Las primeras constituciones de la Rusia revolucionaria
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
La primera Constitución que tuvo la Rusia revolucionaria fue la de 1918, promulgada por los Sóviets (Quinto Congreso Panruso de los Sóviets, el 10 de julio) pero que, en realidad, no entró en vigor por la situación provocada por la guerra civil. Era un texto constitucional que promulgaba el establecimiento del socialismo sin clases ni Estado, siguiendo los principios marxistas. Los gobernantes de Rusia serían los obreros, en alianza con los campesinos. Pero, en realidad, los campesinos tendrían menos poder en este texto constitucional que los trabajadores fabriles y urbanos, ya que los sóviets urbanos tenían más representación que los rurales. Los primeros enviaban un delegado cada 25.000 electores, frente a los rurales, que remitían un delegado por cada 125.000 electores.
Establecía el trabajo obligatorio y el servicio militar para todos los ciudadanos, así como aprobaba el sufragio universal, aunque con excepciones: el clero ortodoxo, los miembros de la familia imperial, la policía y de todos los que disfrutasen de rentas no generadas por el trabajo propio, es decir la burguesía. Las mujeres tenían reconocido también el derecho al sufragio, y la mayoría de edad se estableció en 18 años.
En el aspecto organizativo se estableció que el poder supremo (legislativo) estaría encarnado en el Congreso Panruso de los Sóviets, formado por los delegados o representantes de los sóviets urbanos y rurales según el sistema que hemos visto. En realidad, el órgano supremo del poder sería el Comité Ejecutivo Central Panruso, que salía del Congreso, y actuaba cuando éste no estaba reunido.
También estaba el Consejo de Comisarios del Pueblo, que sería el poder ejecutivo, y que ya existía realmente, desde la Revolución de octubre.
Al terminar la guerra civil se hizo necesario no sólo reconstruir materialmente el país sino el de establecer el Estado, creando la Unión Soviética. Ya la Constitución de 1918 establecía una estructura federal de repúblicas y regiones autónomas, pero ahora había que incluir otras repúblicas muy importantes como Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia. En 1922 se fundaba la URSS, que respetaba las constituciones de las repúblicas, aunque éstas estuvieran dominadas, realmente por el centro, por Moscú. En el verano de 1923 el Congreso del Partido, el eje del poder, aprobaba el proyecto de una nueva Constitución para la URSS, que fue ratificado por el III Congreso de los Sóviets de la Unión el último día del mes de enero de 1924. Lenin acababa de fallecer.
La Constitución de 1924 proclamaba la igualdad de todos los pueblos de la URSS, y el derecho de las repúblicas a separarse o a que se adhiriesen nuevas repúblicas socialistas. La URSS adquiría plenamente una estructura federal. La autoridad soberana recaía en el Congreso de los Sóviets de la Unión, que era elegido a través de un sistema de elecciones que se iniciaba en los sóviets locales, luego de cantón, distrito y provincia. El Congreso de los Sóviets se reuniría cada dos años, delegando sus poderes para ganar en efectividad en el Comité Central Ejecutivo, que se reuniría tres veces al año, compuesto por dos asambleas: el Sóviet de la Unión, donde estarían los representantes de las repúblicas en función de su peso demográfico, y el Sóviet de las Nacionalidades, compuesto por cinco miembros por república. El poder ejecutivo estaría organizado a través del Presidium y el Consejo de Comisarios del Pueblo, organismos colegiados.
En la práctica el poder estaría concentrado en el Partido Comunista, el partido único.
Esta Constitución constaba, además de la parte denominada acuerdo para la formación de la URSS, y que hemos resumido, una declaración sobre la formación de la URSS donde se establecía la voluntariedad e igualdad de derechos, y la naturaleza de la política de la URSS. Y en esa Declaración se proclamaba el propósito de la revolución mundial. Establecía que el nuevo Estado soviético estaba abierto a todas las repúblicas soviéticas, tanto las existentes como las futuras, como paso decisivo para el camino de la unión de trabajadores de todos los países en una república socialista soviética mundial. El fracaso de esta cuestión tendría mucho que ver con el cambio constitucional promovido por Stalin en 1936.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Lo último de Eduardo Montagut
- ¿Por qué las mujeres debían votar al socialismo? (1927)
- La reseña de una conferencia teosófica de Roso de Luna en la prensa socialista (1926)
- Besteiro sobre los intereses privados administrando servicios públicos
- Las ideas de los socialistas húngaros sobre el control obrero en 1923
- La postura oficial del PSOE ante la situación política en el verano de 1976