Los géneros son un convencionalismo y un tópico, y esto se demuestra otra vez con el espectáculo teatral de Ángel Ruiz 'El rey de la farándula', con Bru Ferri como director musical, pianista, compositor, voz y muchas más cosas. Ruiz es un actor y cantante cuya presencia escénica ha sido habitual en grandes teatros líricos, con una voz muy bien modulada, un fraseo perfecto y una dicción preciosa sin llegar a ser cursi o retórica. Con esta obra producida por Lazona finalista en varias categorías de los premios Max y ganadora del Talía 2026, Ruiz y Ferri logran algo casi imposible: trascender partituras y textos del Siglo de Oro del madrigal o la romanza sentimental al cabaret más enloquecido y LGTBI+ sin caer en la parodia o la sal gruesa.
El texto editado por Antígona, y el disco del mismo título que se publican en estos días se unen a las representaciones en el Teatro de la Comedia, sede de la Compañía Nacional del Teatro Clásico en noviembre, y en diciembre en el Alcázar de la capital de España. Adelantando esos eventos Ángel Ruiz y Bru Ferri presentan en Madrid la versión discográfica de su espectáculo.
En el repertorio las composiciones atraviesan de Monteverdi a José Marín y a Juan Hidalgo, autores de la época de Felipe IV, bajo un celofán del Barroco donde está presente Lope de Vega, Calderón y Quevedo, que en el montaje teatral también incluye recitados. El punto más original y provocador de esta visión es que son adaptados en varios casos hacia el territorio del musical casi mimético de un autor como el casi centenario John Kander (1927) creador entre otros de 'Cabaret,' Chicago' o 'New York, New York', incluso hacia el cabaret canalla y queer.
Esto se comprueba en una de las piezas de mayor impacto como es la musicalización que Ferry realiza sobre el texto quevedesco 'Poderoso caballero Don Dinero' que además lo interpreta sobre un piano de cola, y al que Ángel Ruiz pone voz junto al propio autor musical en un alarde de expresión e histrionismo. Porque Ruiz no solo tiene una voz espléndida y muy trabajada, de una enorme versatilidad para interpretar en claves muy distintas, sino que además es un actor con personalidad y llena por si solo un escenario con su figura.
En la presentación del disco y en la grabación se acompañan de un imaginativo y espléndido percusionista, y de un instrumentista que toca la cuerda, especialmente la viola del barroco. Lo sorprendente es que esa base se lleva al terreno del cabaret y del musical teatral más radical, en una distorsión nada convencional donde los temas originales casi todos del Barroco logran unas texturas teatrales muy interesantes y con capacidad para interesar a un público de hoy.
Este referente está presente en el contexto de la producción teatral que va más allá del espectáculo semi-unipersonal de un cantante-actor con capacidad para transmitir sensaciones, y se convierte en una fórmula novedosa para acercarse a textos y canciones que en su origen nacieron en el entorno del Siglo de Oro, en la transición del Renacimiento al Barroco para aparecer hoy como piezas de un cabaret donde suenan muy distintas pero la esencia de sus textos nos sigue tocando muchas fibras sensibles: "No me digas que me quieres, quiéreme" dice una de las vitales letras de hace cuatro siglo atrás.
Por lo tanto hay que comentar que este 'Rey de la farándula' de Ángel Ruiz con Blu Ferry no es solo la exposición del revés del repertorio clásico español sino un divertido 'show' de un carismático actor-cantante de primer nivel al que a lo mejor le ha faltado proyección popular.
Lo interesante en cualquier caso es que se salta las barreras, y rompe con las etiquetas, mostrando como el peor favor que se puede hacer a los clásicos es guardarlos en un panteón museístico como antesala de su difuminación, En este caso están más vivos que nunca porque la concepción general, actoral y musical del espectáculo es totalmente dinámica e incluso provocadora sin dejar de ser rigurosa.





