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EL PERIÓDICO
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Ignacio Uría, Entre Columnas. Historia, periodismo y otros animales


Aparece en las librerías una refrescante antología de columnas del profesor de la Universidad de Alcalá y periodista Ignacio Uría, seleccionadas entre otras muchas publicadas en diversos medios de comunicación a lo largo y ancho de dos décadas. Plenas de sensibilidad y humor, sus 235 páginas nos llevan del pasado al presente para pintar un optimista fresco de la realidad diaria.

Samuel Johnson escribió que la mundología era un don de observación que servía con mayor frecuencia para hacer astutos, antes que buenos, a los seres humanos. Pero esa observación irónica no se cumple en este caso, pues la lectura de los sucesivos artículos -columnas de palabras bien escritas y limadas- hace que el lector se sienta inclinado al bien, al optimismo, a la sana nostalgia, a la pasión cinéfila, al amor a la vida, a la admiración por la construcción humana gracias a la mundología que se transparenta en sus líneas.

Uría es asturiano de nacimiento, pero algo tiene de los naturales de Navarra, Portugal y, sobre todo, de Cuba, cuyo paisaje y paisanaje describe y cuenta como nadie, quizá por sus vinculaciones familiares y sentimentales que le han llevado a escribir magníficos libros y artículos sobre la Historia contemporánea de la Perla del Caribe. No se olvida de confesarnos sus pasiones, sus reflexiones y sorpresas con el deporte, sus recuerdos de una España que emergía de los años setenta para alcanzar el nuevo milenio. Incluso nos sorprende con sus columnas sobre religión, lo cual no resulta extraño pues los periodistas tienden a ser los teólogos y los sepultureros del tiempo. No puedo, en este sentido, dejar de pensar en lo que escribió José Enrique Rodó en El mirador de Próspero: “ El periodista, especie de improvisador enciclopédico, dispuesto, como el teólogo de épocas lejanas, a enterarse y juzgar sobre todas las cosas”.

En estas páginas -magníficamente escritas- se nota la lectura omnívora del autor, calmada y bien digerida, lo cual ya es mérito en un mundo como el actual donde la prisa y lo etéreo cada vez ocupan más espacio en nuestras vidas. No es nada raro que le apasione el cine, la conversación y los viajes en la moto Vespa -nauta compañera por media Europa y norte de África- que le han inspirado muchos de los artículos que se acumulan en aquella parte del libro titulada “Otras tierras”. A continuación, se reúnen las columnas bajo el rótulo de “Grandes vidas” donde, junto al socialista Jean Jaurès, la norteamericana Eunice Kennedy, el militar Blas de Lezo, el singular Pepín Bello y el inmarcable Fernando Arrabal, se esbozan momentos de otras vidas de personajes quizá menos populares pero tan significativos como los anteriores.

Si la vida sólo es tolerable en cuanto vale la pena de ser vivida cuando la balanza de la sensibilidad tiene el platillo de la satisfacción más cargado que el del dolor, este libro ayuda a ese desequilibrio por su autenticidad, su sinceridad y la defensa de sanos valores que, entre ramas de palabras, forma su tronco principal.