La enseñanza de la agronomía en los Jardines Botánicos en la crisis del Antiguo Régimen
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Un sector de la Ilustración miraba desde las nuevas instituciones científicas ilustradas, especialmente los jardines botánicos, con desdén, sobre la imposibilidad de formar a los campesinos, dada sue evidente falta de formación básica. Estaríamos hablando de la postura defendida por Casimiro Gómez Ortega. Su posición se presenta harto conservadora no sólo porque no perseguía cambiar las estructuras del Antiguo Régimen sino, también, por su actitud ante los campesinos.
En este punto, sobre todo, se distinguía de los presupuestos de Francisco Zea, de los hermanos Claudio y Esteban Boutelou y de Antonio Sandalio de Arias, ya que éstos sí tenían fe en los beneficios de la educación y la cultura, siendo los pioneros en la historia de la enseñanza agronómica en nuestro país, intentando aplicar el magisterio de Jovellanos. Ortega ejemplifica el divorcio entre la ciencia botánica y la agronomía, considerada ésta no como una ciencia sino como un conjunto de artes y técnicas consuetudinarias y basadas en la clásica obra de Gabriel Alonso de Herrera. Los Boutelou y Arias, en cambio, defienden el carácter científico de la agronomía.
La enseñanza agraria no encontró, pues, cauces institucionales en los jardines botánicos, pero tampoco, y esto es lo más sorprendente, en los primeros momentos de las Sociedades Económicas, tan preocupadas por la difusión de los saberes prácticos. La gran excepción la protagonizaría la Sociedad Aragonesa. La postura de Casimiro Gómez Ortega parece la oficial y la causa de esta despreocupación, más o menos general, durante el último tercio del siglo XVIII.
Pero a principios del siglo siguiente, el panorama cambia. Una vez relevado Ortega de sus responsabilidades en el Jardín Botánico madrileño y, por tanto, de la política científica del momento, la enseñanza agraria comenzó a ser tenida en cuenta; al menos Claudio Boutelou fue hecho profesor de agricultura del Botánico en 1807, empleo que mantuvo hasta 1814, para luego pasar a ocupar una cátedra de agricultura promovida por el Consulado de Alicante, escribiendo unos incompletos Elementos de Agricultura, así como un Discurso en la toma de posesión de esta última cátedra sobre la importancia de la enseñanza agraria. Fue relevado de sus funciones en el Jardín madrileño, en 1815, por Antonio Sandalio de Arias, que trabajará hasta el final del Trienio. Parece ser que en 1828 volvió a las clases hasta el final del reinado de Fernando VII. Arias formó a la primera generación de profesores de agronomía de España de una manera sistemática, publicando unas importantes Lecciones, así como las Disertaciones de sus alumnos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.