El átomo y los atomistas. III
Con su asociación, los átomos no pierden su identidad, permanecen en contacto, aglutinados, yuxtapuestos, separados por un vacío absoluto. La individualidad, impenetrabilidad y perennidad absoluta de los átomos, hacían, en efecto, inconcebible la noción de la molécula, tal como la conocemos hoy. Aristóteles fue muy consciente de esta dificultad. Según Simplicio, habría observado que, en la concepción de Demócrito, “los átomos acaban por adherirse y ensamblarse, sin por ello engendrar una nueva entidad, sea la que sea, pues sería absurdo pensar que dos o más cosas, puedan jamás engendrar el uno”.
- Publicado en Tribuna Libre