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María Domínguez Remón (1882-1936): una voluntad inquebrantable


(Tiempo de lectura: 8 - 16 minutos)
María Domínguez en 1932. / Wikipedia. María Domínguez en 1932. / Wikipedia.

La mujer, en la nueva sociedad, gozará de todos los derechos,

al igual que el hombre, y se verá en pie,

la frente erguida y con dignidad

María Domínguez Remón

Voy a dedicar mi colaboración de esta semana, en El Obrero a hacer unas reflexiones sobre Memoria Histórica o Memoria Democrática. Se ha escrito mucho pero no están agotados la enorme cantidad de enfoques, perspectivas y debates al respecto. Se ha hablado muy poco de ello y hay que recuperar el tiempo perdido. Ni podemos olvidar, ni permitir que se arrinconen, ni se desprecien la generosidad y sacrificio de quienes dieron, en muchos casos, su vida porque sus descendientes pudieran vivir en democracia.

No es una pregunta baladí ni innecesaria ¿para qué sirve la Memoria histórica? Entre otras muchas cosas, para asumir con todo lo que conlleva, que la democracia y las libertades no cayeron del cielo, ni nos fueron generosamente otorgadas sino que son el resultado y el esfuerzo de muchos años de lucha y sacrificios.

Tenemos además, la obligación moral de impedir que hombres y mujeres dignos de admiración y aprecio continúen en el olvido. Por eso, tiene ‘mucho sentido el rescate del pasado’ para asumir con plenitud el presente y diseñar un futuro compartido. Es imprescindible dejar cualquier atisbo de demagogia a un lado, así como lecturas interesadas y falaces de la historia.

La Segunda República, entre otros avances significativos, supuso la dignificación de la mujer, dotándola de derechos y libertades que le habían sido negados durante siglos. Hubo mujeres que entendieron que era una gran oportunidad para alcanzar la igualdad. Fueron feministas consecuentes. María Domínguez, feminista, sindicalista, periodista, luchadora por la libertad, alcaldesa de Gallur y victima de la represión de los golpistas, es muy ilustrativa al respecto.

Muchas mujeres no desaprovecharon la oportunidad de luchar por la emancipación y de alcanzar derechos. María Domínguez Remón fue nada más y nada menos, que una republicana consciente de los pies a la cabeza, que ejerció el periodismo, que sostuvo y divulgó ideas feministas y que fue, entre otras muchas cosas, una sindicalista que demostró sus convicciones reformadoras tan pronto tuvo la oportunidad de hacerlo.

Es, asimismo importante, decir que fue maestra. No me cansaré de repetir la labor que los maestros realizaron en las ciudades y en los pueblos para que niños y niñas salieran de la ignorancia. Pongo fin a estas notas introductorias, señalando que pocas semanas después del golpe de estado de 1936, fue fusilada en los muros del cementerio de Fuendejalón. Los que la vieron por última vez, recuerdan que descendía de un camión acompañada de dos compañeros de infortunio.

La historia de cada región y, aún de cada pueblo, está llena de héroes y heroínas sin nombre. Por eso, las primeras fosas que hay que abrir son las del recuerdo. Diversas generaciones han sido privadas de un conocimiento veraz de lo que tuvo lugar. Tiene un profundo sentido rastrear las biografías de esos hombres y mujeres porque son ‘páginas vivas’ de la historia, que han sido brutalmente silenciadas. María Domínguez es un caso paradigmático, con constancia y coraje contribuyó a derribar prejuicios que habían estado vigentes durante siglos.

Hasta hace poco tiempo, no se han podido exhumar sus restos, que se encontraban en una fosa común, junto a otros republicanos. Pudo recuperarse su peineta… y algunos botones. Fue una vida prematura y ferozmente truncada. Tenía 54 años.

