Luis apenas tiene 18 meses. Llegó con su madre, María, a nuestro Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) a petición de su pediatra. El pediatra estaba preocupado porque, en algunos ámbitos del desarrollo, el niño no presentaba las conductas propias de su edad. Comenzó con 12 meses a decir “mamá”, pero dejó de hacerlo y ahora no pronuncia palabra alguna. En el colegio de infantil al que acude siempre juega solo, alineando todo lo que encuentra a su alcance. Y no suele pedir nada (su madre lo achaca a que “es muy independiente”). María es primeriza, vino asustada. Y en cuanto empezó la entrevista de acogida en el CAIT se derrumbó y comenzó a llorar. ¿Cómo sería el futuro de Luis? ¿Qué le pasaba a su bebé tan pequeño?