrado tener dos caras, la geográfica y la humanitaria. La primera es irremplazable, porque Ceuta tiene unas coordenadas geográficas en espacio africano, y eso por vecindad, por capilaridad, por visión territorial, tiene y tendrá connotaciones que siempre habrán de producir dolores de cabeza al gobierno español. La españolidad tantas pregonada por unos y por otros de la plaza autónoma de Ceuta se ve atravesada por etnias de creencias cristianas, musulmanas, con alguna presencia hinduísta y judía. Y por si fuera poco el crisol religioso, la apetencia de soberanía sobre Ceuta y Melilla de algunas facciones del Marruecos profundo hacen de la realidad de la ciudad autónoma un foco de inestabilidad y en algunas ocasiones, como el presente caso, un riesgo de polvorín. La otra dimensión, la humanitaria, ofrece en Ceuta la versión más relevante que pueda apelar a los sentimientos de la especie humana, con asaltantes a la plaza española con etiqueta de desfavorecidos por la máxima penuria, y algunos de ellos con minoría de edad y sin compañía familiar o parental. Esta segunda parte representa una acción que afecta a muchos países en el mundo, también a los europeos con jurisdicción en el mar Mediterráneo, por ejemplo Italia.

El asunto, naturalmente, tiene un vector de acción que solo puede afectar directamente al gobierno actual, en la estación de verano y el mes de agosto elegido en las invectivas habituales como el del relax incomprensible de las vacaciones parlamentarias tan prolongadas. Ha pasado un mes desde el salto y quedan por las calles ceutíes alrededor de ocho mil personas con el bagaje de la pobreza sobre sus espaldas, que requieren la ayuda que demandan todos los textos evangélicos, los reglamentos europeos de asistencia al menor y los derechos de la infancia. Ese diez por ciento de población flotante necesita un acomodo y una gestión individual que solo compete a las administraciones públicas. Y “la impaciencia es una grosería”, que decía Pessoa en su “Libro del desasosiego”. La protesta, en este sentido, de la oposición a las actuaciones del gobierno de Sánchez tienen la calidad de la grosería, al mezclar la prisa o el desdén humanitario con la controversia puramente política sobre la imprevisión de las autoridades fronterizas policiales. La imputación pública y parlamentaria al presidente para el reconocimiento de la dinamización de Marruecos en la autoría del asalto enfrenta con la realidad distinta de la colaboración de Rabat en el reingreso de 70 mil personas en dos días y la obstaculización de mediados de agosto a nuevas acciones de asalto. Las cicatrices en el cuerpo político del gobierno se observan desde el espectáculo de contradicciones en el ejecutivo a la hora de definir lo ocurrido en Ceuta, desde la primera definición del jefe de gobierno como “acción contra la integridad del Estado”, hasta la salida a la plaza pública de las diferencias entre los ministros de Defensa y de Interior.

De la comparecencia del presidente en el Congreso se predica para el inmediato futuro relación diplomática intensa con las autoridades de Marruecos y actividad de ayuda humanitaria para los desfavorecidos aún en la ciudad autónoma. La oposición, PP y Vox, ha desgranado su interpretación como una oportunidad para el desgaste del gobierno, con apuestas “de lenguaje astillado y babélico”, por seguir con Pessoa y su obra cumbre. Feijóo compromete mucho su futuro como presidente in pectore si en Marruecos se le fuese a recordar su discurso del jueves pasado. La invocación del artículo 102 de la Constitución para la destitución del jefe del ejecutivo por la responsabilidad criminal por traición entra de lleno en la revelación interior de Abascal como representante político, ejemplo en palabras del traído Pessoa, en su obra de referencia, “el alma es un manicomio de caricaturas”. Con la asistencia de la fortuna, el gobierno de Sánchez, siempre aliado del concepto tiempo y sus habilidades, podría remontar con el encargo de la gestión humanitaria de las personas aún residentes en Ceuta y la fotografía de las concentraciones en ciudad bastión de PP y Vox, convocadas por la Federación de Municipios con la tutela del PP como manifestaciones ensayo con la inspiración de la plaza de Colón, es decir, Ceuta es el pretexto y la sustancia no es otra que “Pedro Sánchez, hijo de puta”, corifeo que pierde pulso de idéntico modo que lo hace la pulsión de su fundadora, Díaz Ayuso, dueña del copyright de la figura retórica de la paronomasia, cuya práctica desarrollaría en su facultad de periodismo. La apuesta de normalidad en la relación de vecindad con Marruecos, con la colaboración presunta del Rey de España como cojinete en la fricción, y la participación del presidente Vivas, entronizado como candidato a político del año y agigantados sus 163 centímetros cuando departe con Felipe VI, puede que sean los rasgos de un escenario de paz y concordia en una Ceuta visitable por quienes la invocaban frenéticamente a la vez que comían fruta, el día 2 de septiembre.

 

Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.

Hacemos el periodismo que la sociedad necesita
¡Tú lo haces posible!

 

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

 

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..