El socialismo, la violencia y la paz para Léon Blum
“Nosotros somos tan necesarios a la paz como la paz no es necesaria a nosotros”
- Publicado en Textos Obreros
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
“Nosotros somos tan necesarios a la paz como la paz no es necesaria a nosotros”
Si los autores liberales de la época de la Restauración fueron eminentemente narrativos y los románticos, por su parte, defensores a ultranza del pueblo, pecando de poco rigurosos en el análisis historiográfico, hay otro grupo de historiadores decimonónicos, que, aunque heterogéneo en sus ideas tiene en común su preocupación por encontrar causas y formular explicaciones en relación con la Revolución Francesa. Entre ellos, destacaría Tocqueville, en cuya obra nos centraremos en este artículo.
Uno de los aspectos menos conocidos, pero no por ello menos interesantes, es el relativo a cómo influye y viven la memoria histórica los hijos e hijas de los que tantas barbaridades hicieron como jerarcas nazis. ¿Fue y es una carga insoportable para ellos?, ¿les ha marcado en sus vidas personales, sociales y profesionales?, ¿renegaron de sus padres o los reivindicaron? Muchas de estas preguntas y otras más, así como sus respuestas, se pueden encontrar en un libro muy interesante:
En otro trabajo hemos estudiado la reseña que Isidro Escandell hizo del libro de Fernando de los Ríos, titulado El sentido humanista del socialismo. Pues bien, en este nuevo trabajo haremos el mismo ejercicio pero con el comentario de Luis de Zulueta. Las dos reseñas se publicaron en El Socialista. La de Escandell fue en el número del 26 de agosto de 1926, y la de Zulueta, unos días antes, el 9 de agosto. Se da la circunstancia que el periódico socialista sacó por entregas el libro, publicado en ese mismo año.
Los socialistas españoles homenajearon durante una serie de años la memoria de Jean Jaurès en cada aniversario de su asesinato, en actos y mítines con un marcado carácter pacifista. Recordemos que el líder socialista francés murió el 31 de julio de 1914, en plena efervescencia belicista y patriota, a manos de un fanático en un café, una semana después de pronunciar un discurso en Lyon donde cargó contra los gobiernos por la situación terrible que se vivía hacia la guerra. Jaurès llevaba años siendo el principal adalid por la paz en Francia y, quizás, en Europa, fiel al espíritu internacionalista del socialismo, llamando a los trabajadores a que se unieran frente a lo que podía ser una pesadilla, y que, como sabemos, lo sería.
“Democracia significa hoy en España República”
A finales de junio de 1930, Fernando de los Ríos viajó a Zaragoza por motivos personales, aunque aprovechó el viaje para visitar a los socialistas de la capital, como Bernardo Aladrén, Antonio Puyo y Mariano Serra. Además, realizó unas declaraciones que nos permiten conocer o completar más el conocimiento que tenemos de las ideas republicanas de Fernando de los Ríos dentro del PSOE en el intenso período que va desde el fin de Primo de Rivera y la llegada de la Segunda República, justo antes de la firma del Pacto de San Sebastián, y ante el debate interno sobre la participación o no del socialismo en la alianza con los republicanos.
En este artículo glosamos la biografía de un personaje fundamental de la derecha española contraria radicalmente a la Segunda República, y factor importante para que prosperase la sublevación de julio de 1936 en parte de España.
José Giral Pereira nació en Santiago de Cuba en el año 1879. Fue catedrático de Química Inorgánica en la Universidad de Salamanca en el año 1905, para pasar luego a serlo de la de Madrid en el año 1928. Anteriormente, como estudiante, fue miembro de la Unión Escolar, conocida como de los novecentistas. Giral fue un inquieto universitario que pretendía la renovación de la Universidad como otros intelectuales progresistas de su época.
