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EL PERIÓDICO
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Federico


Lo importante de llamarse Federico García Lorca, no sólo consiste en llamarse así como el que se autodefine como un poeta o un autor teatral. Lorca ha sido y es un icono, también Miguel Hernández, claro, pero hoy toca: Federico.

A los profesores de literatura nos lleva los demonios los estereotipos y adueñamiento que a menudo se hace de los autores. El caso de Galdós, Pardo Bazán en sus centenarios ha sido y es con su vida privada motivo de telecinqueo masivo y patético. Yo que conocí personalmente a Rafael Alberti, ya había dejado clarísimo lo que su poesía de la revolución o para la misma, eran sus inteligentes y emotivos versos. No sé si le hubiera gustado mucho hacer de él por ejemplo, la estampa de la Marchosa Tercera Edad, por decir algo. Quizás, a algún nutricionista se le ocurre que ser comunista te da más vida y de repente tenemos sopa Alberti, Supongo que le destrozaría su moral que era, ciertamente, muy grandiosa. Una inteligencia sin igual. Más adelante tuve la ocasión de conocer a Luis Rosales (uno de la familia que supuestamente vendieron a Lorca y que es posible que así fuera, especular es gratis ¿verdad caníbales?) también poeta, pero quise verle como poeta, nada más. Mi juventud por aquel entonces me arrastraba al purismo y es por ello que me ha llevado más de treinta y cinco años de estudios comprender a los autores literarios, incluido a Josep Pla, que me siempre me pareció, la bomba, Ausiàs Marcs, Yxart, Ramón Oller, o Ramón Llull, éstos últimos de obligada comparecencia en la clase de literatura y lengua catalana, que por aquel entonces en la Autónoma de Madrid seríamos siete o así en dicha asignatura.

Federico era un niño bien, inteligente que progresó muchísimo y de forma elitista junto a otros creadores de aquellos años. Todos tenían el don del talento poético y Lorca también, además de tener ese sentido del humor característico y mordaz que le hacía ver España y sus habitantes como lo que eran. Luis Cernuda, Dalí, Buñuel, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre, Pedro Salinas, Gerardo Diego…todos ellos nacidos entre 1892 y 1906, todos ellos fueron la llamada Generación del 27 o Generación de la República, que a mi me gusta más. El grupo fue llamado del 27 por haber celebrado ese año, con fervoroso entusiasmo, el tercer centenario de la muerte de Góngora, enfrentándose públicamente por primera vez con la crítica oficial y académica, que había ignorado, cuando no atacado, al Góngora de los grandes poemas barrocos. Pero esa protesta académica no fue puramente negativa. Aquellos jóvenes poetas sabían lo que querían al exaltar al Góngora autor de Las Soledades, al que consideraban ejemplo perfecto del poeta puro, del poeta enamorado de la belleza. Eso es un poeta (entre las que me incluyo) personas enamoradas de la belleza en todos los sentidos. La belleza de sentimientos, la estética, la forma, el significado…interpretar la belleza y transformarlo en palabras. El purismo poético por tanto, incluyo a Juan Ramón Jiménez, es el afán de captar la esencia pura de las cosas, y un gran desdén por la anécdota, por el argumento del poema, por lo sentimental y falso, por o retórico y fácil. Lo importante para los poetas puros era la belleza del poema, el goce estético, más que la emoción que puede comunicar un sentimiento o una experiencia humana. La revista Litoral dirigida en Málaga por dos miembros de la generación Manuel Altolaguirre y Emilio Pardos. Ellos recogieron esos homenajes que ahí están para el que quiera enterarse, e impulsaron a estos poetas a la lectura de sus propios poemas en el Ateneo de Sevilla a iniciativa de Ignacio Sánchez Mejías el torero andaluz, amigo de los poetas.

La obra y las obras de estos autores tanto en España (pocos) como en el exilio ha sido mucho más que importante para las letras españolas. Claro, gracias a esos “pobres desgraciados” que se tuvieron que exiliar –los mejores españoles como dicen siempre los rusos- se conoce a Lorca, a Galdós, a Cernuda…a todos. Invito a que leer algunos poemas de Cernuda o de Pedro Salinas con un corazón imposible de volver a reconstruir en la vida por el sufrimiento de todo lo pasado.

No quiero entrar en si Lorca, Cernuda, Aleixandre…eran o no homosexuales. ¿En serio no sabemos decir nada más de ellos? ¿Nos hace falta su posición sexual para encontrar nuestra realidad? ¿Porqué no leemos lo que escribieron, TODOS? su pensamiento, sus conferencias, sus poemas, artículos…Lorca fue muy valiente y podía haber salido de España, tenía medios, sin embargo no lo hizo. Confió una vez más en la inteligencia de sus compatriotas. No fue así. Sus compatriotas tenían odio y bestialismo en sus entrañas y con su maltrato y muerte quisieron dar una buena lección al republicanismo (qué casualidad habían ganado las elecciones) a la izquierda toda. Es decir, que mañana gana el partido popular, por ejemplo, y como tenemos buenas relaciones con China y ellos tienen medios pues se levanta el país con el dinero de China y de la URSS y la liamos parda. Luego dentro de 45 años hablamos bajo el slogan: no haber perdido. Esta frase la he tenido que escuchar muchas veces: ¡No haber perdido!, lo digo porque como a veces amenazan con la exaltación de aquellas glorias, matar rojos y demás, lo mismo se le hinchan al gigante asiático y les de da por hacer la pelota a los republicanos que perdieron, vienen, matan a todos, otros tantos se van con la roja y gualda a donde les acojan y ¡oye! ¡No haber perdido!

Esta hubiera sido sin duda una broma lorquiana, la misma que hacía con sus amigos (yo también lo suelo hacer desde pequeña) de ensayar su muerte, de hacerse el muerto vamos...y mira, va y sucede. ¿A manos de quién? De todos los traidores con los que hemos tenido que convivir años y años. Los mismos que actuarían y harían igual por ejemplo, conmigo misma, si por ellos fuera. ¿Porqué? Porque tenemos valor, inteligencia, sensibilidad y hacemos cosas que esa gente no lo hará en su vida. Ahí está la historia. Y eso, amigos, sigue igual. Fíjense en la obra, en el Romancero gitano, uno de los libros más famosos del mundo, el maravilloso y único teatro, su Poeta en Nueva York, que muchos necesitarían varias vidas para entenderlo…no hace falta manipular a los autores, aunque reconozco que a veces hay que recordar la infamia, para que no vuelva a suceder.

Y mire usted que no hace falta acudir a ningún lugar en busca de poetas, autores teatrales, novelistas y teólogos, que lo tenemos todo. Los mejores versos, las mejores novelas, el mejor drama, la más ingeniosa comedia, cuentos…Me gustaría que cada vez que tengo que explicar a alumnos extranjeros la gran literatura española, no sienta vergüenza ajena de mis compatriotas porque no puedo explicar las razones de porqué los mejores escritores han sido silenciados, asesinados, achantados. ¡Quedémonos con sus obras y pasemos página! Estudiemos sus obras que hay muchas e intraducibles y es un privilegio leerlos en su idioma original. Eso es lo que les debemos, una exaltación a la pureza de su trabajo, al talento en su más grado de purismo, a obras de arte irrepetibles que nos acompañan cada día, también en la escuela o la universidad. Versos que escriben la vida de todos. Será mejor eso y no aprovecharnos de las circunstancias, porque la infamia vuelve y puede volver en un momento, incluso con su vuelta a la tortilla.

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