Panamericanismo, panarabismo y panafricanismo en el siglo XX
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El Panamericanismo es el movimiento o ideal de cooperación entre los estados del continente americano, y surge en la última década del siglo XIX. Estados Unidos utilizó este principio como una excusa para poder intervenir en el continente y consolidar su hegemonía. Al terminar la I Guerra Mundial los Estados Unidos ya se habían convertido en la potencia comercial y financiera en Latinoamérica sustituyendo al Reino Unido que había dominado las cuestiones económicas con la zona desde los procesos de independencia de los diversos países a principios del XIX.
Argentina se distinguió por su intento de sustituir el creciente poder de los Estados Unidos por un tratado panamericano en el que cada país debía renunciar al derecho a intervenir directamente en los asuntos internos de otro. Este fue el gran tema de debate en las seis conferencias panamericanas que se celebraron entre 1889 y 1928.
Con la llegada de Roosevelt al poder se produjo un cambio en la política norteamericana, debido a la difícil justificación de la presencia militar masiva en muchos países latinoamericanos. Estados Unidos tenía que ser consecuente con su política contraria a la presencia japonesa en Manchuria. Así pues, en el mismo discurso de toma de posesión de la presidencia anunció los puntos básicos de Buena Vecindad, por la que los Estados Unidos se comprometía a respetar la integridad de los demás estados, sin renunciar a su presencia militar en Cuba y en el Canal de Panamá.
Al terminar la II Guerra Mundial las relaciones entre los países americanos se organizaron con la creación de la OEA, Organización de Estados Americanos, y con el Tratado de Río o Tratado Interamericano de Ayuda Mutua. Pero, en la guerra fría los Estados Unidos han seguido manteniendo una política de intervención en Latinoamericana, tanto en lo económico como en lo político y militar, como hemos visto en una serie de artículos en este blog.
Por Panarabismo entendemos el movimiento secular en favor de la unidad árabe, basada en la creencia de una lengua, historia y cultura comunes árabes. Sus orígenes se remontan al Imperio Otomano y su crisis. Después de la I Guerra Mundial aparece como una fuerte oposición a los gobiernos coloniales y a la separación que consideran como ficticia de los territorios árabes. En ese momento los británicos y los franceses habían repartido gran parte de la zona árabe del desmembrado Imperio Otomano en Mandatos controlados por ellos.
El Panarabismo fue una fuerza fundamental para entender el posterior proceso de descolonización del mundo árabe después de la II Guerra Mundial. Con las sucesivas independencias se comprobó que aunque se había conseguido el objetivo de desligarse de las potencias coloniales, el de la unidad había fracasado. Ante este hecho se buscó otro objetivo más factible: la cooperación y solidaridad entre los estados árabes. Un factor de unión y cohesión entre los países árabes fue, sin lugar a dudas, la situación de Palestina cuando se creó el Estado de Israel. El 22 de marzo de 1945 nacía la Liga Árabe.
Pero esta solidaridad y cooperación es, cuando menos, cuestionable y, en muchos casos, se ha quedado en mera retórica.
El Panafricanismo es el ideal a favor de la independencia y unidad de todos los pueblos africanos. Este ideal fue formulado en una serie de conferencias panafricanas. La primera de ellas se celebró en 1900 en Londres. Hasta el final de la II Guerra Mundial el movimiento panafricano estuvo dirigido por líderes negros norteamericanos, como Garvey y Du Bois, que hicieron hincapié en el origen africano de los negros de América, reivindicando, de ese modo, su propia identidad y herencia cultural. Como vemos, esa época del movimiento tenía menos que ver con África que con los Estados Unidos y el movimiento en favor de los derechos de la población negra.
Durante la sexta conferencia panafricana, celebrada en Manchester en el año 1945, el movimiento dio un giro de 180º cuando el liderazgo pasó a una nueva generación de líderes nacionalistas africanos, como Nkrumah y Kenyatta. La preocupación pasó a ser África y su unidad.
El movimiento no consiguió el objetivo de la unidad africana, ya que las fronteras diseñadas por las potencias coloniales resultaron ser más resistentes que lo esperado y, en todo caso, solamente causa de conflictos locales. Las rivalidades entre distintos pueblos también fueron determinantes, enfrentamientos que fueron avivados o no frenados por los europeos.
Pero, no cabe duda, que el movimiento tiene su importancia histórica. Los escritos de Nkrumah o de Kenyatta se convirtieron en referencias fundamentales para los procesos de descolonización e independencia en los años sesenta y setenta. En este sentido, la independencia de Ghana con Nkrumah al frente fue un estímulo evidente para que se acelerara la independencia de otros países.
El panafricanismo contribuyó a la creación de la OUA, Organización por la Unidad Africana.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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