El auge de los ambientes virtuales de aprendizaje comienza ligado a la difusión masiva de las nuevas TIC en torno al año 1994. Es en este momento a partir del que las nuevas tecnologías pasan de ser una parte secundaria del proceso de enseñanza-aprendizaje para convertirse en un elemento principal del mismo (Sordo, 2017). El posterior auge y extensión de las TIC ha contribuido a asentar esta nueva tendencia y el e-learning ha seguido consolidándose como una opción muy atractiva de acceso a formación. Así, varias décadas después del comienzo de esta tendencia, en la actualidad este tipo de enseñanza presenta una elevada demanda, que además es extensible a la demanda de enseñanza de español como LE en línea (Méndez y Pano, 2019).