Era hija de jornaleros. Las ‘sociedades cerradas’ se caracterizan por impedir todo intento de ‘movilidad social’. El analfabetismo alcanzaba cifras gigantescas, especialmente en lo que hoy denominamos, la España vaciada. María, como cualquier hija de campesinos, desde niña se dedicó a diversas faenas agrarias, vendimiar, recoger olivas… todo lo que permitiera engañar el hambre. Ni que decir tiene, que no aprendió a leer ni a escribir. Contó con el apoyo de su padre aunque su madre no estuviera de acuerdo con las inquietudes que manifestaba ni con el deseo de aprender. Se le quedaron grabadas unas palabras que solía repetirle su progenitora ‘mira hija, por la calle se va siempre con la vista baja. A los hombres no se les mira’.

El atraso secular de las zonas rurales mantenía a la mujer en la sumisión y la dependencia. Posteriormente, María Domínguez se rebeló abiertamente contra todo esto. Todavía no se había impuesto la denominación de ‘patriarcalismo’ pero su vida y su ejemplo son de un batallar constante contra las estructuras patriarcales.

Tampoco pudo elegir con quien desposarse. La casaron a los dieciocho años. Su marido resultó ser un bebedor, pendenciero y hasta un maltratador que le hacía la vida imposible. Huyó y años después, encontró comprensión y complicidad en un segundo matrimonio.

Como es fácil imaginar sus comienzos fueron autodidactas. Prosiguió por esta senda de superación hasta lograr el título de maestra. Le gustaba leer. Ella misma nos cuenta que leía a Zola, Blasco Ibáñez, Kropotkin y Pi y Margall.

No puedo, ni quiero dejar de mencionar que junto a Arturo Segundo Romanos, su segundo marido, militante socialista, fundó la sección local de la UGT en Gallur, en los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera. No es posible especificar todas las facetas de su existencia, no obstante es muy ilustrativo conocer que fue un cuadro cualificado de la UGT y que participó en el XVII Congreso, que se celebró en 1932.

Este ensayo que pretende dar a conocer y homenajear la figura de María Domínguez como símbolo de todas las mujeres que encontraron en el ideal modernizador de la República una oportunidad para lograr derechos y libertades, no pretende ser hiperbólico, sino describir sus realizaciones con sencillez y rigor. Es un deber de memoria tener presente a estas pioneras.

Se pusieron en pie, movilizándose en medio de una realidad sumamente tradicional y apegada a las viejas costumbres, especialmente en las zonas rurales, estáticas y cerradas. Había que contribuir a derribar una imagen misógina que habían impuesto planteamientos desfasados, las más de las veces eclesiásticos, que pretendiendo ser solemnes, eran manifiestamente grotescos.

No me gusta cargar las tintas. Es necesario hablar de rostros demacrados por el sufrimiento y las penalidades y de cientos de miles de seres indefensos y uncidos a la tierra, como si la condición de ‘siervos de la gleba’ no se hubiera superado.

En ese contexto, el espacio social empieza a adquirir otras tonalidades más esperanzadoras… las fuerzas retardatarias cercenaron brutalmente esa incipiente posibilidad de modernización… mas la lucha por los derechos y por la igualdad y, sobre todo, por la dignidad… acaba reapareciendo más temprano que tarde.

Hicieron oídos sordos a los profetas de la infelicidad y la resignación. Creyeron que la educación y la cultura eran un sólido escudo contra la barbarie. Durante los largos y obscuros años de postguerra ‘soñaron’ con la recuperación de una realidad perdida y de un futuro que les había sido arrebatado.

El mundo circundante era manifiestamente hostil. Dotadas y dotados de una resistencia estoica intentaban todos los días sobrevivir en un estado que presentaba una faz manifiestamente represiva y policial, en una larga e interminable postguerra.

Ya hemos comentado, que María Domínguez fue la primera Alcaldesa de la Segunda República. Rigió el municipio de Gallur desde julio del 32 a febrero del 33. Fue un corto espacio de tiempo, más suficiente para demostrar una capacidad de gestión que algunos le negaban por ser mujer. Me parece reseñable que quienes fueron alcaldes y concejales, durante la Segunda República, demostraron con creces una sensatez y una capacidad de gestión encomiable.

