EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

El Nilo Azul. Geografía. III


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Cuando el Nilo Azul alcanza la frontera sudanesa, aún no estamos en pleno desierto, el río sigue discurriendo veloz, sobre cantos rodados de granito negro y, ocasionales cataratas, con una selva de maleza en cada orilla y, las montañas se van desdibujando, poco a poco, en la llanura. Con todo, esta región es una auténtica “frontera”. Cualquiera que la visite, estará mucho más cerca, de comprender la historia del río. Es el punto de contacto, entre los árabes del desierto y, los etíopes de las tierras altas, entre el islam y el cristianismo. Y los negros paganos, se erigen como una especie de amortiguador, entre ambos.

Cuando el árabe entra en Etiopía, sus camellos mueren en las montañas, mientras él perderá el ánimo enseguida, en medio de tanto frío. Cuando el etíope baja al desierto, sus mulas se desploman, bajo el espantoso calor reinante, pronto retrocederá a las montañas, por falta de agua. Tal es el antagonismo, entre dos formas de vida absolutamente distintas. Ni siquiera la religión, parece capaz de tender un puente, pues el cristianismo desfallece, en cuanto llega al desierto y, el islam, nunca ha estado en verdad arraigado en las montañas. Ni ha existido jamás comercio significativo alguno, entre Etiopía y Sudán. Las rutas de las caravanas se quedan en las llanuras y, Etiopía busca en el mar Rojo, su salida al exterior. Sólo el río une, a estos dos contrapuestos mundos.

Se da por supuesto que la aldea de Bumbodi, marca la actual frontera, entre Etiopía y Sudán, pero apenas tiene algo de aldea, simplemente unas cuantas cabañas, esparcidas entre el matorral, a lo largo del río. No será hasta Fazughli, algo más aguas abajo, donde están las minas de oro y, Roseires, allí donde el río salva su última catarata, que empezaremos a sentir los efectos, de los despiadados dominios del Sudán. Toso cuanto ahora queda de las montañas, son los “jebels”, inmensos afloramientos de rocas aisladas, erigiéndose cual centinelas, en la vacía llanura.

El río surca entonces, el antiguo reino o sultanato de Sennar (Al estar formado por la etnia funj, y no ser de origen árabe, fue conocido como el «sultanato negro») que llevara en el pasado sus fronteras al otro lado del Nilo blanco y Kordofán al oeste, hasta prácticamente Egipto por el norte y el mar Rojo por el este. Estamos en el corazón del Sudán musulmán, donde el Nilo Azul se ensancha y, se caldea paso a paso, según avanza a ritmo lento, hacia el desierto. Son tierras que conocen aún una estación húmeda. Allí, a la primera gota de lluvia, árboles y arbustos, que se dirían muertos irrevisablemente, rompen en febril actividad. Al norte de Sennar, en cambio, ni siquiera los arbustos sobreviven. A pocos metros de la orilla del río, la arena del desierto toma el mando y, no producirá nada, a no ser que se la riegue por medio de canales. En tal caso, los campos de algodón se pierden en el horizonte. Dos afluyentes le llegan por el este, el Dinder y el Rahad, ambos son torrentes en la época de lluvia. Y también han logrado abrirse paso a través del desierto, desde las montañas que circunda el lago Tana. Al presente, el Nilo Azul se ha convertido en una formidable corriente, que fluye con ímpetu creciente, hasta unirse con el Nilo Blanco en Jartum.

El Nilo Blanco es mucho más largo que el Azul. Cuando llega a Jartum, lleva ya recorridos 3.000 km, desde su nacimiento en el lago Victoria, África central. Pero la caída del agua del Nilo Blanco, sobre tan extraordinaria distancia, apenas llega a los 600mз (ni punto de comparación, con la tumultuosa caía de casi de 1.500mз del Nilo Azul) de ahí ese aspecto de tranquilo y reposado. Vapores y falúas navegan cómodamente, por su amplia superficie acuosa. Todo y ser, sin duda alguna, la corriente madre, la verdadera fuerza de los dos ríos que, llegados a Jartum se funden y pierden su individualidad, descansa en el Nilo Azul. Éste aporta seis séptimos, del volumen total del agua del caudal combinado y, durante seis meses al año, se precipita desde las montañas etíopes, formando una ola de marea. Llega junio y la fuerza de su corriente es tal, que el Nilo Blanco queda ocluido en Jartum.

Pues eso.

(Continuará.)

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.