Karl Lueger, entre el populismo y el antisemitismo en Viena
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Karl Lueger (1844-1910) fue un destacado político austriaco, que llegó a ser alcalde de Viena entre 1897 y 1910, fundador del Partido Social Cristiano, que lideró hasta su fallecimiento, y que se caracterizó por un intenso ejercicio de populismo combinado con antisemitismo.
Lueger era hijo de la pequeña burguesía vienesa, consiguiendo titularse en derecho en la Universidad de Viena en 1870. Fue miembro de la Asociación de Estudiantes Católicos, y se interesó muy pronto en la política, dando discursos en las tabernas. En 1874 abrió su despacho de abogado y comenzó a ser muy conocido porque se dedicó a defender a artesanos, empleados y hasta obreros. Entró en el Consejo municipal en 1875, denostando contra toda idea liberal, acusando al capitalismo mundial de todos los males, e introduciendo en su discurso la supuesta responsabilidad de los judíos en esta situación, desarrollando los argumentos básicos del antisemitismo del momento y del siglo XX. En este sentido, Hitler siempre valoró mucho su figura.
Lueger se aprovechó de que en ese último cuarto de siglo la pequeña burguesía de artesanos y comerciantes estaba sufriendo la invencible competencia de la industrialización y el comercio a gran escala también en el Imperio austro húngaro. La clase media austriaca, y en especial la vienesa, temía, por consiguiente el desclasamiento, todo un caldo de cultivo para que tuvieran éxito las consignas populistas de nuestro protagonista. Así pudo fundar en 1893 el Partido Social Cristiano con un discurso contra los grandes capitalistas, considerando que muchos de ellos eran judíos.
En 1895 ganó las elecciones municipales pero el emperador Francisco José I impuso un veto a su elección porque las diatribas antisemitas de Lueger eran tan furibundas que ponían en aprieto al Gobierno y a la propia Corona. Al final, se cedió y pudo acceder al cargo en 1897, responsabilidad que mantuvo hasta su muerte.
Lueger fue una figura, sin lugar a dudas, muy popular en Viena. Favoreció a la Iglesia Católica, pero también es cierto, que su gestión aportó beneficios a la ciudad: la municipalización de algunos servicios como el del gas, la electrificación de los tranvías, la extensión del alumbrado público, la regulación de la navegación del río Danubio, la creación de parques públicos, mejoras en la infraestructura de los barrios obreros, y de la limpieza pública en general. También es cierto, que generó mucha deuda, especialmente con la banca alemana. Viena se benefició de esta política, que no sería superada hasta la llegada de los socialdemócratas a la alcaldía después de la Gran Guerra en otro contexto distinto y harto difícil, y, por supuesto, con planteamientos políticos e ideológicos muy diferentes.
El antisemitismo de Lueger no sólo se reflejó en su discurso, sino también en la práctica, excluyendo a los judíos de los empleos municipales en todos los niveles y ramas. Su partido le secundaba en el antisemitismo, como demostraría que el primer periódico del mismo se definía como “órgano de los antisemitas”. Lueger contó con el apoyo del Vaticano a pesar de que alguna gran dignidad religiosa del Imperio austro húngaro solicitase que se le retirara todo apoyo.
Lueger triunfó políticamente por ese apoyo popular basado en el manejo del populismo y porque las clases altas, es decir, la aristocracia austriaca le temía. Lueger contribuyó a desarrollar un odio que con los años tendría, como bien sabemos, trágicas consecuencias.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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