Aquilino Amuategui Acha nació en 1877 en Eibar, ingresando en la Agrupación Socialista al poco de constituirse. Sufrió la represión patronal porque fue despedido de la Fábrica de los Orbeas por su condición de socialista, a pesar de llevar veinte años trabajando. Era obrero pistolero y fue presidente de la Sociedad de Obreros Pistoleros de Eibar, siendo un activo sindicalista, empeñado en conseguir las ocho horas laborales. Decidió emigrar a América, pero regresó a los pocos meses.
El populismo fue la corriente principal de oposición a la autocracia zarista durante gran parte del siglo XIX. Esta corriente defendía el protagonismo del campesinado ruso a la hora de transformar el sistema social y político. Para ello había que educar y concienciar a los campesinos, aunque otra tendencia del populismo derivaría hacia el terrorismo, terminando por conducir al fracaso a este movimiento. En este contexto apareció la figura de Plejanov, que estaba vinculado al grupo populista Reparto Negro, defensor de la estrategia de desarrollo de la conciencia y movilización de los campesinos, y contrario a la tendencia mayoritaria terrorista, asumida desde el grupo de Voluntad del Pueblo.
William Jowitt (1885-1957) fue un destacado político británico que comenzó su andadura en el Partido Liberal para pasar luego al Laborista, llegando a ser Gran Canciller de Gran Bretaña en el Gobierno de Clement Attlee después de la Segunda Guerra Mundial.
La Nación fue un periódico madrileño fundado en el año 1925 bajo el patrocinio de la Dictadura de Primo de Rivera para ser su portavoz oficioso. Para sostenerlo económicamente se creó la Editorial La Nación S.A. En el consejo de administración estaban presentes el conde de Güell, el conde de Casa Montalvo, el marqués de Sotelo, el conde de Guadalhorce y otros miembros de la oligarquía española de la época.
“¿Por qué trabajar, oh Hijos de Inglaterra,
para los dueños que oprimen?
¿Por qué tejer con esfuerzo y preocupación
los suntuosos mantos que llevan los tiranos?
En la historia del socialismo de la localidad madrileña de Carabanchel Bajo el año 1930 es importante porque en julio se inauguró el nuevo local del Centro Obrero para dar cobijo a las Sociedad de Oficios Varios, las Juventudes Socialistas y la Agrupación Socialista.
Fernando de los Ríos era diputado en el Congreso de los Diputados cuando se produjo el golpe de Miguel Primo de Rivera. En este trabajo nos acercaremos a su actividad en el período de la Dictadura, a la que siempre se opuso de forma tenaz, defendiendo en el seno del Partido Socialista una postura contraria a cualquier tipo de colaboración, en la que también se destacó Indalecio Prieto.
En este trabajo aportamos un material sobre la opinión de Antonio López Baeza, sobre la realidad del nacionalismo catalán a principios de 1917, en los inicios de un año importante en la triple crisis que sufrió el país: militar, política y socioeconómica.
Clement Attlee es uno de los personajes más importantes de la Historia del socialismo occidental por su contribución a la creación del welfare state británico, uno de los modelos fundamentales del Estado del Bienestar, además de dirigir los destinos del gobierno británico después de la Segunda Guerra Mundial, y liderar el laborismo desde mediados de los años treinta hasta mediados de la década de los cincuenta. Importante fue, también, su compromiso con la República Española, y contra el fascismo y el nazismo.
El Congreso del Partido Socialista, celebrado en el inicio del verano de 1928, tuvo una dimensión cultural poco conocida, ya que, el PSOE organizó una velada para los delegados del XII Congreso en la Casa del Pueblo el día 2 de julio.
“Queremos arroz y trabajo para todos”
La historia contemporánea de China hasta el triunfo de Mao está marcada por tres hechos: la proclamación de la República en 1911, la guerra civil entre 1927 y 1949, y el enfrentamiento con el Japón. Pues bien, hemos encontrado un estudio del socialista catalán Antonio Fabra i Ribas, que analiza la celebración del primero de mayo en la China de los años veinte hasta justo el año en el que comienza la guerra civil, y que nos parece harto interesante divulgar. Fabra fue uno de los socialistas en España que más conocían el panorama internacional, y, como es sabido, estrechamente vinculado con la OIT.
