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Mis años mexicanos desde el final del priismo


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Desde niño oí cosas sobre México. Desde lo que me decía mi tía abuela Oliva sobre Pedro Infante, regalándome incluso una foto convertida en cuadro del otro galán por excelencia vestido de charro, a las evocaciones de los emigrados o exiliados en México del valle de Penagos, que no siempre habían hecho fortuna y hablaban de violencias sin cuento. Y qué decir del cine de Cantiflas o las coproducciones cinematográficas y las evocaciones del mítico Pancho Villa.

El caso es que en 1990 al doctorarme quise realizar una estancia posdoctoral en México. Hablé con los patronos de la fundación Prieto, pero todavía no estaba disponible el archivo aunque había sido trasladado ya a España. Recuerdo a Julián Lara, del PSOE histórico que además de dirigente de las juventudes había patrocinado la publicación del libro de Andrés Saborit sobre Julián Besteiro, del que yo haría una nueva edición con la Cátedra del Exilio muchos años después, en 2008, la primera vez que se publicaba en España.

No pudo ser que viajara en 1991, yendo en cambio a Oxford bajo el patrocinio de Raymond Carr, pues la carta de Preston de sabático y próximo traslado a la London School, me llegó tarde. A Preston le había conocido en 1984 en Asturias con ocasión de un congreso conmemorativo del cincuentenario de Octubre de 1934, al que asistí como historiador becado en representación de la Fundación F. Largo Caballero. Además de bajare a una mina con tratamiento vipo por los compañeros del SOMA UGT, recuerdo las borracheras de sidra con mi amigo el cubano Pedro Repilado y las voces de Preston jurando en arameo contra la Tatcher por la gran huelga minera británica.

Finamente, en 1995 llegué a ciudad de México con el patrocinio de la Universidad Ibero y el ICI que me becaba para una estancia de dos meses a explicar la historiografía española.

México me impresionó y conservo un diario de viaje que nunca publicaré o quien sabe. Hice amigos, viajé por primera vez a Morelia y Oaxaca y Veracruz, que serían lugares reiterados de viaje en mis posteriores treinta años de vida en México.

En ese momento todavía no pensaba en el exilio sino que, en todo caso, dado mi interés por el tiempo presente a partir de los años sesenta, quise iniciar una biografía de Octavio Paz, centrándola en sus relaciones con España, que, por supuesto, incluía a exiliados iberos. A Paz le llegué a conocer en persona e intercambiamos correos y algunas carta, que creo conservar. De hecho, consulté su correspondencia diplomática en Francia y sus escritos autobiográficos, además de leer la revista Plural, antecesora de Vuelta, en la que colaboraban algunos intelectuales españoles de segunda generación, que también llegué a conocer.

Mis amigas mexicanas, jovencísimas, me hicieron vivir una segunda juventud. Incluso la veterana Clara Lida me animó a quedarme definitivamente en México solicitando el puesto de coordinador de la UNED. Alguna otra oferta de trabajo me llegó del Colegio Mexiquense en Toluca, pero yo con una hija y ya profesor titular no podía dejar abandonado lo recorrido en España.

Sin embargo, debido a una nueva estancia con un profesor de Morelia que hacía el doctorado en la UNED en la que yo era coordinador empezó mi principal enganche mexicano con el Instituto de investigaciones históricas de la antigua ciudad de Valladolid, hoy Morelia, en honor al insurgente. Más recientemente, aunque no he llegado a viajar a México desde que estuve presidiendo un tribunal de exámenes de la UNED en 2016, he participado en un congreso moreliense de forma virtual y escritos artículos en el que la liquidación del imperio hispánico y la creación de la república imperial sucesora de México me han llevado más de cuatro años de trabajo, en los años de la pandemia y pospandemia. Será mi próximo libro La guerra con Estados Unidos vendrá. No cuento más porque esa relación sigue activa con la institución, su revista Tzin Tzun y muchas amistades…

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Fue secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017).