En estos días se ha leído una tesis en la Universidad de Extremadura que amplía nuestro conocimiento sobre una de las muchas páginas negras del franquismo y que tiene que ver con la represión. En este caso se trata del colectivo de los médicos masones de Madrid. La tesis se titula, “La represión de los médicos masones de Madrid durante el primer franquismo (1939-1953)”. Su autor es Pablo Domingo Bahillo Redondo y ha sido dirigida por Alfonso Pinilla García.
Como todavía nos queda mucho por saber acerca de los masones españoles que fueron perseguidos con verdadera saña por parte del acusado antimasonismo del franquismo, que se lea una tesis en este ámbito no deja de ser una magnífica noticia. Esperamos que muy pronto su autor pueda publicarla para que sea conocida de los historiadores y de quienes quieran saber más de este hecho tan trágico de nuestra reciente historia.
Pablo Bahillo conoce muy bien dos cuestiones claves de este estudio, la masonería y la medicina y, por lo tanto, no estamos hablando de un neófito, sino de un hombre con mucha experiencia y al que le adorna la prudencia, la sensibilidad, pero también la sabiduría y el buen hacer que le ha permitido embarcarse en una empresa nueva en su trayectoria profesional.
Creemos que es un acierto que la tesis, además de plantear hipótesis y el estado de la cuestión, capítulos fundamentales en este tipo de ejercicio de investigación universitaria, nos haya brindado una primera parte donde estudia qué es la masonería, cómo fue la masonería en España y Madrid, y cómo se ejerció la represión contra ella desde el mismo momento que llegó la orden a nuestro país en el siglo XVIII. Todo esfuerzo por dar a conocer lo que ha sido y es la masonería es un nuevo granito de arena más en esta tarea en la que un grupo de historiadores y, entre ellos ya Bahillo, estamos empeñados.
Muy importante también nos parece que se haya incluido un capítulo sobre la situación de los médicos masones en la Guerra Civil, y no sólo en relación con la extrema violencia ejercida por el bando sublevado contra dicho colectivo, sino que también se haya planteado la represión que sufrieron algunos masones en el Madrid republicano.
Pero la gran aportación de esta tesis es la ingente información que aporta su autor sobre los médicos masones y sobre los procesos que padecieron. Esas fuentes deben ser tratadas con mucho cuidado porque fueron generadas por los perseguidores con todos los sesgos que ello genera. Pero Bahillo ha sabido navegar entre esos expedientes porque, seguramente, su experiencia como facultativo le haya otorgado herramientas para ir a lo fundamental, es decir, para realizar buenos diagnósticos.
Por fin, que aparezcan y se traten a tantas personas que hicieron tanto por los demás desde el ejercicio de la medicina y que fueran perseguidas por ser masones, aunque algunos también por otros “pecados para el franquismo”, supone un ejercicio fundamental para la memoria histórica de nuestro país. El olvido no es una opción para los historiadores, como tampoco lo es en la medicina, ni, por supuesto para la masonería.
Buen trabajo, sin duda.





