Los socialistas y los sueldos del Gobierno, la Administración y de la Iglesia en abril de 1931
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Al constituirse el Gobierno Provisional en la proclamación de la Segunda República, el mismo decidió bajar el sueldo a sus componentes. Al parecer, los ministros cobraban nueve mil duros según se había establecido en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera, y la bajada había sido a seis mil duros. A los socialistas les parecía bien esta medida porque consideraban, desde El Socialista, que en su propósito de sanear la Hacienda y de cortar abusos, había comenzado predicando con el ejemplo.
Así pues, la medida merecía, a juicio del periódico, todo tipo de elogios de la opinión pública, pero también se consideraba necesario que se subiera el sueldo a muchos funcionarios públicos cuando las posibilidades económicas del país lo permitiesen. Pero, por otro lado, también había algunos funcionarios que cobraban mucho. Lo que se pretendía es que se revisase toda la cuestión salarial en la Administración en aras de una racionalización de esta materia.
Aprovechando esta noticia sobre la reducción salarial de los ministros, el periódico trató sobre el dinero que recibían las jerarquías eclesiásticas. El periódico informaba que había obispos, como el de Madrid-Alcalá, que recibían una cantidad muy alta por parte del Estado, ya que, como sabemos, la Iglesia era sostenida a través del presupuesto de “culto y clero”. Más intolerable le parecía al diario socialista la remuneración del cardenal Segura, un personaje especialmente odiado por la izquierda por su declarada defensa de la Monarquía y su crítica constante a la República, y que, como sabemos, generó los primeros encontronazos entre la Iglesia y la República. Al parecer, recibía cincuenta mil pesetas, además de habitar en un palacio, que el periódico calificó como nacional, es decir, del Estado. Además, el periódico recordaba otras aportaciones económicas del Estado a la Iglesia.
Así pues, se consideraba que no había derecho que los ministros fueran unos “pobretones”, habitando en modestos pisos en alquiler, mientras las altas jerarquías vivían en el lujo.
Por todo ello, urgía reparar esa considerada injusticia, y más cuando el bajo clero vivía con apuros.
Hemos empleado como fuente el número del 30 de abril de 1931 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.