En el municipio de Gallur, durante su mandato, entre otras, se adoptaron medidas como establecer bolsas de trabajo para reducir el desempleo, poner en marcha una escuela mixta (se denominaba unitaria) de niñas y niños, dotando a los centros educativos de una serie de reformas para mejorar su funcionamiento. También aprobó una subvención para sacos de carbón, poniendo fin a la oprobiosa costumbre de que los niños tuvieran que aportarlo de su propia casa. Una imagen lamentable de la España atrasada y subdesarrollada. La labor en materia de educación de la II República y el abnegado ejemplo de miles de maestros y maestras, fue uno de los hechos de ‘más calado’.

Alguien ha definido la II República como ‘un pájaro brillante’ que gira sobre el abismo. Fue fugaz pero sembró esperanzas. Es, desde luego, necesario poner de manifiesto las contradicciones existentes, mas el saldo fue inequívocamente positivo.

El paso del tiempo devora implacablemente, las ilusiones y los proyectos… mas pueden retomarse. La República hizo una pedagogía social que logró nada más y nada menos que incrementar la conciencia del deber. No es menos cierto, sin embargo, que ese conocimiento colectivo de naturaleza moral, solo se logra lentamente y con dolor. Supieron anteponer lo necesario y prescindir de lo superfluo.

María Domínguez Remón demostró, en cuantas ocasiones tuvo, una voluntad formidable. Si bien la expresión, no era usual, había que romper ‘techos de cristal’, introducir modificaciones en las costumbres sociales y poner toda la energía de que eran capaces en ocupar espacios que les habían sido vetados hasta entonces.

Voy a hablar un poco de otras de las facetas de esta mujer combativa, fiel a ideales igualitarios y de idas inequívocamente feministas y socialistas. Llevó a cabo una más que interesante labor periodística en diversos medios, a fin de hacer pedagogía social y contribuir a que otras mujeres ‘despertasen’.

Sus colaboraciones están dotadas de inteligencia e ironía y, constantemente, efectúa llamadas para que las mujeres salgan del letargo y luchen por su emancipación.

Colaboró, entre otros medios, en el semanario socialista, Vida nueva (Zaragoza), El Ideal de Aragón, donde firmaba sus artículos con el pseudónimo ‘Imperia’ y en El Avance (Tolosa). Un artículo suyo aparecido en Vida socialista lleva el expresivo título de “Despierta mujer”. Defendía los valores republicanos y denunciaba a los enemigos de la democracia. Pedía una mayor participación de la mujer y criticaba la explotación, injusticias y malos tratos que veía a su alrededor.

Ponía especial énfasis en la libertad de pensamiento y en la igualdad de derechos para la mujer. A nadie extrañará, que defendiera el voto femenino, la ley del divorcio y otras reivindicaciones del momento histórico que le tocó vivir.

Puede considerarse, sin exageración una activista. Siempre que se la requería acudía a la llamada. Participando en actos públicos, dando conferencias o sumándose a actividades reivindicativas. Ha llegado hasta nosotros un libro muy revelador de cuanto estamos exponiendo. Se trata de “Opiniones de mujeres”, publicado por la editorial Castro de inequívoca trayectoria republicana. Este libro que contiene reflexiones y comentarios que merece la pena conocer. Especialmente, tiene dos aspectos que destacados. El primero es que contiene cuatro de sus conferencias y, el segundo es que está prologado por la abogada, periodista y feminista Hildegart Rodríguez, que fue asesinada por su madre, cuando comprendió que no podía controlarla a su antojo. El caso fue muy comentado y tuvo transcendencia, especialmente en determinados círculos.

