Un ugetista de Prieto: El ascenso del compañero Juan a líder socialista, 1945-1970. Homenaje a Nicolás Redondo (i)
- Escrito por Abdón Mateos
- Publicado en Historalia
Cuando murió Indalecio Prieto, el futuro líder de UGT, Nicolás Redondo, iba a cumplir 35 años. Los dos se habían criado en la margen izquierda y los barrios populares del Gran Bilbao. Llevaba casi veinte años de afiliado, desde que empezó a trabajar de aprendiz en la Naval de Sestao. Su padre, administrativo socialista represaliado, era admirador de Don Inda. Nico se había criado con su tía, una segunda madre, que se había casado con su padre al fallecer la vizcaína apellidada Urbieta. Quizá porque entendían algo el euskera, aunque en casa el castellano era la lengua, Nico Redondo Urbieta, el compañero Juan, fue designado para representar a las organizaciones socialistas en el Consejo General Vasco al cumplir los treinta años.
Con otros veteranos, impulsaron una culebra en la Naval en solidaridad con los mineros asturianos en mayo de 1962. Aunque formaron un comité de alianza sindical con un representante de CNT y los solidarios vascos de ELA, fue difícil extender los comités de alianza a los principales centros de trabajo y localidades industriales. Aún así en 1964 la Alianza Sindical De Euzkadi convocó un paro y manifestación por el primero de mayo. Todavía se recordaban los ecos de la gran huelga general del primero de mayo de 1947 y el paro convocado por el Consejo General Vasco en 1951. Ya entonces a Nicolás le estuvieron buscando y fue detenido brevemente. De nuevo en 1954 y sobre todo en 1956 y 1958 hubo una generalización de la protesta obrera, con la constitución de comités o comisiones para mejorar las condiciones de vida y trabajo, que, junto a la entrada de España en la OIT, coadyuvaron a que se aprobara la ley de convenios colectivos franquistas y se eligieran enlaces del sindicato vertical con más libertad. En el País Vasco, no obstante, la mayoría de los trabajadores seguían tomando las elecciones a chufla, votando a Sofía Loren o Cantinflas.
Nicolás tenía ya dos hijos que continuarían la tradición socialista, como lo harían los de su compañero Eduardo López Albizu, o muchos otros. La margen izquierda era una comunidad cerrada de sociabilidad del movimiento obrero donde sobrevivieron las organizaciones socialistas y comunistas en las barriadas tomando chiquitos por las tardes y pasándose noticias de lo que decían los antiguos largocaballeristas, Rodolfo Llopis o Pascual Tomás, secretarios generales del PSOE y UGT, respectivamente. Otras veces se pasaban un recorte de El Socialista con un discurso o un artículo ocurrente de Don Inda, pues después de su muerte siguieron publicándose sus discursos y artículos por la prietista Agrupación Socialista Española de México. Todo ello a pesar de que empezaban a regresar a las organizaciones algunos antiguos negrinistas o seguidores de Largo Caballero anteriormente marginados o expulsados.
Tras el cumplimiento de su condena por Ramón Rubial, un tornero que había formado parte del comité de huelga revolucionaria de octubre de 1934, siguiendo las instrucciones de Prieto, quiso emigrar a México, pero Llopis le pidió que se quedara en Erandio asesorando a Antonio Amat. Poco después de la caída general del otoño de 1958, que detuvo a casi una centena de socialistas de toda España, tanto veteranos de Valencia, Madrid, Málaga o Sevilla como jóvenes mineros de Asturias, y graduados universitarios y abogados socialistas de Madrid, Barcelona y San Sebastián, nombraron a Ramón Rubial, el compañero Pablo, vocal de la ejecutiva del partido socialista, junto al psiquiatra e incipiente escritor, el arrollador Luis Martín Santos. Para la de UGT promovieron al principio a Palomo, el caballerista malagueño Francisco Román, y luego a Gema, Emilio Agüero, residente en Madrid, aunque el camarada Román, al que a veces, dada su simpatía, le daban el nombre de guerra, “chanquete”, ya había dimitido en 1964 cuando murió en accidente de tráfico Martín Santos. Así que la parte clandestina de las comisiones ejecutivas no terminaba de funcionar, pero en 1964 Rubial intervino para constituir la primera comisión permanente de las Ejecutivas socialistas, pasando por ellas, sucesivamente, los históricos Agüero, Cristóbal Cáliz Almirón, Alfonso Fernández Torres,de la Juan Zarrías, la mayor parte andaluces o extremeños residieran o no en Madrid. Junto a ellos los asturianos y vascos lideraban la organización, pero solamente la incorporación de militantes de la generación de hijos de la guerra a partir de 1967, con Enrique Múgica “Goizalde”, antiguo estudiante de derecho comunista, iba a ir radicalizando posturas. De hecho, la huelga de Bandas, con la que solidarizaron los ugetistas, y que fue la primera emergencia de la nueva izquierda sindical de origen cristiano de la JOC y la HOAC, de la socialista autogestionaria USO, iba a hacer ver a los jóvenes socialistas y ugetistas vascos que había que, como diría Redondo, “radicalizar posturas”. De hecho, al poco reunieron a la internacional juvenil socialista en Portugalete con asistencia de miembros de la segunda generación del exilio como Manuel Simón o del renacido secretariado femenino y juventudes como Carmen García Bloise o de los exiliados de la disuelta agrupación universitaria ASU, Miguel Ángel Martínez, ya dirigente internacional.
En 1968 Nicolás Redondo impulsó en la Naval la formación de un comité obrero unitario con USO, el PCE y la naciente izquierda abertzale, después de la celebración de unas asambleas y hasta la elección directa de 15 representantes, delegados de los trabajadores en vez de los enlaces sindicales. Al poco algunos fueron detenidos y al comienzo de 1969 se convocó por UGT, Juventudes Socialistas y el PSOE la primera tentativa de huelga general para toda España, coincidiendo poco después el estado de excepción tras las protestas por la muerte del estudiante del Frente de Liberación Popular, Enrique Ruano.
Más de medio centenar de ugetistas fueron encarcelados en el País Vasco y otros muchos como el propio Rubial o Redondo fueron deportados y confinados en localidades de Extremadura y otros lugares. Enrique Múgica se encargó de visitarlos y coordinar a las organizaciones durante el estado de excepción y poco después también se recuperó a Antonio Amat para impulsar la reestructuración de las organizaciones en otros lugares, que andaba en su Vitoria natal desde 1964 alejado de la coordinación tras más de una década como animador de la clandestinidad y el reclutamiento de universitarios y jóvenes o veteranos obreros socialistas.
Al poco el compañero Juan iba a ser promovido a dirigente nacional de las organizaciones, para pasar a ser desde finales de 1970 miembro de las ejecutivas del partido y del sindicato, y luego secretario político, es decir, el principal dirigente de la clandestinidad hasta Suresnes y la elección de Felipe González como primer secretario.
Abdón Mateos
Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.
Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.
Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".
Fue secretario general de ASU en Madrid.
Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017).
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