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Milicia Nacional


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La Milicia Nacional fue uno de los instrumentos, que menos conoce el público en general, que estableció el liberalismo español para defender el orden constitucional, aunque, en realidad, no podemos decir que quedaran muy definidas las funciones de este cuerpo.

La Constitución de Cádiz instituyó por primera vez la Milicia Nacional. En cada provincia se debían crear unas milicias, como organización cívico-militar, en función del número de la población de la misma. El servicio no debía ser continuo como en el Ejército, solamente cuando las circunstancias requiriesen su concurso. El rey podía disponer de las milicias, pero siempre con el preceptivo permiso o autorización de las Cortes, aspecto éste fundamental. En abril de 1814 se aprobó el Reglamento de la Milicia Nacional. Se compondría de un arma de Infantería y otra de Caballería, y mantendría el carácter provincial que estableció la Constitución. Debía estar formada por hombres entre treinta y cincuenta años, que tendrían una obligación de servicio de ocho años. No podrían pertenecer a la Milicia Nacional los funcionarios públicos, los ordenados in sacris, los miembros de facultades científicas o de humanidades, ni los diputados nacionales y provinciales. También se fijó el número de milicianos: treinta por cada mil quinientos habitantes.

Fernando VII disolvió la Milicia Nacional con el restablecimiento del absolutismo. Volvió a constituirse en 1820 al comenzar el Trienio Liberal, siendo abolida cuando se terminó la experiencia de gobierno liberal en 1823 y se volvió a restaurar el absolutismo en la conocida como “década ominosa”. La inestabilidad siguió siendo casi la tónica de la historia de la Milicia Nacional cuando el rey Fernando VII falleció. Los liberales progresistas convirtieron la Milicia Nacional en un instrumento político frente a los moderados en la época de las Regencias del reinado de Isabel II. Uno de los pocos aspectos progresistas de la Constitución de 1837 -más moderada de lo que siempre se dice- fue el de volver a instituir la Milicia Nacional. Cuando los moderados se hicieron con el monopolio del poder en la Década Moderada la suprimieron. Reapareció en la Constitución no promulgada de 1856 del Bienio Progresista.

Después de la Revolución de 1868 se crearon las Milicias ciudadanas de los Guardias de la Libertad, una transformación y puesta al día de la Milicia Nacional. En 1873, al instaurarse la Primera República, los milicianos se convirtieron en los Voluntarios de la República. La Restauración borbónica los transformó, a su vez, en los Voluntarios de la Monarquía Constitucional, pero en realidad, la Milicia Nacional murió con este régimen político, que nació marcadamente conservador, aunque oficialmente sigue existiendo.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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