Frente a quienes la consideran una mujer poco preparada, hay que decir para ‘desfacer este entuerto’ que aunque con un estilo sencillo habla de lo que es el feminismo de forma que sea fácil entenderlo o de lo que ha sido la vida de las mujeres en el pasado y de cómo deben tomar las riendas de su destino en el futuro. Sin miedo a manifestarse, también, expone sus ideas y criterios sobre el socialismo y la mujer, todo ello es muy ilustrativo sobre todo si tenemos en cuenta que para muchos la figura de María Domínguez es abiertamente desconocida.

No se quejó negándose a adoptar una actitud victimista, sino que puso su vida al servicio del cambio social. No tengo tiempo de profundizar en este aspecto pero son muy interesantes e instructivas sus opiniones sobre ‘la redistribución de la riqueza’. Asimismo, observó con lucidez y preocupación, la radicalización y la violencia crecientes.

Muchos de sus análisis fueron proféticos y certeros como cuando advertía hasta donde podía llevarnos, colectivamente, la absoluta falta de escrúpulos de quienes únicamente pensaban en conservar sus privilegios y en que el país continuara ‘atado al pasado’.

Todo esto nos invita a que contemplemos, desde otras ópticas distintas a las habituales, la importancia de la memoria. Si bien no se ha hecho excesivo hincapié, es un fuerte vínculo, una ligazón que conecta el presente con las experiencias del pasado y nos hace ver el futuro de una forma más consciente, insertándolo en el devenir de la historia. Es un derecho y un deber que tenemos con las generaciones venideras y al que no podemos ni debemos renunciar.

Es recomendable hacer oídos sordos a las voces interesadas y portadoras de un ‘revisionismo del vacío’ con que pretenden confundirnos. Por el contrario, el ser humano ha de ser fiel, por encima de todo, a la verdad histórica y comprometerse a combatir las desigualdades sociales.

Lo que hemos expuesto en este breve ensayo sobre María Domínguez, sin duda nos será útil para salir adelante entre tanta inestabilidad y tanta desinformación interesada, en un mundo sin certidumbres.

El interminable periodo de la dictadura franquista hay que analizarlo como falto de oportunidades, mezquino, corrupto, represivo y en blanco y negro, con sabor a pan duro y a humillaciones.

Hay heridas que tardan mucho en cicatrizar, mas no estaremos libres de la influencia negativa de ese pasado hasta que no lo hayamos asumido íntegramente, incluidas sus contradicciones.

Solo así dejaremos atrás años de soledad, de amargura y de frustración, hasta lograr verlo como lo que fue un tiempo detenido, una época de infinito dolor y una angustia fantasmal que no se refleja en los espejos. Y dónde ‘la tiña de la superstición’ lo cubría todo de una densa capa de suciedad y de ignorancia.

Hay que poner fin ‘al tiempo de las coartadas’ y hay que hacerlo con humildad intelectual, con una información veraz y con un espíritu y unos valores cívicos que no tengan miedo de enfrentarse al futuro.

La historia no es rectilínea. Se mueve a saltos, como el caballo en el tablero del ajedrez. Hemos de ser conscientes de que el progreso indefinido es no sólo un mito, sino ‘un engaño’ para bobos.

Los derechos y libertades que disfrutamos pueden avanzar… más también, retroceder, por eso, precisamente por eso, cuando la ley de Memoria Democrática entre al Congreso de los Diputados, en unas semanas, hay que sacarla adelante y no permitir que las fuerzas retardatarias se salgan con la suya y se produzca una paralización, una ralentización o una marcha atrás de lo que con tanto esfuerzo se ha conseguido en muchos años de un trabajo riguroso de concienciación. Más ahora cuando se empiezan a ver de forma palpable los primeros frutos.

Esta colaboración se aproxima a su fin, si bien son tantas las cosas que me restan por analizar y divulgar, que quizás en el futuro, haya que complementarla con otros enfoques. A título de ejemplo, soy consciente de que el carácter feminista de María Domínguez no ha quedado resaltado como se merece. Hay quienes niegan esta faceta, me limitaré para contrarrestarla a exponer una idea de la propia María “Sólo una constante labor de propaganda feminista, podrá llevar a buen término el proyecto de conseguir la igualdad entre sexos”.