Fernando de los Ríos se encontraba en la ciudad de Ginebra impartiendo un curso de verano, y visitando a Pablo de Azcárate, que desempeñaba una alta responsabilidad en la Sociedad de Naciones como secretario general adjunto, cuando se produjo la sublevación del 17-18 de julio de 1936. Los dos políticos marcharon a París para reorganizar la embajada española, fundamental en aquellos momentos porque la República necesitaba el apoyo del gobierno del Frente Popular francés. Fernando de los Ríos desempeñó el cargo de embajador hasta que el gobierno envió a Álvaro de Albornoz. Azcárate, por su parte, renunció a su cargo en la Sociedad de Naciones, y pasó a representar a la República en Londres, un destino aún más complicado que el parisino.
Asentada la República de Weimar, se discutió en el parlamento alemán -Reichstag- un conjunto de pretensiones de diversos miembros de casas que habían reinado en los Estados alemanes del II Reich, incluido el káiser, y que habían perdido sus tonos con el nuevo régimen político. En este trabajo nos acercamos a la respuesta enérgica que merecieron por parte de los socialdemócratas, siendo su portavoz Herman Müller (1876-1931). Debemos recordar que Müller fue uno de los socialdemócratas fundamentales de la época. Fue uno de los firmantes del Tratado de Versalles en 1919 como ministro de Asuntos Exteriores, y luego sería dos veces canciller, tanto en 1920, como entre 1928 y 1930 en plena crisis económica.
El proceso de creación de las democracias populares a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial fue, en realidad, una sovietización, si se nos permite el término, de un conjunto de Estados europeos, y que culminaría en el año 1948 con la toma por el poder en Praga por los comunistas vinculados al Kremlin. Checoslovaquia fue el último país en este proceso, ya que Polonia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Albania, en procesos similares, pero de forma más rápida, ya habían caído en la órbita soviética, comprometiéndose claramente su independencia real. El caso yugoeslavo fue especial, como también lo sería el de la RDA. En cuatro años, después de la derrota nazi, los países señalados conformaron el bloque conocido como el de las democracias populares. El proceso que condujo a la implantación de este modelo político y social ha sido considerado por algún historiador como una media revolución, y una media conquista, algo bastante inaudito.
En este artículo queremos trasladarnos a la Historia de los inicios de la unidad europea, no sólo para conocer cómo se gestó la creación de las instituciones supranacionales en el continente, sino para demostrar que, en realidad, siempre ha sido una lucha complicada, llena de obstáculos, y de que no ha habido épocas felices en este trabajo, en estos tiempos de euroescepticismo y presencia de movimientos políticos populistas contrarios a la Unión Europea.
La aparición de las elecciones se asocia al liberalismo al surgir la necesidad de la representación nacional frente a la representación estamental o por sectores y corporaciones del Antiguo Régimen. En España este paso se produjo en las Cortes de Cádiz. La primera convocatoria electoral, con todos los problemas a los que hubo que hacer frente con el país en guerra, se produjo en enero de 1810 por parte de la Junta Central para formar Cortes. Este hecho es fundamental porque marca el inicio de la Revolución liberal en España. También se acompañó de la primera normativa electoral para elegir a los diputados. Esta disposición convocaba, junto a los diputados de las ciudades que habían enviado sus representantes a las Cortes de 1789, las últimas del Antiguo Régimen, a un diputado elegido por cada Junta provincial nacida a raíz del levantamiento contra los franceses en 1808, y a otros 208 diputados. Los requisitos para poder votar eran ser varón mayor de 25 años y contar con “casa abierta”.
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