La idea socialista autogestionaria en la España de los Setenta
- Escrito por Abdón Mateos
- Publicado en Cultura
La idea autogestionaria fue adoptada oficialmente por la Yugoslavia de Tito en 1958, propugnando la propiedad y gestión colectiva de los medios de producción y la articulación federativa del sistema político, aunque preservara el mercado frente al modelo de planificación central soviético. En España la posición No Alineada entre los Bloques de Tito fue saludada por grupos disidentes del PCE, como el Movimiento de Acción Socialista encabezado por el ex ministro Jesús Hernández. Incluso los socialistas del PSOE y UGT aceptaron una invitación en la Yugoslavia de los años cincuenta.
Sin embargo, el socialismo autogestionario, que defendía una tercera vía entre el comunismo soviético y la socialdemocracia europea, puramente reformista del capitalismo, fue fruto del impacto de Mayo del 68 en España. En Francia, el PSU de Michel Rocard y el sindicato CDFT de origen cristiano fueron los principales abanderados del socialismo autogestionario. El socialismo del Moviment Socialista de Catalunya (MSC) fue una de las organizaciones españolas que primero recibieron esta influencia ideológica. Otro grupo, el Frente Obrero de Cataluña, confederado al Frente de Liberación Popular, también recibió influencias del PSU rocardiano y del PSIUP italiano de Lelio Basso. Más adelante, los diversos grupos y partidos políticos coordinados en la Federación de Partidos Socialistas adoptaron oficialmente la idea autogestionaria.
Otro de los grupos que se vio impregnado de esta modulación ideológica fue la Unión Sindical Obrera (USO). La delegación exterior de USO estaba en París y mantenía estrechas relaciones con la autogestionaria CFDT francesa. De esta manera, en su II Consejo Peninsular en 1969 un sector izquierdista presentó los llamados “Planteamientos Ideológicos Sujetos a Discusión (PISAD)”. La acumulación ideológica trajo consigo que USO en el III Consejo Peninsular celebrado en 1971 sufriera una escisión, adoptando los principios del llamado socialismo autogestionario, así como el consejismo obrero. La USO mantuvo la idea autogestionaria después de la escisión de un sector hacia UGT en diciembre de 1977. No fue sino hasta una nueva escisión hacia CC.OO en 1980 de la corriente socialista autogestionaria cuando la USO abandonó oficialmente estos principios.
La tercera familia política en adoptar el socialismo autogestionario y los principios federalistas fue la del Partido Carlista, liderado por Carlos Hugo de Borbón Parma, en 1972. Incluso representantes de los carlistas visitaron en varias ocasiones Yugoslavia, llegando a entrevistarse con el mariscal Tito.
En el caso de los socialistas históricos, la relación con los principios autogestionarios fue más ambigua. El refundado Partido Socialista Francés apadrinó la renovación del PSOE y de UGT desde 1970, y la idea de un socialismo mediterráneo alejado tanto de la socialdemocracia europea como del comunismo staliniano fue adoptada por estas organizaciones hasta al menos 1978, lograda la unidad socialista. Sin embargo, solamente en el primer Congreso celebrado en España todavía en la alegalidad en diciembre de 1976 la idea autogestionaria tuvo cierta presencia en las resoluciones del PSOE:
“la sociedad socialista que preconizamos, tendrá que ser autogestionaria. Las Nacionalizaciones y la Planificación no suponen necesariamente el socialismo (…)”.
El secretario general del PSOE, Felipe González, fue mostrándose crítico con la afirmación autogestionaria. Ya en junio de 1976 en el librito de divulgación política de la editorial La Gaya Ciencia afirmó que la autogestión no debía ser incompatible con la democracia representativa o indirecta, frente a los reclamaban la idea de poder obrero. Dos años después, en unas sonadas declaraciones en Barcelona en las que consideraba excluyente la afirmación marxista, también señaló a los periodistas que la autogestión carecía de modelos válidos, dado que el caso yugoslavo tenía evidentes limitaciones.
La afirmación autogestionaria fue quedando desdibujada de las resoluciones del PSOE. Tras la absorción de otros partidos socialistas y de un sector de USO, en el Congreso extraordinario de septiembre de 1979, que trajo consigo el retorno de Felipe González a la secretaria general, se mantuvo la idea de socialización económica frente al capitalismo, señalando brevemente:
“Afirmamos el principio de la autogestión como base de la ordenación de la futura sociedad socialista”.
Sin embargo, el Congreso extraordinario de 1979 aunque mantenía el marxismo, se abría a la construcción de un “bloque de clases” en la construcción del socialismo, lo que se traducía en una estrategia de apertura hacia el centro para lograr el poder político. La resolución congresual ya reconocía el “papel esencial” del mercado, que debía ser atemperado por la planificación democrática.
En el congreso de octubre de 1981, las resoluciones del PSOE contenían ya un programa de gobierno, desarrollando políticas sectoriales, por lo que la planificación y la concertación entre gobierno, patronal y sindicatos cobraba un especial desarrollo en el área económico-social. La idea autogestionaria quedaba relegada a una alusión marginal respecto de las empresas en régimen cooperativo o “de autogestión”. Se afirmaba, no obstante, la potenciación del poder sindical capaz de someter al control el poder del empresario y obtener “participación en las decisiones económicas”.
La tradición federalista, libertaria y autogestionaria pervivió como una de las culturas políticas o de las “almas” de algunas federaciones del PSOE, en especial, del Partit dels Socialistes de Catalunya. Hay que tener en cuenta que el federalismo y la autogestión formaban parte declaración constituyente del refundado y unitario PSC en julio de 1978, por lo que la afirmación del objetivo final de una sociedad socialista autogestionaria se mantuvo en los sucesivos congresos del partido durante los años ochenta.
La nueva década de los ochenta, que coincidió con la muerte del mariscal Tito en mayo de 1980, trajo consigo la llegada al poder del PSOE, desapareciendo la idea autogestionaria de la mayor parte de los partidos y sindicatos de la izquierda española. Curiosamente, desde un plano ideológico, la idea autogestionaria, que presuponía la pervivencia del mercado frente a la burocrática planificación estatal en la futura sociedad autogestionada, fue sucedida por una plena aceptación del mercado capitalista, aunque fuera sometido al control político.
Abdón Mateos
Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.
Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.
Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".
Fue secretario general de ASU en Madrid.
Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017).