La figura de María Domínguez es bien conocida en Aragón, mas muy poco en el resto de España. La memoria histórica es dispersa y ha de hacerse un esfuerzo importante que sin menos cabo de exaltar y reconocer la importancia de estas figuras, nos permita llevar a cabo una labor de conjunto. Mientras no lo hagamos las iniciativas de recuperar esas páginas de Memoria Democrática serán incompletas.

Al igual que en otras ocasiones me gustaría sugerir la lectura de un libro. Está publicado en el 2015, sus autoras son Gloria Nielfa Cristóbal y Rosario Ruíz Franco y lleva el expresivo título de “La nueva ciudadanía de las mujeres en el ámbito municipal: alcaldesas y concejalas en la Segunda República (1931-1939)”

De una fecha como 2002, tan cercana en el tiempo pero tan, aparentemente, lejana en los veinte años que han transcurrido es “Mujer, política y sindicalismo: Zaragoza 1931-1936” de Regine Illion, publicado por la Institución Fernando el Católico y de cuya lectura pueden extraerse informaciones precisas sobre la presencia de mujeres, tanto en el terreno estrictamente político como en el sindical.

Permítaseme, sin embargo, sugerir un acercamiento a lo que María pensaba y opinaba a través de las distintas ediciones de que disponemos de “Opiniones de Mujeres”. Nada mejor para iniciar una exploración y un conocimiento veraz de sus ideas, sin intermediarios ni interpretaciones.

Solo me resta añadir que se han realizado homenajes a esta mujer pionera y que hoy llevan su nombre distintos centro educativos, culturales y de esparcimiento. Esto es importante porque seguimos asistiendo a actos de un vandalismo destructivo por parte de quienes no aceptan que un centro cultural, una calle o una Fundación lleven el nombre de hombres y mujeres republicanos de inequívoco prestigio.

Voy a concluir enumerando algunas de estas distinciones y homenajes a su memoria. Comenzaré por señalar que a finales del siglo pasado la Diputación Provincial de Zaragoza le concedió, a título póstumo, el prestigioso galardón de la medalla de Santa Isabel; el Ayuntamiento de la capital aragonesa dio su nombre a una calle del barrio de Picarral; en Gallur, el pueblo donde fue alcaldesa, una calle y la escuela municipal llevan su nombre; fuera de Aragón es de destacar que en una fecha tan reciente como 2021, aun no hace ni un año, se inauguró un parque en la ciudad gaditana de San Roque que hace honor a su memoria.

María Domínguez Remón, republicana, socialista y ugetista ha dado su nombre a la Fundación María Domínguez de Zaragoza del PSOE, dedicada a conservar su memoria y lo que significó su figura.

No me es posible mencionar todas las distinciones, más quiero cerrarlas con que en Junio del pasado año, le fue otorgado el título de Hija Predilecta de Pozuelo de Aragón, donde había nacido. Estos reconocimientos son tardíos, mas algo empieza a moverse y es preciso mantener viva la llama para que no se apague.

Como se puede comprobar la memoria histórica o democrática tiene numerosísimos ángulos, perfiles y perspectivas de carácter histórico, sociológico, ideológico o cultural desde las que aproximarnos.

Sirvan estas palabras como un modesto tributo a todas las mujeres republicanas, feministas, socialistas y ugetistas, ejemplarizado en María Domínguez Remón.

Profesor Emérito de Historia de la Filosofía, Colabora o ha colaborado en revistas de pensamiento y cultura como Paideía, Ámbito Dialéctico, Leviatán, Temas de Hoy o la Revista Digital Entreletras.

Ha intervenido en simposios y seminarios en diversas Universidades, Ha organizado y dirigido ciclos de conferencias en la Fundación Progreso y Cultura sobre Memoria Histórica, actualidad de Benito Pérez Galdós, Marx, hoy. Ha sido Vicepresidente del Ateneo de Madrid y actualmente es Presidente de su Sección de Filosofía.

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