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Los gozos y las sombras que siguen hoy


«Hay cierta clase de hombres que va a donde quieren; y otros van a donde los llevan las circunstancias»

Los gozos y las sombras, 1957-62, Gonzalo Torrente Ballester

Esta trilogía retrata y radiografía de manera precisay sin anestesia la sociedad española en los tiempos previos a la Guerra Civil, con sus costumbres, brillos y recovecos, sus pobres, sus sindicalistas y su cacique Cayetano, homónimo de todos los cayetanos que siguen en nuestras vidas. Un retrato parejo al de Lampedusa donde todo cambia para que todo pueda seguir igual.

Bajo una sociedad de cúpulas de cristal en la que todo se expone y se ve, donde los estamentos sociales de un micromundo asfixiante tienen la mirada siempre dirigida hacia los demás, es muy difícil poder vivir una vida medianamente discreta en la que uno tenga el derecho al secreto de sus pecados, parafraseando al autor. En la obra planea el miedo del pobre y desprotegido, de la mujer sometida y el respeto mal debido al que por cuna y falsa natura decide sobre el destino ajeno. Pero se goza entre las sombras, a pesar de estar bajo una atmósfera de bruma gallega, apenas dos años antes de que estalle la guerra.

Curiosamente, en este mundo de hombres será una mujer, doña Mariana, la que con su testamento de rica manejará los hilos y destinos de las vidas de los personajes. Hay que leer esta magnífica trilogía para entender el encaje de bolillos que Torrente Ballester teje tras esas gruesas gafas que parecen no ver, mientras su mirada oculta entre esos cristales deshace las brumas y disecciona todo con lucidez bajo los claros inmisericordes del nuevo día.

Qué decir, pues, de las mujeres de estos libros… las hay autoritarias, tejedoras de destinos, sufridoras, manifiestamente libres, cosmopolitas, analfabetas, clasistas y abnegadas, sufridoras y gozosas, todas intentando adaptarse a su papel asignado en el mundo masculino aun sabiendo que lo impostado nunca funciona. Lo resume perfectamente esta frase cruda: « ¡Y que una se esfuerce en ser decente para gustar a un hombre y que el hombre resulte imbécil!».

Al final, como siempre, no hay manera, y los acontecimientos sociales terminarán por minar y ahogar todo intento de salvación y libertad augurando la llegada del régimen militar que dirigió con manos de hierro los destinos de los españoles ricos y pobres durante tantos años, bajo la premisa de volver a unos valores y unas costumbres pretendidamente nuestras que, en realidad, nunca fueron más que los pilares sobre los que establecer sus derechos mal adquiridos.

El autor, al que más de una vez vi apaciblemente sentado en el café Novelty de Salamanca, observándolo todo detrás de esas gruesas gafas que seguían diseccionando, también lo sufrió cuando tuvo que decidir el bando en un momento de tránsito entre poder escribir o callar. Al final, intelectual siempre, decidió ser escritor. Así supo que tendría que vivir entre las sombras para poder, mínimamente, gozar de las letras de su vida.

Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.

Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.

Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.

Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.

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