Las mujeres españolas que siguieron las ideas de Fourier
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El socialismo utópico comenzó a interesarse por las mujeres, al reconocer la necesidad de la independencia económica de las mismas como medio fundamental para la misma. Pero, por otro lado, los socialistas utópicos no fueron especialmente críticos con la división sexual del trabajo. En todo caso, su preocupación por la sujeción de las mujeres tuvo un gran impacto en su momento.
Charles Fourier llegó a decir que la situación de las mujeres era un indicador clave a la hora de conocer el nivel de progreso y civilización de una sociedad. Otro aspecto que trató el socialismo utópico fue su crítica al celibato y al matrimonio indisoluble como instituciones represoras y causa de injusticias e infelicidades.
En línea con estas ideas de uno de los socialistas utópicos más destacados y originales sobre la necesidad de la emancipación de las mujeres estaría su defensa de que en los falansterios, es decir, las comunidades productivas, de distribución y de residencia, como sociedades utópicas que defendió, y donde no habría salarios ni propiedad privada de los medios de producción, la mujer debía participar en un régimen de libertad e igualdad. Así mismo, la educación de los niños y niñas debía basarse en esos principios.
Las ideas de Fourier fueron seguidas por distintas mujeres en Francia. Flora Tristán tuvo relación con las mismas. Su figura es capital en la Historia de la emancipación de la mujer, especialmente a través de su obra Unión Obrera, de 1843. En el libro dedicó un capítulo a estudiar la situación de las mujeres. La autora mantenía la idea de que todas las desgracias del mundo provenían del olvido y del desprecio que habían sufrido los derechos naturales e imprescriptibles de las mujeres. Flora Tristán defendió la importancia de la educación de las mujeres para el progreso de las clases trabajadoras por su influencia sobre los hombres, como madres, hijas y esposas. Esta idea de la influencia de la mujer en el hogar terminó calando posteriormente en el socialismo.
Pues bien, en España, donde los fouriestas fueron muchos, cabe destacar la figura de Margarita López de Morla y Virués (1788-1850), escritora y personaje público destacado en el Cádiz de la primera mitad del siglo XIX, promotora de una tertulia política de claro signo liberal, terminó abrazando las ideas de Fourier. Llegó a prologar en 1841 la obra del fourierista polaco Juan Czinski, El Porvenir de las Mujeres.
Pero López de Mora y Virués no fue la única mujer socialista en el sur de España, ya que, entre los años cincuenta y sesenta de dicho siglo, un grupo de mujeres fundaron un conjunto de publicaciones, entre los que destacarían El Pensil de Iberia o La Buena Nueva en esta localidad andaluza tan vinculada a la historia del liberalismo español, donde plantearon ideas del pensador francés, padeciendo la censura y la persecución, seguramente no sólo por difundir por dichas ideas por el hecho de ser mujeres ejerciendo oficios y tener preocupaciones que solamente podrían desarrollar los hombres. Margarita Pérez de Celis puso en marcha la primera de las publicaciones citadas, una revista quincenal que se convirtió en una especie de órgano del grupo fourierista gaditano después de la muerte de Joaquín Abreu, el gran introductor del socialismo de Fourier en España. En ese grupo no solamente había hombres, sino también mujeres, además de Pérez de Celis. Allí escribieron María Josefa Zapata, Rosa Butler y Mendieta, Aurora Naldas, Adela de la Pesia, Ana María Franco, Ángela Arizu, Adela de la Peña, Joaquina García de Balmaseda, María García de Escalón y Rosa Marina. Como vemos eran muchas, pero no sabemos mucho de ellas.
Pero es importante destacar que la revista abordará de forma constante la cuestión de la mujer, y con un evidente tinte utópico. En la publicación se criticará que, además de la existencia de la explotación del hombre por el hombre, la mujer trabajadora sufría una sobrexplotación, un planteamiento que terminaría luego desarrollándose en el socialismo de signo marxista. Rosa Marina llegará a publicar un breve tratado en la revista, titulado “La Mujer y la Sociedad”, y una reedición de la mencionada obra de Czinski. La primera de las obras citadas tiene una gran importancia porque puede ser considerada la primera obra o el primer manifiesto de marcado carácter feminista en la Historia de España.
Nos ha sido de gran ayuda el trabajo del Colectivo de Mujeres por la Igualdad en la Cultura, “Fourieristas, las mujeres de los pensiles”, en La Opinión de Murcia, 1 de octubre de 2020, y que puede consultarse en la red. También es importante la consulta del trabajo de Gloria Espigado Tocino, “La buena nueva de la mujer profeta: identidad y cultura política en las fourieristas Mª Josefa Zapata y Margarita Pérez de Celis”, en Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 7, 2008, pp. 15-33. Y no debemos olvidar un trabajo clásico: A. Elorza, “Feminismo y socialismo en España (1840-1868)”, en Tiempo de Historia, 3, 1974.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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